Procedimiento con invasión mínima previene la apoplejía

La implantación de stent más angioplastia funciona en pacientes de alto riesgo

Amanda Gardner

Amanda Gardner

Published on October 07, 2004

MIÉRCOLES 6 de octubre (HealthDayNews/HispaniCare) -- Un procedimiento de invasión mínima indicado para una causa principal de apoplejía resulta tan efectivo como la cirugía tradicional.

Para pacientes que padecen la enfermedad de la arteria carótida o estrechamiento de la arteria carótida (la principal arteria que suple el cerebro) debido a la acumulación de placas un procedimiento que combina la angioplastia con un dispositivo de filtración "no es inferior" a la endarterectomía carótida, según informa un estudio publicado en la edición del 7 de octubre del New England Journal of Medicine. Este último procedimiento involucra la apertura de la arteria mediante una incisión para realizar el raspado de la placa.

Éste y otros datos jugaron un rol importante en la reciente aprobación de la U.S. Food and Drug Administration del dispositivo de filtración, que hará que el procedimiento tenga una mayor disponibilidad.

Tradicionalmente, las personas con esta condición se someten a una anestesia general mientras los cirujanos realizan una incisión de seis pulgadas en el cuello, abren la arteria, eliminan las placas, y finalmente cosen la arteria de nuevo. "Esto funciona muy bien, pero suelen haber complicaciones en pacientes mayores o con problemas cardiacos o enfermedad pulmonar, pacientes que no están del todo sanos", apuntó el Dr. Jay S. Yadav, director de intervención vascular de la Cleveland Clinic Foundation en Ohio y autor del estudio. Estos individuos que no están sanos del todo representan una proporción considerable de la población de pacientes.

La angioplastia, que involucra la introducción de un balón y la instalación de un stent para abrir la arteria, no ha sido una buena candidata para la enfermedad de la arteria carótida debido a que puede desplazar los desechos, que podrían llegar hasta el cerebro.

"Las personas han estado dudosas sobre realizar este procedimiento en la arteria carótida", explicó el Dr. Peter G. Kalman, presidente de cirugía vascular y director de programas endovasculares multidisciplinarios del Centro Médico de la Universidad de Loyola en Illinois. "No perjudicará si se hace en los pies o cualquier otra parte, pero podría tener consecuencias para el cerebro".

Sin embargo, en 2000 apareció en el mercado un pequeño dispositivo de filtración. Actúa como una red de seguridad, atrapando los desechos antes de que puedan causar algún daño.

"Esa fue la parte fundamental de la tecnología que nos permitió realizar este ensayo utilizando un filtro y un stent de auto expansión", enunció Yadav. El nuevo procedimiento se lleva a cabo con el paciente despierto, no deja cicatriz y puede involucrar una estadía en el hospital tan corta como de una noche.

El estudio de Yadav asignó de manera aleatoria 334 pacientes de alto riesgo a uno de los dos procedimientos.

Tras un año de seguimiento, 20 pacientes (12.2 por ciento) que habían experimentado el nuevo procedimiento habían tenido un ataque cardiaco o apoplejía o habían muerto, en comparación con 32 pacientes (20.1 por ciento) en el grupo de endarterectomía. Sólo el 0.6 por ciento de aquellos que habían recibido stents necesitaron repetir el procedimiento, versus el 4.3 por ciento de aquellos en el otro grupo.

De acuerdo con un editorial acompañante, si bien los datos fueron equivalentes aproximadamente en el caso de las apoplejías y las muertes, la implantación de stent tuvo mejores resultados con relación a ataques cardiacos.

"Encontramos que el tratamiento menos invasivo fue por lo menos tan seguro como la cirugía, y en muchas formas más seguro", confirmó Yadav.

El procedimiento debe empezar a tener una mayor disponibilidad, con la ayuda de la aprobación de la FDA y el inminente reembolso de Medicare, señaló Yadav. Por supuesto, los médicos necesitarán entrenamiento sobre el procedimiento.

Por ahora, el procedimiento deberá ser utilizado sólo en pacientes de alto riesgo, ya que ese es el único grupo sobre el que los expertos tienen evidencia. Debido a que es mucho menos invasivo, se volverá eventualmente algo común para los pacientes de bajo riesgo. "Estamos iniciando algunos estudios en pacientes de bajo riesgo", indicó Yadav.

"Aún no sabemos cuál será la debilidad. No creo que se pueda saltar a la conclusión de que parece interesante y todos deben hacerlo", apuntó Kalman. "Esto al menos amplía mis herramientas para seleccionar lo mejor para cada paciente de manera individual".

Más Información

Para más información sobre la enfermedad de la arteria carótida, visite la American Heart Association.


Artículo por HealthDay, traducido por HispaniCare
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