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Las anfetaminas mejoran los síntomas del Parkinson en ratones

El hallazgo podría conducir a nuevas vías para tratar la enfermedad degenerativa

JUEVES 4 de agosto (HealthDay News/HispaniCare) -- Experimentos en ratones revelan que las anfetaminas, incluida la droga conocida como Ecstasy, pueden revertir algunos de los síntomas de la enfermedad de Parkinson.

Sin embargo, los investigadores advierten que sus hallazgos no significan que los pacientes de Parkinson deban automedicarse con anfetaminas. Lo que los hallazgos sí sugieren es que medicamentos similares podrían ser útiles cuando se administran conjuntamente con las terapias actuales, tales como la L-DOPA.

El informe aparece en la edición de agosto de PLoS Biology.

"Tenemos una hipótesis nueva e intrigante que tiene que ver con un nuevo sistema que controla los movimientos ante la ausencia de dopamina", dijo el investigador principal Marc G. Caron, profesor de biología celular del Centro Médico de la Universidad de Duke.

La dopamina es un químico que envía mensajes del cerebro hacia otras células para ayudar a controlar el movimiento, y está parcialmente ausente en personas con Parkinson. El uso de la L-DOPA como sustituto de la dopamina es el sello distintivo del tratamiento del Parkinson. Aunque la L-DOPA resulta efectiva, está asociada con efectos secundarios que son a veces severos y con una reducción progresiva de la efectividad.

El equipo de Caron utilizó ratones que no podían reciclar o producir la dopamina. En vista de que estos ratones carecían de dopamina, presentaban síntomas de la enfermedad de Parkinson. Los síntomas tenían una duración de hasta 16 horas. Los síntomas incluían descoordinación motora, rigidez y temblores. Sin embargo, cuando se administró L-DOPA a los ratones, los síntomas del Parkinson desaparecieron.

Cuando el grupo de Caron aplicó a estos ratones altas dosis de derivados de anfetaminas tales como metanfetamina y MDMA, conocido como Ecstasy, los síntomas del Parkinson fueron revertidos parcialmente. "Los ratones recuperaron una gran parte de su movilidad normal", destacó Caron.

Además, los investigadores hallaron que las bajas dosis de anfetaminas, cuando eran combinadas con dosis bajas de L-DOPA, también revertieron los síntomas del Parkinson. "Los medicamentos son cinegéticos", explicó Caron. "Cuando se administraban de forma conjunta, los ratones recuperaban sus movimientos normales".

A pesar de estos hallazgos, Caron no recomienda las anfetaminas como tratamiento del Parkinson. "Somos cautos, porque las anfetaminas son controversiales", enfatizó Caron. "No queremos fomentar la idea de que los pacientes de Parkinson deban salir a la calle a buscar anfetaminas".

El equipo de Caron está buscando otros compuestos que afecten al movimiento pero sin los efectos psicoactivos de las anfetaminas, y que puedan ser usados en combinación con la L-DOPA para tratar la enfermedad de Parkinson. "Se trata de una idea nueva", expresó Caron. "¿Pero quién sabe? El tiempo lo dirá".

Otro experto en Parkinson no considera que el uso de estos ratones sea la vía para hallar nuevas formas para tratar la enfermedad. "En este caso, el mismo hecho de que su modelo sea agudo lo hace que sea distinto a la enfermedad de Parkinson, que es crónica", dijo Michael J. Zigmond, codirector del Centro para la Neurociencia en la Facultad de Medicina de la Universidad de Pittsburgh.

"Más bien, lo que el campo necesita no es muchos nuevos medicamentos para revertir los síntomas de la pérdida de dopamina, sino medicamentos que no causen la disquinesia asociada con el tratamiento crónico o que sean neuroprotectores en vez de que sólo procuren el tratamiento sintomático. El modelo de los autores no será útil para evaluar ninguno de estos dos tipos de medicamento", consideró Zigmond.

Zigmond cree que la dirección futura de los tratamientos del Parkinson estará en el desarrollo de medicamentos que inhiban la habilidad de proteínas defectuosas para desarrollarse en las células. "Muchas de las enfermedades degenerativas son causadas por una acumulación de proteínas anormales, que estrangulan las células hasta su muerte", señaló. Es igualmente cierto para la enfermedad de Alzheimer, la enfermedad de Huntington y ELA, anotó Zigmond.

El Parkinson es mucho más complicado que simples trastornos motores, que son sus síntomas obvios, agregó Zigmond. "Ahora nos damos cuenta que tenemos que aprender más de lo que pensábamos hace cinco años", destacó. "Comprender la enfermedad de Parkinson se hace cada vez más complicado".

Casi 500,000 estadounidenses sufren de Parkinson, de acuerdo con el National Institute of Neurological Disorders and Stroke, y 50,000 son diagnosticados cada año. Además de los temblores, movimientos lentos o rigidez, la progresión de la enfermedad también conduce a discapacidades severas en la función cognitiva.

Más información

El National Institute of Neurological Disorders and Stroke tiene más información sobre la enfermedad de Parkinson.


Artículo por HealthDay, traducido por HispaniCare
FUENTES: Marc G. Caron, Ph.D., professor, cell biology, Duke University Medical Center, Durham, N.C.; Michael J. Zigmond, Ph.D., co-director, Center for Neuroscience, University of Pittsburgh School of Medicine, Pa.; August 2005 PLoS Biology
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