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Nueva clase de medicamento antipsicótico ayuda contra el autismo severo

La risperidona alivia la forma de la enfermedad marcada por las rabietas y el daño auto-infligido

Miércoles, 31 de julio (HealthDayNews) -- Medicamentos antipsicóticos más nuevos son seguros y eficaces para el tratamiento de autismo marcado por problemas de comportamiento severos como las rabietas, la agresión y las lesiones auto-infligidas.

Esa es la conclusión de un nuevo estudio, que encontró que un miembro de la familia de ese medicamento, risperidona, condujo a notables mejorías en comportamientos no deseados y que reflejó pocos efectos secundarios serios.

Aún así, indicaron los investigadores, el tratamiento no condujo a cambios en los síntomas "medulares" del autismo, y por lo tanto se deben reservar para pacientes con enfermedades más severas. Un reportaje del hallazgo aparece en la edición de mañana de la "New England Journal of Medicine".

El autismo es un trastorno del comportamiento emocional misterioso que afecta a 20 de cada 10,000 niños en este país, de acuerdo con el Instituto Nacional de Salud Mental. Tiene un fuerte componente genético y puede resultar de una química cerebral anómala, pero los investigadores no están seguros todavía de qué ocasiona la condición. Que no es, no obstante, una mala crianza ni vacunaciones infantiles tempranas, las cuales se creía eran razones para el autismo pero ya han sido absueltas.

La mayoría de los niños con autismo tienen formas moderadas del trastorno. Pueden comenzar a hablar más tarde de lo usual o tener problemas relacionándose socialmente con sus pares. Pero aproximadamente 10 por ciento tiene dificultades mucho más serias. Se castigan físicamente tanto ellos con a otras personas, experimentando violentas rabietas y son extremadamente impredecibles y difíciles de controlar.

La risperidona se vende como Risperdal por Janssen Pharmaceutica Products, una división de Johnson & Johnson. Pertenece a una clase de medicamentos llamados antipsicóticos atípicos que se utilizan para tratar condiciones como la esquizofrenia.

Los medicamentos también son a menudo utilizados para tratar el autismo con problemas de comportamiento serios, como en el caso de la terapia de comportamiento y, ocasionalmente, estimulantes tales como Ritalin cuando el trastorno está acompañado por problemas de atención e hiperactividad. Pero los investigadores hasta ahora han tenido poca evidencia de su seguridad en los niños, dijo la Dra. Elaine Tierney, psiquiatra en la Escuela de Medicina de la Universidad de Johns Hopkins en Baltimore y coautora del estudio.

Tierney y sus colegas compararon el uso de la terapia de Risperdal y píldoras de azúcar en 82 niños y 19 niñas, cuyas edades fluctuaban de los 5 a 17 años.

Luego de ocho semanas, los niños que tomaban el medicamento tuvieron casi una disminución de 60 por ciento en una medida estándar de irritabilidad, en comparación con sólo una declinación de 14 por ciento en el grupo no tratado. Casi 70 por ciento de los niños tratados tuvo una disminución de 25 por ciento en sus puntuaciones de irritabilidad y estas puntuaciones mejoraron mucho o bastante en otra escala. Esa cifra fue de 12 por ciento en el grupo del placebo.

Los investigadores también notaron que el medicamento condujo a mejoras en la hiperactividad y comportamientos repetitivos como el movimiento y los patrones del habla.

De los niños quienes respondieron al medicamento, dos terceras partes continuaron reflejando beneficios luego de seis meses de tratamiento.

Los efectos secundarios del medicamento fueron típicamente moderados, encontraron los investigadores, e incluyeron soñolencia, mareo y babeo descontrolado. El mayor problema resultó ser un incremento en el apetito, que condujo a aumento de peso significativo en algunos niños. El aumento promedio fue un poco más de seis libras (2.72 kg), pero algunos aumentaron más.

Ese efecto no fue sorprendente, indicó Tierney, ya que es común en adultos quienes toman el medicamento y la familia del mismo. Pero pacientes mayores son más capaces de controlar su ingestión de comida, sostuvo, de manera que no tienden a aumentar tanto de peso.

Tierney dijo que aunque los resultados del estudio no son nuevos para los expertos en autismo, muchos niños no tienen acceso a estos especialistas, especialmente aquellos versados en terapia de comportamiento. En lugar de esto, los pudieran tratar médicos de familia o de cuidado primario quienes no están familiarizados con los beneficios de los nuevos medicamentos antipsicóticos.

"Es útil para esto individuos tener medicación y aquí están los efectos secundarios", dijo.

Qué hacer

Conoce sobre el autismo del Instituto Nacional de Salud Mental que ayudó a financiar el más reciente estudio. También puedes encontrar más visitando la Sociedad de Autismo de América.

Fuentes: Elaine Tierney, M.D., directora de psiquiatría, Kennedy Krieger Institute, y profesora auxiliar de psiquiatría, Escuela de Medicina de la Universidad de Johns Hopkins; 1 de agosto de 2002, "New England Journal of Medicine"
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