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Estatus social de los hombres vinculado a la enfermedad del corazón

Los investigadores encuentran que el aislamiento puede afectar un marcador de inflamación

DOMINGO 1 de mayo (HealthDay News/HispaniCare) -- Los científicos han descubierto una razón por la cual los hombres que están socialmente aislados tienden a tener más enfermedad cardiovascular.

Aquellos que no tienen redes adecuadas de soporte tenían niveles elevados de interleucina-6 (IL-6), una molécula que señala inflamación relacionada con la enfermedad cardiovascular, de acuerdo con hallazgos presentados el domingo en la conferencia anual sobre enfermedad cardiovascular, epidemiología y prevención de la American Heart Association en Washington, D.C.

Sin embargo, esa asociación no se encontró en las mujeres.

Y los expertos trataron los hallazgos con precaución. "Esto aún no me convence lo suficiente para indicarme que se trata de una relación común entre el aislamiento social y las anormalidades conductuales y el riesgo cardiovascular, pero es curioso y amerita más investigación", apuntó el Dr. Richard Milani, director de sección de cardiología preventiva de la Ochsner Clinic Foundation en Nueva Orleáns.

La idea de que los hombres con mejor integración social tienen menos enfermedad del corazón no es nueva, ya que durante más de dos décadas ha habido datos sobre esta relación, de acuerdo con los expertos. Pero los autores de este estudio trabaron de encontrar los mecanismos biológicos detrás de la conexión.

En el estudio participaron 3,267 hombres y mujeres con una edad promedio de 62 años que participaban en el Framingham Heart Study.

Para medir el nivel de conexión social, se preguntó a los participantes sobre su estado civil; el número de familiares y amigos cercanos en los que sentían que podían confiar; si asistían a reuniones o servicios religiosos; y si participaban en grupos como los que hay en los centros para mayores.

Luego, los investigadores midieron las concentraciones sanguíneas de cuatro marcadores de inflamación, incluida la IL6, en cada participante. La inflamación parece tener una función en la arterosclerosis al permitir que las grasas se acumulen en las paredes de los vasos sanguíneos.

Los hombres con los niveles de integración social más bajos tuvieron los niveles más altos de IL-6. En las mujeres, sin embargo, no hubo ninguna asociación entre las redes sociales y los niveles de IL-6.

Tampoco pareció haber ninguna asociación entre los niveles de integración social y los otros tres marcadores de inflamación, La proteína reactiva C (PRC), la molécula 1 de adhesión intercelular soluble, y la proteína 1 de atracción de los monocitos.

Los autores apuntaron que la IL-6 podría aumentar en los hombres que están socialmente aislados por dos motivos. El aislamiento social podría animar conductas como el fumar o la inactividad social, que afectan los niveles de IL-6, o podría contribuir a la depresión o al estrés, que pueden contribuir a niveles mayores de IL-6.

Pero el hecho de que el aislamiento social se asoció con sólo un marcador inflamatorio molestó a los expertos.

"La IL-6 es la vía para la PRC y se deberían mover juntas", apuntó el Dr. Robert J. Myerburg, profesor de medicina y fisiología de la Facultad de Medicina de la Universidad de Miami. “No sé cómo interpretar esto. O están por descubrir algo biológico realmente interesante, o hay un error".

"Hubiera esperado ver cambios en los niveles de la PRC y en otras cosas también", añadió Milani.

Las diferencias observada entre los sexos también generaron preguntas.

Milani especuló que simplemente podría ser más difícil estudiar relaciones sociales en las mujeres que en los hombres. "Probablemente sea más fácil clasificar a los hombres en cuanto a su red social", apuntó. "Las mujeres son más complejas".

El autor del estudio, Eric B. Loucks, instructor de la Facultad de Salud Pública de Harvard de Boston, sugirió que las relaciones podrían significar algo diferente para las mujeres y podrían incluso constituir un factor estresante para ellas.

"Estamos encontrando diferencias sexuales en las vías biológicas", afirmó.

Conocer el eslabón perdido entre el aislamiento social y la enfermedad cardiaca podría ayudar a dirigir y refinar las terapias. "Podríamos usarlo para ver si una intervención [como la psicoterapia] funciona", señaló Milani.

"Podemos medir mejor los efectos sanitarios de una intervención en lugar de esperar años para ver si se desarrolla la enfermedad cardiaca", agregó Loucks.

Más información

Para más información sobre la arterosclerosis, visite la American Heart Association.


Artículo por HealthDay, traducido por HispaniCare
FUENTES: Eric B. Loucks, Ph.D., instructor, department of society, human development and health, Harvard School of Public Health, Boston; Richard Milani, M.D., section head, preventive cardiology, Ochsner Clinic Foundation, New Orleans; Robert J. Myerburg, M.D., professor, medicine and physiology, University of Miami School of Medicine; May 1, 2005, presentation, American Heart Association annual conference on cardiovascular disease, epidemiology and prevention, Washington, D.C.
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