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Estudios evalúan debilidades de la sangre donada

Según los investigadores, nunca es tan buena como la del propio organismo para llevar oxígeno a los tejidos

LUNES 8 de octubre (HealthDay News/Dr. Tango) -- Los investigadores han detectado una deficiencia química que hace que la sangre donada almacenada en los bancos de sangre sea menos efectiva para llevar oxígeno a los tejidos, en comparación con la sangre fresca.

Pero en otro estudio, el mismo grupo de científicos podría también haber descubierto una manera de remediar el problema.

Aunque es poco probable que cambie la práctica clínica en el corto plazo, los hallazgos ayudan a explicar por qué, en muchos casos, las transfusiones de sangre hacen más mal que bien al aumentar los riesgos de ataque cardiaco, insuficiencia orgánica e incluso muerte, afirman los expertos.

Los estudios "refuerzan que ser conservador [en la administración de transfusiones] es importante", apuntó el Dr. Louis Katz, vicepresidente ejecutivo de asuntos médicos del Centro regional de sangre del Valle de Misisipí de Davenport, Iowa, y antiguo presidente de America's Blood Centers, una red de bancos de sangre comunitarios. "Primero no hacer daño, no transfundir a menos que sea indispensable", aconsejó. Katz no participó en ninguno de los estudios.

Ambos informes fueron publicados esta semana en la edición preliminar en línea de la revista Proceedings of the National Academy of Sciences.

En uno de los estudios, los Dres. Jonathan Stamler y Timothy McMahon, del Centro médico de la Universidad de Duke, en Durham, Carolina del Norte, lideraron equipos que examinaron de manera independiente la capacidad de la sangre humana fresca y almacenada para cumplir con su propósito médico, que es aumentar el oxígeno disponible en los tejidos que lo necesitan.

Esta actividad se basa en dos parámetros, cuánto oxígeno y cuánto óxido nítrico contienen los glóbulos rojos. El óxido nítrico (NO) es un vasodilatador, es decir, un compuesto que dilata los vasos sanguíneos. Es transportado en los glóbulos rojos por la hemoglobina, una proteína que suministra oxígeno y que da a los glóbulos rojos su color. Cuando la hemoglobina se encuentra con un tejido de contenido relativamente bajo de oxígeno, libera NO, lo que hace que los vasos sanguíneos se abran y facilita la entrada de los glóbulos rojos a los tejidos, donde pueden liberar su oxígeno.

Stamler y McMahon (quien fue anteriormente becario de investigación del laboratorio de Stamler) encontraron que la sangre almacenada pierde rápidamente la gran mayoría de su NO dentro de las tres horas siguientes a la recolección. Su capacidad para inducir la vasodilatación también disminuye, apuntaron.

"Todo el mundo piensa que si se suministran glóbulos rojos portadores de oxígeno, más oxígeno llegará a los tejidos", dijo Stamler. "Pero no es así. La sangre que administramos no puede abrir los vasos, así que no puede suministrar oxígeno, y creemos que es porque le falta gas de óxido nítrico".

Los investigadores también encontraron que los glóbulos rojos almacenados gradualmente pierden su "flexibilidad de membrana", un atributo físico de los glóbulos rojos que les permite caber en los estrechos capilares, un factor que también podría estar relacionado con la falta de NO.

Unos cinco millones de pacientes reciben transfusiones de sangre anualmente en los Estados Unidos, lo que equivale a catorce millones de unidades de sangre, según un informe de 2005.

Sin embargo, excepto en los casos de trauma, hay pocas directrices sobre exactamente quién debe recibir transfusiones de sangre y poco acuerdo sobre qué cantidad deben recibir. Los datos existentes de ensayos clínicos, mayormente en la forma de análisis retrospectivos, sugieren que, si hace algo, administrar sangre podría hacerle a los pacientes más daño que bien.

"En general, los [ensayos clínicos] anteriores han mostrado que aunque sangrar es malo y aunque las disminuciones en el conteo sanguíneo son malas, transfundir sangre no es bueno, lo que es una paradoja", explicó Stamler. Señaló que existen mucha información para corroborar una relación entre las transfusiones de sangre y un mayor riesgo de ataque cardiaco, daño orgánico y muerte.

Los estudios recientes brindan un motivo molecular para tales observaciones. Los glóbulos rojos faltos de NO no sólo no pueden abrir los vasos sanguíneos, sino que podrían en realidad bloquear los capilares en tejidos en los que ya falta oxígeno, exacerbando el daño tisular. Además, los glóbulos rojos donados podrían actuar como un "acumulador" que absorbe el NO, lo que haría que los vasos se contrajeran y se volvieran más difíciles de pasar.

"Este [estudio] es un recordatorio importante de que aunque las transfusiones salvan vidas en algunos ambientes, también hay ambientes en los que sabemos que al paciente le iría mejor con una estrategia restrictiva de transfusión", señaló McMahon.

Según Katz, los resultados deben ser repetidos ahora en ensayos clínicos controlados. "Si es verdad, genera la pregunta de si hay cosas que podemos hacer en la bolsa [de sangre donada] que eliminaría el problema. ¿Se puede introducir óxido nítrico en la bolsa?".

El grupo de Stamler enfrentó ese desafío en un estudio llevado a cabo con perros. Encontraron que la actividad vasodilatadora de los glóbulos rojos humanos podía restablecerse en cualquier momento hasta cuarenta días después de la recolección mediante tratamiento con NO, lo que mejora el flujo sanguíneo al corazón de los receptores de la sangre.

"La esperanza es que esto también funcione en humanos", señaló Stamler. "Ya sabemos que la sangre que damos a la gente no es normal y que no puede abrir los vasos de manera apropiada. Nuestra esperanza es que si volvemos a introducirle óxido nítrico, podríamos solucionar el problema.

Mientras tanto, esos pacientes en necesidad de una transfusión de sangre harían bien en mantenerse informados, aseguró Katz. "La moraleja sobre la transfusión es preguntar cuál es el beneficio funcional de transfusión en este paciente en este momento", añadió. "Nosotros (los médicos) con frecuencia adivinamos, pero los buenos médicos hacen buenas suposiciones".

Tanto Stamler como McMahon anotaron conflictos de interés en sus informes, lo que incluye apoyo de subvención y honorarios por asesoría, así como ser accionistas de Nitrox/N30 Pharma, "una empresa que está desarrollando estrategias para tratar los trastornos del suministro de oxígeno", según el manuscrito de Stamler.

Más información

Para obtener más información sobre las transfusiones de sangre, visite la U.S. National Library of Medicine.


Artículo por HealthDay, traducido por Dr. Tango
FUENTES: Jonathan S. Stamler, M.D., departments of medicine and biochemistry, Duke University Medical Center, Durham, N.C.; Timothy J. McMahon, M.D., Ph.D., department of medicine, Duke University Medical Center, Durham, N.C.; Louis M. Katz, M.D., executive vice president, Medical Affairs, Mississippi Valley Regional Blood Center, Davenport, Iowa, and past president, America's Blood Centers; Oct.8-12, 2007, online edition, Proceedings of the National Academy of Sciences
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