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Las infecciones en bebés prematuros pueden tener un efecto duradero

Un estudio encuentra un mayor riesgo de problemas del neurodesarrollo

MARTES 16 de noviembre (HealthDayNews/HispaniCare) -- En los bebés prematuros más pequeños, las infecciones podrían tener consecuencias duraderas.

Según un estudio publicado en la edición del 17 de noviembre del Journal of the American Medical Association, las infecciones en los bebés de peso extremadamente bajo al nacer se asocian con un desarrollo cognitivo impedido y problemas físicos en el crecimiento.

"Asociamos las infecciones neonatales con un mayor riesgo de ciertos resultados del neurodesarrollo, como parálisis cerebral y puntuaciones [cognitivas] bajas", afirmó una de las autoras del estudio, la Dra. Barbara Stoll, presidenta de pediatría en la Facultad de Medicina de la Universidad de Emory, en Atlanta.

"La infección es una complicación seria que aumenta el riesgo en una población ya de por sí vulnerable", añadió.

Desafortunadamente, la infección es también una complicación común entre los bebés prematuros. E irónicamente, muchas de las intervenciones que ayudan a salvar a los bebés prematuros, como los ventiladores y las líneas intravenosas, pueden aumentar su riesgo de infección.

"Los instrumentos artificiales aumentan el riesgo de infección", afirmó el Dr. Michael Msall, jefe de pediatría del desarrollo y la conducta en los hospitales Children y LaRabida Children's de la Universidad de Chicago. Msall escribió un editorial sobre el estudio de Stoll en la misma edición de la publicación .

Usando datos de la Red de Investigación Neonatal del National Institute of Child Health and Human Development, recolectados de 1993 a 2001, Stoll y sus colegas identificaron a 6,093 bebés en la categoría de peso extremadamente bajo. Se considera que un bebé que pese menos de 1,000 gramos (cerca de 35 onzas) al nacer tiene un peso al nacer extremadamente bajo.

Los investigadores luego hicieron seguimiento cuando los bebés tenían entre 18 y 22 meses de edad gestacional para determinar si tenían parálisis cerebral y para evaluar las habilidades psicomotoras de los bebés, así como para administrar una prueba llamada Escala Bayley de Desarrollo Infantil II.

El sesenta y cinco por ciento de los bebés del estudio habían tenido por lo menos una infección cuando estuvieron en el hospital. En general, el 41 por ciento de los bebés (tanto los que habían tenido una infección como los que no la habían tenido) sufrieron de por lo menos un problema del neurodesarrollo.

Debido a que el ser prematuro en sí aumenta las probabilidades de complicaciones como la parálisis cerebral, Stoll dijo que los investigadores habían intentado controlar los demás factores que se sabe aumentan el riesgo de problemas del neurodesarrollo. Luego de ajustar esos otros factores, los investigadores encontraron que la asociación entre la infección y los problemas del neurodesarrollo aún seguían presentes.

Las probabilidades de que un bebé que había tenido por lo menos una infección desarrollara parálisis cerebral eran entre un 40 y un 70 por ciento mayores que en un bebé que no había sufrido de infección. Las probabilidades de que tuvieran una puntuación baja de Bayley, que mide el desarrollo mental, eran entre un 30 y un 60 por ciento más altas para los bebés que tuvieron una infección. Las probabilidades de un desarrollo psicomotor impedido fueron entre un 50 y un 240 por ciento más frecuentes en un bebé prematuro que había sufrido de por lo menos una infección, y los problemas de visión también fueron más frecuentes. Las probabilidades de problemas en la visión en un bebé con una infección ya pasada fueron entre 30 y un 220 veces más altas que para los bebés sin infecciones.

Una historia de infección también se asociaba con menos crecimiento de la cabeza, un factor de riesgo conocido de problemas del neurodesarrollo, según el estudio.

Stoll dijo que no sabe exactamente por qué una infección podría causar estos problemas, pero especuló que la respuesta inflamatoria que el cuerpo arma contra la infección para eliminarla podría interrumpir de alguna manera el desarrollo normal del cerebro. También especuló que la infección podría causar problemas cardiacos o pulmonares que podrían afectar el cerebro.

La Dra. Judith Klarr, neonatóloga asistente del Hospital William Beaumont en Royal Oak, Michigan, aseguró que "pienso que este estudio confirma algo que ya sabíamos, que a los bebés que sufren de infecciones no les va bien. Una de las cosas que este estudio señala es que todavía hay un nivel alto de impedimentos del neurodesarrollo en ambos grupos".

Msall afirmó que "ha habido adelantos importantes que han llevado a la supervivencia de bebés muy minúsculos. Pero también ha habido una preocupación de que con una supervivencia aumentada, tenemos que asegurarnos de la disminución de los impedimentos severos. Y este estudio apunta a que hay aún otro factor con respecto a los impedimentos cognitivos, el papel de la infección".

Stoll, Msall y Klarr afirmaron que los hallazgos del estudio apuntan a la necesidad de una vigilancia mayor en la prevención de la infección, así como de la necesidad de programas de apoyo para el neurodesarrollo y un seguimiento continuado para estos minúsculos bebés.

Más información

Para aprender más sobre los problemas de salud a los que pueden enfrentarse los bebés prematuros, lea esta información de la American Academy of Pediatrics.


Artículo por HealthDay, traducido por HispaniCare
FUENTES: Barbara Stoll, M.D., chief of pediatrics, Emory University School of Medicine, Atlanta; Michael Msall, M.D., chief, developmental and behavioral pediatrics and professor of pediatrics, Pritzker School of Medicine, University of Chicago Children's and LaRabida Children's Hospitals, Chicago; Judith Klarr, M.D., attending neonatologist, William Beaumont Hospital, Royal Oak, Mich.; Nov. 17, 2004, Journal of the American Medical Association
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