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Panel de los EE.UU. busca desvincular a las vacunas del autismo

No se encuentra ninguna evidencia de que la inyección cause el trastorno

JUEVES 20 de mayo (HealthDayNews/HispaniCare) -- En un reporte a gran escala dirigido a eliminar cualquier duda, un panel del gobierno de los EE.UU. concluyó decisivamente que las vacunas infantiles no causan autismo.

Desde que se sospechó de un vínculo por primera vez a finales de los 90, una gran cantidad de artículos lo ha negado. El más reciente informe del Institute of Medicine (IOM) recolectó toda la evidencia disponible, con lo que básicamente hizo de un grano de arena toda una playa.

El reporte se refirió específicamente a la vacuna contra el sarampión, las paperas y la rubéola (SPR) además de las vacunas que en un momento contenían el preservante a base de mercurio llamado timerosal. En los últimos años ha habido un debate considerable sobre si estas podrían detonar el inicio del autismo en los niños pequeños.

Aunque no está claro si este debate se resolverá por completo algún día, el reporte es "prácticamente la palabra final", afirmó el Dr. Tom Saari, profesor de pediatría en la Facultad de Medicina de la Universidad de Wisconsin en Madison, y miembro del comité de enfermedades infecciosas de la American Academy of Pediatrics (AAP).

El tiempo de los investigadores se pondría a mejor uso buscando otros culpables, añadió.

"Claramente, esto no resolverá el asunto para algunas personas, pero sugiere claramente que sería mucho más provechoso explorar otros caminos en cuanto a tratar de comprender qué es el autismo y cómo prevenirlo y tratarlo", dijo la Dra. Marie C. McCormick, directora del Comité de revisión de la seguridad de la inmunización del IOM y profesora de salud materna e infantil en la Facultad de Salud Pública de Harvard.

La controversia sobre el autismo y las vacunas empezó en 1998 con la publicación de una serie de casos que describía a 12 niños con Desorden pervasivo del desarrollo, ocho de los cuales exhibían problemas conductuales que sus padres y médicos afirmaban que coincidían con recibir la vacuna SPR.

La simultaneidad es uno de los argumentos que los que apoyan el vínculo entre la vacuna y el autismo usan para reforzar su punto de vista. "La simultaneidad afecta la percepción de una asociación entre la SPR y el autismo, porque la SPR se aplica en el segundo año de vida, el mismo momento en que los síntomas de autismo se hacen más evidentes", apuntó McCormick.

Otro problema es el hecho de que hasta 1999 más de 30 vacunas aprobadas y mercadeadas en los Estados Unidos usaban timerosal. Ese año, la U.S. Food and Drug Administration determinó que los niños pequeños que recibían la programación estándar de vacunas podrían estar siendo expuestos a dosis acumulativas de etilmercurio que excedían las normas de seguridad. Se tomaron medidas rápidamente para eliminar el timerosal de esas vacunas.

La IOM ya había publicado dos informes sobre un posible vínculo entre el autismo, la SPR y el timerosal. Esos informes concluyeron que no había evidencia para apoyar una relación entre la SPR y el autismo, pero que no había suficiente evidencia para refutar una conexión entre el timerosal y el autismo. En cualquier caso, las vacunas actuales administradas a los niños no contienen timerosal, o sólo cantidades insignificantes.

El timerosal aún se incluye en algunas vacunas contra la influenza, pero Saari afirma que "la exposición potencial que un niño obtendría de una vacuna contra la gripe es extremadamente pequeña". Ya hay algunas versiones sin timerosal disponibles este año, aunque no suficientes para inocular a todo el mundo.

Para el estudio actual, el comité revisó las investigaciones existentes sobre el tema, específicamente cinco estudios que exploraban la conexión entre timerosal y autismo, y 14 que exploraban la SPR y el autismo. Los cinco estudios sobre timerosal no encontraron ninguna asociación entre este compuesto y el autismo, mientras que los 14 estudios de la SPR tampoco encontraron una conexión creíble.

"Tenemos 12 estudios bien diseñados que afirman que no existe", apuntó Saari. "En esta área particular, creo que la mayoría de nosotros nos sentimos muy cómodos con el peso de la evidencia".

Además, el comité determinó que cinco estudios encontraron un vínculo entre el timerosal y el autismo, y dos más encontraron una conexión entre la SPR y la enfermedad. El panel concluyó que la evidencia presentada no era convincente. "No tenían suficiente calidad para refutar las conclusiones de los otros reportes", declaró McCormick.

Finalmente, el comité también concluyó que no hay suficiente evidencia de que la activación del sistema inmune causado por la vacuna cause autismo de alguna manera.

Pero no todos los investigadores están dispuestos a abandonar sus exploraciones.

El Dr. Timothy Buie, profesor auxiliar de medicina en la Facultad de Medicina de Harvard, está a mitad de un estudio para ver si el virus del sarampión se encuentra en el colon de los niños con autismo. "Estamos tratando de investigar si la presencia del virus es más relevante en niños autistas. No estamos seguros de qué vamos a encontrar", explicó.

Los estudios de caso originales de 1998 observaron síntomas gastrointestinales en los niños que parecían indicar una conexión entre el autismo y la vacuna SPR.

"No estoy seguro de que haya suficiente información para llegar a la conclusión [de la IOM]," afirmó Buie. "Todavía no hay muchos centros investigando el asunto activamente. Pienso que merecen un poco más de tiempo y unos cuantos centros más esforzándose por ver si pueden encontrar evidencia para lo uno o lo otro. Cualquier cosa que nos lleve a preocuparnos más o menos es de valor".

Más Información

El Institute of Medicine tiene una copia completa del informe. Visite la Autism Society of America para más información sobre este trastorno.

FUENTES: Marie C. McCormick, M.D., Sc.D., professor, maternal and child health, Harvard School of Public Health, Boston; Tom Saari, M.D., professor, pediatrics, University of Wisconsin Medical School, Madison, and member, American Academy of Pediatrics committee on infectious diseases; Timothy Buie, M.D., instructor, medicine, Harvard Medical School, Boston; Immunization Safety Review: Vaccines and Autism
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