Los lácteos semidescremados podrían combatir la hipertensión arterial

Estudio halla que, entre más se consuman, mayor será el beneficio

LUNES 26 de junio (HealthDay News/HispaniCare) -- Un estudio reciente sugiere que consumir productos lácteos, sobre todo los semidescremados, pueden ayudar a reducir la presión arterial.

Para los científicos no es claro de dónde proviene el efecto beneficioso, aunque aseguraron que los lácteos semidescremados podrían ser un componente crucial de una dieta saludable.

"Si a usted le gustan los productos lácteos, podría ser mejor si vigila el contenido de grasa", recomendó el Dr. Luc Djousse, autor líder del estudio y epidemiólogo asociado del Hospital Brigham and Women's de Boston. "Los productos lácteos bajos en grasa podrían ser mejores que los enteros, en los que la grasa saturada es especialmente alta", explicó Djousse.

Para el estudio nuevo, los investigadores observaron una relación posible entre el consumo de lácteos y la presión arterial entre 4,797 participantes del Family Heart Study, financiado por el U.S. National Heart, Lung, and Blood Institute.

Los investigadores dividieron a los pacientes en cuatro grupos según la cantidad de lácteos que consumían. Los que consumieron la mayor cantidad de lácteos consumieron más de tres porciones diarias, mientras que los que menos consumieron alcanzaron menos de media porción diaria. Entre los lácteos se encontraban el queso, el yogur y la leche.

La presión arterial sistólica fue 2.6 milímetros de mercurio (mmHg) más baja, en promedio, para quienes consumieron la mayor cantidad de lácteos, en comparación con los que consumieron la menor cantidad de lácteos. La presión arterial sistólica es la primera cantidad (más alta) de una lectura de presión y señala la presión en las arterias cuando el corazón late.

Pero cuando el contenido de grasa saturada se tomó en cuenta, el efecto beneficio sobre la presión arterial únicamente se observó en quienes consumieron menores cantidades de grasa saturada. En este grupo, los participantes que consumieron la mayor cantidad de lácteos tenían una presión arterial sistólica 3.5 mmHg inferior que los que consumieron la menor cantidad de lácteos.

Entre los participantes que consumieron menores cantidades de grasa saturada, los que consumieron mayores cantidades de lácteos tenían 54 por ciento menos probabilidades de hipertensión que los que consumieron la menor cantidad de lácteos.

El estudio no logró identificar a los que consumieron una dieta baja en grasa, pero tenía información sobre la grasa total, la grasa poliinsaturada y grasa saturada.

Samantha Heller, nutricionista clínica principal del Centro Médico de la Universidad de Nueva York en esa ciudad dijo que "la relación [en el estudio] se presentó principalmente en quienes consumieron menos grasa saturada. Sabemos que esta grasa es mala y debemos comer la menor cantidad posible".

Los hallazgos aparecen en la edición de agosto de la publicación Hypertension.

Cerca de uno de cada tres estadounidenses sufre de hipertensión arterial, que es un factor de riesgo importante para el accidente cerebrovascular y el ataque cardiaco, así como de la insuficiencia renal y cardiaca.

Los medicamentos pueden tratar el problema, al igual que los cambios en el estilo de vida, como la dieta. Se ha demostrado que la dieta DASH (siglas en inglés de métodos dietéticos para acabar con la hipertensión), baja en sal y rica en frutas, verduras y productos lácteos semidescremados, reduce significativamente la presión arterial.

Aún así, los secretos para el éxito de la dieta DASH se han mantenido elusivos.

"Hubo una combinación de factores tal que no sabíamos si el efecto de la DASH provenía del sodio bajo, del colesterol bajo o de las frutas y verduras", explicó Djousse, quien también es profesor asistente de medicina de la Facultad de Medicina de Harvard. "Ha sido difícil establecer qué parte, o una combinación de todo, produjo esos efectos", aseguró Djousse.

No está claro de dónde proviene el beneficio o si es causa y efecto. Es poco probable que sea el calcio, aseguró Djousse, aunque el potasio y el magnesio, que también se encuentran en grandes cantidades en la dieta DASH, podrían ser los responsables. "Nuestro estudio demostró que el potasio y el magnesio de la dieta se relacionaron con menos probabilidades de hipertensión arterial", aseguró Djousse.

¿La conclusión?

"Ayudaría comer productos lácteos siempre y cuando se mantengan las grasas saturadas a raya", aseguró Djousse.

Más información

Visite la American Heart Association para más información sobre la hipertensión arterial.


Artículo por HealthDay, traducido por HispaniCare
FUENTES: Luc Djousse, M.D., D.Sc., associate epidemiologist, Brigham and Women's Hospital, and assistant professor of medicine, Harvard Medical School, Boston; Samantha Heller, M.S., R.D., senior clinical nutritionist, New York University Medical Center, New York City; August 2006, Hypertension
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