VIERNES 20 de agosto (HealthDayNews/HispaniCare) -- La cirugía para extirpar las amígdalas es relativamente sencilla, pero puede haber complicaciones. Un reciente estudio británico indica que las nuevas técnicas quirúrgicas, tan bien conocida como amigdalectomía "en caliente", triplican los riesgos de hemorragia posquirúrgica.

Dichas técnicas sólo se han hecho más frecuentes en los últimos diez o veinte años, según anotan los investigadores, y sustituyen a las llamadas cirugías "en frío", que fue la práctica estándar por más de 100 años.

La capacidad de controlar el sangrado durante la cirugía, en especial en niños pequeños, ha hecho de la cirugía "en caliente" una opción atractiva para los médicos de los Estados Unidos, aseguran los expertos.

Sin embargo, el reciente hallazgo advierte que la nueva técnica puede causar problemas de sangrado después de que el paciente abandona la sala de operaciones.

"Las tasas de complicaciones luego de una amigdalectomía por diatermia [la técnica en caliente] son mayores que las tasas de sangrado con las técnicas 'en frío'", afirmó el investigador principal del estudio, el Dr. Jan van der Meulen, catedrático principal de investigación en ciencias de la salud del Royal College of Surgeons de Inglaterra y de la Escuela de Higiene y Medicina Tropical de Londres.

El estudio aparece publicado en la edición del 21 de agosto de The Lancet.

Entre las técnicas "en caliente" se encuentran la diatermina, que usa un impulso eléctrico para extirpar las amígdalas y controlar la hemorragia, y la coblación, una variante de la electrocirugía, que reduce las posibilidades de lesión cardiaca. La técnica "en frío", en la que las amígdalas se cercenan, utiliza bolsas de hielo o nudos para minimizar el sangrado durante la operación, según explicó van der Meulen.

Para determinar qué método constituía un mayor riesgo de hemorragia posquirúrgica, el equipo de van der Meuelen recopiló datos sobre complicaciones posquirúrgicas de todas las amigdalectomías practicadas en 334 hospitales de Inglaterra e Irlanda del Norte.

La información se refería a 12,000 pacientes que se habían sometido a amigdalectomías en frío o en caliente de todas las edades.

Los investigadores encontraron que las hemorragias ocurrían en el 3.3 por ciento de los pacientes dentro de los 28 días siguientes a la cirugía, algo que la diatermia aumentaba hasta en un 6 por ciento en comparación con la técnica "en frío".

Además, hallaron que los adultos tenían tasas de hemorragia más altas que los niños y que era más posible que sobreviniera el sangrado cuando eran cirujanos más jóvenes los encargados de la cirugía.

Los investigadores culpan de este problema al uso excesivo de energía durante la diatermia.

"La diatermia se debe realizar con más cuidado", aconsejó van der Meulen. Si la diatermia se utiliza con niveles demasiado altos, resultarán afectados más tejidos circundantes de los deseados, lo que puede causar problemas después de la cirugía.

"Durante la cirugía, si se utiliza la diatermia a niveles muy altos, la hemorragia se detiene sumamente bien", explicó van der Meulen. "Pero no existe una conciencia sobre los problemas que puede provocar posteriormente".

La diatermia se utiliza en muchos procedimientos quirúrgicos, según van der Meulen. "Lo que encontramos en las amigdalectomías puede estar sucediendo también en otros procedimientos", señaló.

"Este es un ejemplo de innovación quirúrgica en la que se trata de ayudar mejor a los pacientes, pero en la práctica puede uno resultar haciéndoles más daño que bien", advirtió van der Meulen. "La técnica tradicional podría resultar mejor al final".

Sin embargo, la mayoría de los médicos de los Estados Unidos ya se han pasado a las cirugías "en caliente", según indicó el Dr. Michael A. Rothschild, jefe de cirugía en otorrinolaringología pediátrica del Hospital Mount Sinai de Nueva York.

"Estas técnicas se asocian con menos sangrado durante la operación, y sangrado moderado después de la cirugía", aseguró y agregó que no lo considera como un problema significativo.

A su vez, el Dr. Glenn C. Isaacson, profesor y miembro de la junta del departamento de cirugía en otorrinolaringología, cabeza y cuello de la Escuela de Medicina de la Universidad de Temple en Filadelfia, aseguró que el estudio no aporta nada nuevo al debate sobre los dos procedimientos quirúrgicos.

"Los otorrinolaringólogos que tratan niños pequeños tienden a preferir las técnicas "en caliente" porque la rapidez y la pérdida mínima de sangre al momento de la cirugía son importantes en este grupo", agregó Isaacson. "Los cirujanos otorrinolaringólogos que tratan adultos prefieren las técnicas en frío, en las que la velocidad no es tan importante y el sangrado posterior es una preocupación importante".

Más Información

La National Library of Medicine tiene más información sobre la amigdalectomías.


Artículo por HealthDay, traducido por HispaniCare
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