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La pérdida de peso sola puede reducir el riesgo de condiciones cardiacas

Disminuye los niveles de peligrosa molécula inflamatoria

Lunes, 4 de febrero (HealthDayNews) -- La pérdida de peso puede mejorar tus probabilidades de padecer una condición cardiaca, según un nuevo estudio.

Las personas sobrepeso que pierden libras pueden reducir sus niveles de la proteína reactiva C, una molécula inflamatoria que ha sido asociada a un riesgo incrementado de enfermedades cardiacas y derrame cerebral, reportaron los investigadores.

Un grupo de 61 mujeres obesas que fueron guiadas por un programa de reducción de peso por todo un año y perdieron cerca de 33 libras también redujeron sus niveles de proteína reactiva C casi una tercera parte, según un artículo de la edición de mañana de la revista especializada "Circulation".

"La relación entre la obesidad y la proteína reactiva C se sospechó desde los resultados de otros estudios", dijo Andre Tchemof, quien dirigió el estudio en la Universidad de Vermont. "Demostramos que crear la pérdida de peso redujo este factor de riesgo".

La clave fue perder grasa, dijo Tchemof. Las mujeres perdieron un promedio de más de seis libras de músculo, pero "la pérdida de masa muscular no fue relacionada con el cambio de la proteína reactiva C", dijo. "En realidad parece que la pérdida de grasa es el mejor pronosticador de los cambios de la proteína reactiva C".

Estudios previos han demostrado que las células de grasa liberan interleucina-2, un factor que estimula la proteína reactiva C producida por el hígado, dijo Tchemof. Las mujeres promedian una pérdida de grasa de más de 20 libras. Aunque han reducido más de una tercera parte de grasa abdominal, "la pérdida de grasa corporal total fue el mejor pronosticador de cambios de la proteína reactiva C en el plasma que la pérdida de grasa abdominal", dijo.

La proteína reactiva C ha ganado atención debido a estudios que indican que los ataques cardiacos y el derrame cerebral pueden deberse en parte la inflamación que conduce a la obstrucción de las arterias. Sin embargo, la pérdida de peso conlleva a riesgos adicionales de los beneficios de la reducción, dijo Tchemof. Por ejemplo, hay un incrementado nivel de sensibilidad a la insulina, que se conoce que es beneficioso.

Carolyn Mold, quien realiza una investigación básica de la proteína reactiva C, advierte que un factor de riesgo de enfermedades cardiovasculares aún no ha sido probado.

Estudios en su laboratorio demuestran que la proteína reactiva C interactúa con receptores en un número de diferentes tipos de células, dijo Mold, quien es profesora de genética molecular y microbiología en la Universidad de Nuevo México.

"Algunos de ellos son pro inflamatorios, y otros no", dijo. "Podría ser que la proteína reactiva C es un indicador de la inflamación que está asociada con enfermedad cardiovascular, en vez de ser causal. Tiendo a inclinarme a la teoría del indicador".

Cual sea el papel de la enfermedad cardiovascular, es difícil decir cuánta grasa debe perderse para alcanzar una reducción clínicamente importante de niveles de proteína reactiva C, dijo Tchemof. Un estudio previo encontró que perder seis libras no tuvo ningún efecto. "Es entre 6 libras a 30 libras", añadió.

Además, él tiene una queja muy familiar: "todo el mundo puede inducir a la pérdida de peso, pero parece más difícil tener argumentos para mantener el peso luego de perderlo". Un seguimiento informal encontró un número de mujeres que volvieron a ganar el peso perdido, añadió Tchemof.

"Cómo mantener la pérdida de peso es la pregunta realmente crítica", dijo.

Qué hacer

El estudio añade peso a la recomendación de llevar una dieta liviana y practicar actividad física para mantener el peso bajo control.

Visita la Asociación Americana del Corazón y la Biblioteca Nacional de Medicina para más información sobre la proteína reactiva C.

Fuentes: entrevista con Andre Tchemof, Ph.D., profesor auxiliar de nutrición, Laval University, Québec; Carolyn Mold, Ph.D., profesora, genética molecular y microbiología, Universidad de Nuevo México, Albuquerque; 5 de febrero de 2002, Circulation
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