Los ojos podrían ofrecer una pista sobre el Alzheimer

Dos pruebas no invasivas detectan proteínas características en el lente, según investigadores

MARTES 18 de octubre (HealthDay News/HispaniCare) -- Dos pruebas podrían algún día diagnosticar la enfermedad de Alzheimer al detectar la proteína beta amiloide en el ojo.

"Hemos desarrollado una serie de técnicas que miden de manera muy, muy sensible, cuantitativa y no invasiva la beta amiloide en el lente", afirmó el investigador líder, el Dr. Lee Goldstein, director del laboratorio de envejecimiento y desarrollo molecular del Centro de Investigación Oftalmológica del Hospital Brigham and Women's de Boston. "La idea es usar esto como una ventana de lo que está sucediendo en el cerebro, y detectar la patología antes de que se manifieste".

Los hallazgos fueron presentados el martes en la reunión anual de la Optical Society of America en Tucson, Arizona.

Actualmente, no hay ninguna prueba diagnóstica definitiva para el Alzheimer, una terrible enfermedad del envejecimiento que roba la memoria y las capacidades cognitivas de las personas. Esto ha dificultado las estrategias de tratamiento precoz, además del desarrollo de nuevos medicamentos. Sin una manera de decir si una persona en realidad tiene Alzheimer o no, no hay cómo decir si un nuevo medicamento en realidad está funcionando.

Una acumulación de la proteína beta amiloide en el cerebro es la característica de la enfermedad y muchos investigadores han estado intentando encontrar maneras de detectar la proteína en otras partes del cuerpo, incluido el ojo.

"Las personas han evaluado el ojo de manera intermitente durante años para tratar de encontrar pistas para diagnosticar el Alzheimer", afirmó el Dr. Sam Gandy, presidente del Consejo Médico y Científico de la Alzheimer's Association y director del Instituto Farber de Neurociencia de la Universidad Thomas Jefferson, en Filadelfia. "A todos nos gustaría hacer un diagnóstico con mayor certidumbre y más temprano. El ojo, al ser una extensión del cerebro, es un excelente lugar para evaluar".

En 2003, Goldstein y sus colegas publicaron trabajo que detallaba la presencia de beta amiloide en el ojo.

"Esta es la primera vez que la amiloide del Alzheimer se ha encontrado fuera del cerebro", explicó Goldstein. "Lo que estamos diciendo es que el Alzheimer es un trastorno sistémico, que no se restringe al cerebro, aunque mayormente sea una enfermedad del cerebro".

En este caso, el lente del ojo, al igual que el cerebro, en realidad produce su propia beta amiloide. "El proceso que tiene lugar en el cerebro también tiene lugar en el ojo", apuntó Goldstein. Los investigadores también descubrieron que las proteínas beta amiloide en el lente producen una catarata muy poco usual, formada en un lugar diferente del ojo que las cataratas comunes.

Desde entonces, Goldstein ha estado buscando desarrollar tecnologías nuevas para aprovechar este hallazgo. Los detalles de dos técnicas investigativas están siendo presentados en la reunión de la sociedad óptica.

La primera, llamada dispersión cuasielástica de la luz (QLS, por sus siglas en inglés), se usa en la física y en el mundo comercial para medir la cantidad y tamaño de partículas muy pequeñas en el aire. El instrumento diseñado por Goldstein y sus colegas puede ser usado en los pacientes. Utiliza láser infrarrojos de bajo voltaje y es seguro, apuntó.

"Enviamos la luz al ojo. Hay un breve pulso. Toma menos de un segundo", explicó Goldstein. "Nos dará información sobre la patología molecular del lente".

Si bien la primera prueba contribuye sensibilidad, la segunda prueba contribuye especificidad, o la capacidad para decir si las partículas detectadas son realmente amiloide. Los investigadores usan un ungüento que se une a la amiloide que sería administrada a los individuos que resulten positivos en la primera prueba. Bebido a que la técnica, llamada "evaluación de ligando fluorescente", requiere aprobación de la regulación, todavía está aún más lejos de su tiempo de protagonismo.

"Ambas son técnicas completamente complementarias", apuntó Goldstein.

Gandy dijo que "la premisa básica tiene algo de novedad y credibilidad sobre los estudios anteriores. Por lo menos esta es una molécula que sabemos que circula por el cuerpo y sabemos que está involucrada con la patología de la enfermedad, así que, desde ese punto de vista, es interesante".

Goldstein espera que las técnicas podrían ayudar a resolver varios problemas importantes, incluso el hallazgo de medicamentos efectivos. "En este momento, el proceso de desarrollo de medicamentos es bastante extensivo y el principal problema es la falta de diagnóstico. Es un verdadero impedimento", afirmó.

Es difícil decir cuáles pacientes tienen Alzheimer y cuáles son "normales" para el grupo de control. Incluso si no hay síntomas, una persona aparentemente sana puede tener Alzheimer incipiente. "La estratificación de los pacientes es una verdadera pesadilla", señaló Goldstein.

También es difícil hacerle seguimiento a la progresión de la enfermedad debido a que los síntomas a veces no concuerdan con el grado de patología en el cerebro.

Finalmente, Goldstein dijo que "deseamos tratar a los pacientes antes de que tengan síntomas cognitivos. No queremos tratarlos cuando tengan la enfermedad de Alzheimer porque, en mi opinión, dar vuelta atrás al reloj será mucho más difícil que hacer que la progresión sea más lenta. El tratamiento exigirá una terapia y un diagnóstico. Van de la mano".

Goldstein también piensa que las herramientas emergentes son promisorias para el diagnóstico de enfermedades de los priones, como la enfermedad de Creutzfeldt-Jacob. Las enfermedades de priones son también trastornos amiloideos.

Más información

Visite la Alzheimer's Association para más información sobre el diagnóstico de la enfermedad.


Artículo por HealthDay, traducido por HispaniCare
FUENTES: Sam Gandy, M.D., Ph.D., chairman, Medical and Scientific Advisory Council, Alzheimer's Association, and director, Farber Institute for Neurosciences, Thomas Jefferson University, Philadelphia; Lee Goldstein, M.D., Ph.D., director, molecular aging and development lab, Center for Ophthalmic Research, Brigham and Women's Hospital, and assistant professor, psychiatry, Harvard Medical School, Boston; Oct. 18, 2005, presentation, Optical Society of Amercian annual meeting, Tucson, Ariz.
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