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Pruebas de sangre podrían advertir sobre una complicación del embarazo

Un estudio sugiere que los niveles elevados de dos proteínas podrían predecir la preeclampsia

MIÉRCOLES 6 de septiembre (HealthDay News/HispaniCare) -- Niveles elevados en la sangre de dos proteínas podrían advertir a los médicos sobre el desarrollo de la preeclampsia, una peligrosa y con frecuencia impredecible complicación del embarazo, informan investigadores de los EE.UU.

"En general, se necesitan niveles altos de ambas proteínas para contraer preeclampsia grave", afirmó el Dr. Richard J. Levine, autor principal del estudio e investigador principal del National Institute of Child Health and Human Development de los National Institutes of Health.

Su equipo publicó sus hallazgos en la edición del 7 de septiembre del New England Journal of Medicine.

La preeclampsia afecta a hasta el 8 por ciento de los embarazos de todo el mundo y puede llevar a un parto prematuro y la necesidad de una cesárea. El problema causa un aumento repentino de la presión sanguínea y un aumento en la proteína en la orina.

Uno de los principales desafíos con la preeclampsia ha sido la dificultad que los médicos experimentan para predecir quién podría estar en riesgo.

Si bien los resultados del estudio son preliminares, Levine y otros advirtieron que "[ahora] hay esperanza para desarrollar una prueba de pronóstico, además de una de diagnóstico".

En el estudio, Levine y sus colegas compararon datos de cinco grupos de mujeres, las que tenían preeclampsia antes del término, las que tenían preeclampsia al término (37 semanas), las que tenían hipertensión relacionada con el embarazo, las que tenían presión normal que dieron a luz a bebés que eran pequeños para su edad gestacional y las mujeres con presión sanguínea normal que dieron a luz bebés que no eran pequeños para su edad gestacional.

Cuatro de los grupos incluían 120 mujeres cada uno, mientras que el grupo que tenía preeclampsia pretérmino incluyó a 72 mujeres. Todas habían participado en el Ensayo de calcio para la prevención de la preeclampsia, un estudio llevado a cabo entre 1992 y 1995 para evaluar los efectos de complementos diarios de calcio sobre la reducción de la preeclampsia (los complementos no resultaron ser efectivos).

El equipo de Levine examinó muestras de sangre tomadas y almacenadas durante el estudio y comparó los niveles de dos proteínas específicas, la endoglina y la sFlt1.

Comparando a las mujeres que tenían preeclampsia con las mujeres con presión sanguínea estable, Levine afirmó que los niveles de proteína "comenzaban a aumentar dos o tres meses antes de que desarrollaran la enfermedad. Entonces, eso nos da un motivo para pensar que podemos identificar a las mujeres que subsecuentemente desarrollan preeclampsia".

La primera proteína, la endoglina soluble, comenzó a aumentar en las semanas 17 a 20 del embarazo en las mujeres que desarrollaron preeclampsia pretérmino. Para las mujeres que desarrollaron preeclampsia más adelante, a término completo, los niveles comenzaron a aumentar entre las semanas 25 y 28.

Las que desarrollaron hipertensión más adelante (pero no la proteína en la orina relacionada con la preeclampsia) tuvieron aumentos en sus niveles entre las semanas 33 y 36 de su embarazo.

La segunda proteína estudiada fue la tirosinacinasa soluble 1 similar al FMS, en inglés "sFlt1". Las que desarrollaron preeclampsia presentaron niveles elevados de esta proteína. También tuvieron niveles reducidos de otra sustancia, conocida como factor de crecimiento placentario, o FCP. Las que desarrollaron preeclampsia al término y las que tuvieron presión sanguínea gestacional alta experimentaron un aumento en la endoglina soluble y en su proporción de sFlt1 a FCP.

"No hemos investigado esto lo suficiente como para decir con qué frecuencia ocurre", apuntó Levine. Tampoco pueden decir aún cuánto aumenta el riesgo de preeclampsia con cada aumento en los niveles de las proteínas.

El estudio amplía el trabajo llevado a cabo anteriormente por el Dr. Ananth Karumanchi, nefrólogo del Centro médico Beth Israel Deaconess de Boston y coautor del artículo actual.

Un experto elogió el estudio.

"Es fantástico", afirmó el Dr. Brian Brost, profesor asociado de obstetricia y ginecología de la Clínica Mayo en Rochester, Minnesota. Afirmó que la ciencia "está cada vez más cerca" de comprender y predecir la preeclampsia.

Hace algunos meses, el equipo de Brost encontró una asociación entre la preeclampsia y una tercera proteína, la HtrA, que se encuentra en los tejidos placentarios.

En un editorial acompañante del estudio, los Drs. Marshall Lindheimer de la Universidad de Chicago y Jason Umans de la Universidad de Georgetown anotaron que "los autores ahora tienen evidencia contundente para sugerir la utilidad de estas proteínas en la predicción de la preeclampsia". Pero señalaron que los datos provenían de muestras almacenadas por unos 10 años. Se preguntaron si tales muestras habían permanecido estables durante tanto tiempo.

Levine afirman que considera que las muestras de sangre retuvieron su integridad, dado que no mostraban señales de deterioro.

Sin embargo, hasta que se sepa más sobre la preeclampsia, no hay mucho que una mujer pueda hacer para minimizar su riesgo, apuntó Brost.

"Actualmente, no se ha probado que nada sea de beneficio marcado", dijo.

Las mujeres deben asegurarse de seguir su programación de consultas prenatales, aconsejó, dado que una vigilancia estrecha puede ayudar a detectar la preeclampsia precozmente.

Si la enfermedad se diagnostica a tiempo, un médico podría prescribir un medicamento para reducir la presión sanguínea y darle a la mujer algo de tiempo. O el médico podría decidir hacer que el niño nazca, si la mujer está cerca de su término.

Más información

Para más información sobre la preeclampsia, visite la U.S. National Library of Medicine.


Artículo por HealthDay, traducido por HispaniCare
FUENTES: Richard J. Levine, M.D., M.P.H., senior investigator, U.S. National Institute of Child Health and Human Development, National Institutes of Health, Bethesda, Md.; Brian Brost, M.D., associate professor, obstetrics and gynecology, Mayo Clinic, Rochester, Minn; Sept. 7, 2006, New England Journal of Medicine
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