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La batalla de los sexos es una cuestión de percepción

Los varones son mejores en la memoria espacial, pero las hembras rápidamente se ponen a la par, según un estudio con monos

LUNES 28 de febrero (HealthDay News/HispaniCare) -- ¿Son mejores los hombres que las mujeres cuando se trata de ciertas tareas intelectuales, tales como recordar la localización de los objetos?

Mientras el debate sigue, 112 monos (y unos cuantos científicos) han estado trabajando duramente para resolverlo.

Investigadores reportan que, cuando se les desafía en un juego con caracoles que contienen alimentos, los monos varones jóvenes les ganaron a las hembras al recordar correctamente la localización del premio.

Pero con tan sólo un mínimo de entrenamiento, la brecha intelectual de los sexos se cerró por completo.

Esto sugiere que cualquier diferencia intelectual basada en el sexo (ya sea entre simios o humanos) "es plástica, no rígida. Estas habilidades se pueden desarrollar", apuntó la investigadora principal Agnes Lacreuse, profesora de neurociencia del Centro Nacional de Investigación de Primates Yerkes de Atlanta.

Según Lacreuse, los resultados del estudio hacen eco de hallazgos similares en humanos cuando se trata de diferencias basadas en el sexo en lo que los neurocientíficos llaman "cognición espacial", o la capacidad para visualizar, recordar y manipular objetos en el espacio tridimensional.

Sin embargo, no todos están de acuerdo en que este estudio con monos encaja con el Homo sapiens.

"El problema es que la memoria espacial cubre un área extensa, hay muchas tareas espaciales que no muestran diferencia sexual [en humanos], o incluso muestran una pequeña ventaja en la hembra", apuntó Nora Newcombe, de la Universidad de Temple, experta en diferencias cognitivas basadas en el sexo.

Considera que los hallazgos de Lacreuse pueden decir mucho sobre las mentes de los monos rhesus, pero menos sobre la mente humana.

Hasta ahora, la literatura científica sobre varias 'brechas intelectuales entre los sexos' ha sido contradictoria. Algunos estudios sugieren que los hombres son mejores en las tareas espaciales mientras que las mujeres los aventajan en lo verbal. Sin embargo, aún dentro de esas categorías, los científicos concuerdan en que muchas veces no hay un patrón claro que favorezca a un sexo por encima del otro.

Lacreuse apuntó que un problema clave para los investigadores ha sido que a los humanos los afectan profundamente su educación y el ambiente. Esto ha hecho que sea difícil para los científicos descartar factores confusos que podrían parcializar los resultados de las pruebas.

"Pero con los monos, tenemos mucho más control," explicó.

"Su ambiente es el mismo, todos comen las mismas cosas, no toman medicamentos", añadió. "Entonces, no tenemos que preocuparnos por nada de eso. Cuando se trabaja con humanos, por otro lado, cada uno es tan diferente".

Otra ventaja de trabajar con monos rhesus es que, ainque, su cerebro es más pequeño, "tiene una función y anatomía básicas" similares a las del cerebro humano, señaló Lacreuse.

En el primer conjunto de experimentos de su equipo, se presentó una mesa con 18 fuentes de alimentos a 90 monos adultos de diferentes edades. Los alimentos estaban ocultos en fuentes seleccionadas bajo una o más tapas café y el mono empujaba la tapa hasta que encontraban el alimento. Luego de cada tarea, se bajaba un biombo, que mantenía la mesa fuera de la línea de visión del mono durante unos 10 segundos. Cuando se levantaba el biombo nuevamente, el mono comenzaba rápidamente a buscar en su memoria espacial para recordar la ubicación correcta de los alimentos.

En un informe de la edición de febrero de Behavioral Neuroscience, los investigadores afirman que vieron una gran diferencia entre los primates más jóvenes.

"Los machos jóvenes fueron mucho mejores que las hembras jóvenes en las tareas espaciales", dijo Lacreuse.

Sin embargo, la ventaja de los machos se desvanecía con la edad, de manera que "para cuando comparamos a los monos más viejos, ya no hay una diferencia entre los sexos", afirmó.

De acuerdo com la investigadora de Atlanta, ese hallazgo fortalece la idea de que la testosterona podría aumentar de alguna manera la memoria espacial de los machos.

"Sabemos que en los humanos, los niveles de testosterona bajan progresivamente a partir de los 50 años", apuntó. "Y la testosterona está relacionada con las habilidades espaciales de los humanos. Sospechamos que lo mismo sucede a los monos a medida que envejecen".

Un segundo experimento sugiere que, aún cuando los monos sean jóvenes, cualquier división intelectual entre los dos sexos se subsana fácilmente.

En ese experimento, los investigadores le dieron a 22 monos jóvenes un entrenamiento sencillo para ayudarlos a mejorar sus éxitos en el "juego de las conchas".

Aunque los machos jóvenes parecieron no beneficiarse de la capacitación, las hembras jóvenes mejoraron rápidamente hasta que igualaron a los machos jóvenes en recordar y obtener los alimentos ocultos, lo que cerraba efectivamente la brecha entre los sexos.

Entonces, ¿qué significa todo esto para los humanos?

Según Newcombe, los hallazgos son interesantes, pero están lejos de ser concluyentes. En los humanos, aún en el campo de la cognición espacial, ninguno de los sexos es un ganador claro, subrayó.

De hecho, un estudio similar realizado con humanos, en el cual los investigadores ordenaban objetos en una mesa y luego pedían a hombres y mujeres identificar sus localizaciones de memoria, terminó en que "las mujeres mostraban una ventaja", recontó Newcombe.

En otras tareas espaciales (tales como visualizar objetos cabeza abajo con exactitud) los hombres tendían a salir ganando.

Newcombe considera que los hallazgos de Atlanta podrían por tanto ser "específicos de la especie".

Aún los hallazgos que sugieren que la brecha de los sexos se cierra fácilmente luego de la capacitación no son fácilmente replicados en el mundo humano, dijo.

En cuanto a las capacidades de memoria espacial, "ha habido algunos estudios que han afirmado tener ese tipo de efecto (que se ve una mejoría) pero tanto los hombres como las mujeres mejoraron", de manera que la brecha general permanecía, apuntó Newcombe.

Lo que fue "realmente bienvenido" del estudio de Atlanta es que los investigadores se tomaron el tiempo para enfocarse en el valor del entrenamiento, afirmó Newcombe.

"Muchas veces, los investigadores sólo interpretan cualquier tipo de diferencia entre los sexos como prueba de una diferencia rígida y biológica", dijo. "Este estudio realmente tiende a apoyar que la diferencia es, tal vez, biológicamente programada, pero que también es fácil de cambiar si se trabaja en ello".

Más información

Para más información sobre lo que los monos aportan a la ciencia humana, lea sobre otros avances en el Centro Nacional de Investigación con Primates Yerkes.

FUENTES: Agnes Lacreuse, Ph.D., assistant research professor, division of neuroscience, Yerkes National Primate Research Center, Emory University, Atlanta; Nora Newcombe, Ph.D., professor, psychology, Temple University, Philadelphia; February 2005 Behavioral Neuroscience
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