La infección es clave en las lesiones cerebrales de los bebés prematuros

Un estudio revela que juega un papel más importante que la falta de oxígeno

LUNES, 25 de octubre (HealthDayNews/HispaniCare) -- Según una nueva investigación, las infecciones que padecen los bebés prematuros tienen un papel más importante a la hora de causar lesiones cerebrales que la falta de oxígeno.

Este hallazgo es de gran importancia, ya que el tipo de lesión cerebral estudiada produce a menudo parálisis cerebral.

Anteriormente, los expertos asumían que la falta de oxígeno, también conocida como hipoxia, era la causa de una enfermedad conocida como leucomalacia periventricular (LPV) en los bebés prematuros, en la que pequeñas regiones en forma de quiste de la materia blanca mueren, explicó el Dr. Ernest Graham, autor del estudio y profesor asistente de medicina materno-fetal en la Universidad de Medicina Johns Hopkins.

La LPV, el tipo más común de lesión cerebral en recién nacidos prematuros, provoca parálisis cerebral como mínimo en el 60 por ciento de los que llegan a la edad adulta.

Basándose en su estudio, que aparece en la edición en línea del 25 de octubre del American Journal of Obstetrics and Gynecology, Graham afirmó que "es posible que estas lesiones cerebrales estén mucho más relacionadas con la infección que con la hipoxia".

Los resultados de la investigación sugieren que los doctores que asistan en partos de niños prematuros (aquellos que nacen más de tres semanas antes de la fecha marcada) no sólo deberían asegurarse de que el recién nacido tiene suficiente oxígeno, sino que deben también buscar detalladamente signos de infección, afirmó. "Podríamos lograr un mayor impacto a la hora de evitar las lesiones cerebrales en la materia blanca si prestamos atención a las infecciones y las tratamos a tiempo".

Graham y sus colegas analizaron los registros de 150 casos de lesiones de materia blanca en bebés prematuros nacidos en el Hopkins de 1994 a 2001. Evaluaron las tasas de LPV, estudiadas mediante ultrasonidos en tres momentos diferentes después del nacimiento y revisaron para ver si se había notado falta de oxígeno. Posteriormente, compararon los casos de lesión cerebral con casos de control sin lesión cerebral.

Una parte muy pequeña de los casos con lesión cerebral también padecían una enfermedad llamada acidosis metabólica, que indica una falta de oxígeno. Sin embargo, descubrieron un aumento de entre dos y cuatro veces más en las tasas de lesión de LPV entre los bebés que padecieron una infección. El tipo de infección no importaba, ya que se identificaron más de doce tipos de bacterias diferentes.

"Este hecho demuestra una asociación entre la infección y la LPV", afirmó Graham. "En vez de evaluar la parálisis cerebral, que [normalmente] no se diagnostica hasta los 2 años de edad aproximadamente, evaluamos [el daño de] la LPV", apuntó.

Señaló que la LPV se diagnostica normalmente en un plazo de 30 días después del parto gracias a ultrasonidos, escáneres por resonancia magnética o escáneres por tomografía computarizada del cerebro del bebé.

Este nuevo estudio ayuda a entender mejor las infecciones y las lesiones cerebrales, afirmó el Dr. Richard Polin, profesor de pediatría de la Facultad de Médicos y Cirujanos de la Universidad de Columbia de Nueva York. "La causa de la lesión cerebral en bebés prematuros es compleja", afirmó, "y la infección, tanto antes como después del nacimiento, puede contribuir a su aparición".

Evitar los partos antes de tiempo puede reducir el riesgo de aparición de infecciones en el recién nacido, señaló Polin, pero esto es algo que a menudo la madre no puede controlar. Sólo alrededor de la mitad de las mujeres que tienen partos prematuros están en un grupo de riesgo conocido, como haber tenido otro parto prematuro anteriormente, según la March of Dimes.

Más información

Para saber más sobre partos prematuros, visite la March of Dimes.


Artículo por HealthDay, traducido por HispaniCare
FUENTES: Ernest Graham, M.D., assistant professor, maternal-fetal medicine, Johns Hopkins School of Medicine, Baltimore; Richard Polin, M.D., professor, pediatrics, College of Physicians and Surgeons, Columbia University, New York City; Oct. 25, 2004, American Journal of Obstetrics and Gynecology online
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