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Los peores síntomas de la menopausia podrían empezar en el cerebro

Estudio desafía antigua noción que afirma que todo pasa en los ovarios

MARTES 21 de diciembre (HealthDayNews/HispaniCare) -- Por mucho tiempo se ha creído que algunos de los síntomas más desagradables de la menopausia, tales como calores sofocantes y sudores nocturnos, tienen su origen en los ovarios.

Sin embargo, una nueva investigación desafía esa suposición, y en cambio sugiere que los síntomas menopáusicos, al menos en parte, podrían empezar en el cerebro.

Eso es debido a que el hipotálamo y la glándula pituitaria dejan de reaccionar con normalidad al estrógeno en algunas mujeres, lo que sugiere que podrían desarrollar una sensibilidad reducida al estrógeno, señalan investigadores de la Escuela de Medicina de Nueva Jersey en el informe que aparece en la edición del 22 al 29 de diciembre del Journal of the American Medical Association.

"Este es un concepto nuevo e importante: La menopausia no se origina solamente en el ovario, sino también en el cerebro", afirmó Laura Goldsmith, profesora de obstetricia, ginecología y salud de la mujer de la Facultad de Medicina de la Universidad de Medicina y Odontología de Nueva Jersey.

Estos hallazgos podrían conducir a una investigación adicional que, en última instancia, ayudaría a los médicos a predecir el tipo de transición menopáusica que una mujer podría tener, y a diseñar medicamentos sin estrógeno que puedan reducir los síntomas que las mujeres experimentan a medida que entran en esta fase de la vida, señaló el Dr. Gerson Weiss, presidente de obstetricia, ginecología y salud de la mujer de la Escuela de Medicina de Nueva Jersey.

La menopausia se refiere al tiempo en el que la menstruación se detiene. Una mujer no se considera menopáusica hasta que no haya tenido un periodo por 12 meses consecutivos, de acuerdo con la North American Menopausal Society. El tiempo antes de la menopausia, en que a menudo aparecen síntomas debido a las fluctuaciones hormonales, se denomina perimenopausia. Durante la perimenopausia, los síntomas comunes incluyen sofocos, dificultades para dormir, sequedad vaginal, cambios de humor y periodos irregulares.

Este estudio se deriva de una investigación realizada por el Study of Women's Health Across the Nation (SWAN), auspiciado por los National Institutes of Health, que examinó la salud de las mujeres a medida que se aproximaron a la menopausia.

El estudio SWAN abarcó a más de 3,300 mujeres entre 42 y 52 años al inicio del estudio. Un subgrupo de 840 mujeres proporcionó muestras diarias de orina, que fueron analizadas para determinar los niveles de hormonas. Las muestras fueron recopiladas diariamente durante un ciclo menstrual completo o 50 días, cualquiera que resultara primero.

De ese grupo, los investigadores hallaron que 160 no ovulaban. Después de un análisis posterior de los niveles hormonales de las mujeres sin ovulación, los investigadores descubrieron que estas mujeres caían dentro de tres grupos distintos.

El primer grupo tuvo un incremento en sus niveles de estrógeno, y luego un aumento repentino de la hormona luteinizante (LH, pos sus siglas en inglés) que debió haber estimulado la ovulación, pero no lo hizo. De acuerdo con Weiss, está ausencia de respuesta indicó un problema originado en el ovario.

En el segundo grupo, los niveles de estrógenos se maximizaron, pero no se produjo una subida repentina correlacionada con la LH, que Weiss señaló debió ser desencadenada por el hipotálamo y la glándula pituitaria en respuesta a los altos niveles de estrógenos.

El tercer grupo tuvo niveles de estrógeno similares en sus ciclos, pero no experimentó un incremento de estrógeno más tarde, como sucedió con el primer y segundo grupo. Los niveles de LH no aumentaron, pero fueron más altos durante la mayor parte del ciclo que en los otros grupos.

De acuerdo con Weiss, esta es "una evidencia clara de que el cerebro no está respondiendo a las hormonas", lo que sugiere que el segundo y tercer grupo mostró diferentes tipos de sensibilidad reducida al estrógeno en el cerebro.

Las mujeres del tercer grupo también fueron las más propensas a reportar síntomas, tales como sofocos y sudores nocturnos.

Goldsmith sostuvo que los investigadores esperan poder continuar estudiando a estas mujeres. Manifestó que desean aprender especialmente sobre cómo el cronometraje de la menopausia se correlaciona con sus hallazgos. Por ejemplo, a los investigadores les gustaría estudiar si las mujeres del tercer grupo estaban, tal vez, más adelantadas en el proceso de la menopausia.

"Al parecer lo que sucede en la menopausia no sólo se produce en los ovarios", declaró el Dr. Steven Goldstein, profesor de obstetricia y ginecología de la Facultad de Medicina de la Universidad de Nueva York. "Pensamos que la pituitaria respondía a menores niveles de estrógeno, pero puede existir una falta de sensibilidad al estrógeno en el hipotálamo y la pituitaria".

Lo que es importante para las mujeres saber, afirmó Goldsmith, es que existen "cambios bioquímicos reales que ocurren durante la menopausia". Los investigadores están comenzando a entender cómo esos cambios empiezan a ocurrir, que es el primer paso para tratar de desarrollar tratamientos más efectivos.

Más información

Para mayor información sobre la menopausia, visite la National Library of Medicine.


Artículo por HealthDay, traducido por HispaniCare
FUENTES: Gerson Weiss, M.D., professor and chairman, obstetrics and gynecology and women's health; Laura Goldsmith, Ph.D., professor, obstetrics and gynecology, New Jersey Medical School, University of Medicine and Dentistry of New Jersey, Newark; Steven Goldstein, M.D., professor , obstetrics and gynecology, and obstetrician/gynecologist, New York University School of Medicine and Medical Center, New York City; Dec. 22/29, 2004, Journal of the American Medical Association
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