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Dieta contra la epilepsia tiene un efecto anticonvulsivo duradero

Los niños tienen menos ataques, incluso luego de suspender dieta alta en grasa y baja en carbohidratos

Lunes, 1 de octubre (HealthDayNews) -- El seguimiento más prologando a niños quienes consumen una dieta especial para reducir ataques epilépticos ha producido algunos resultados sorprendentes que podrían arrojar un poco de luz en este misterioso trastorno cerebral.

El estudio reporta que la dieta cetogénica, un estricto régimen alimentario que conlleva comidas alta en grasa y bajas en carbohidratos, no sólo reduce la frecuencia de ataques en la mitad de los niños que la prueban, pero también parece reducir el número de ataques incluso luego de que los niños han detenido la dieta.

De acuerdo con un experto en neurología pediátrica, el estudio podría conducir a un mejor entendimiento de por qué la dieta funciona, que podría ayudar a fin de cuentas a todos los pacientes con epilepsia.

La epilepsia es un trastorno neurológico afectando más de 2 millones de estadounidenses. Las personas con esta condición están propensas a ataques repentinos - impulsos de actividad cerebral irregular descontrolada que puede causar sensaciones extrañas, conducta anómala, y, a veces, convulsiones. A menos que una cirugía cerebral pueda corregir una causa subyacente de los ataques, no se conoce cura para este trastorno. Los pacientes pueden alcanzar varios grados de control de sus ataques con medicamentos, un "marcapasos cerebral" implantado llamado estimulador de nervio vago, o la dieta cetogénica.

Los neurólogos en las Instituciones Médicas de Johns Hopkins dieron seguimientos a 150 niños con dificultad para tratar la epilepsia de entre tres a seis años luego de los niños haber comenzado la dieta cetogénica.

La edad de los niños fluctuaba entre de 1 a 16 cuando comenzó el estudio y estos tuvieron al menos dos ataques por semana, con un promedio de 410 ataques al mes. No habían respondido a un promedio de 6.2 diferentes medicamentos contra ataques.

De estos niños, 83 por ciento permanecieron sobre la dieta por al menos un año completo, 58 continuaron con ésta durante dos años, 30 se quedaron por tres años y 19 duraron los cuatro años. Quince niños continuaron con la dieta por más de cuatro años, y un niño ha permanecido en la dieta por 6.5 años. La mayoría de las familias descontinuaron la dieta debido a que sintieron que no era efectiva o que era demasiado restrictiva, o debido a otra enfermedad.

En 1999, tres años luego de enlistar el último niño, los investigadores preguntaron acerca de la salud actual del niño, frecuencia de ataques, y medicamentos de epilepsia actuales. La encuesta también examinó la información sobre la experiencia de los niños con la dieta y por qué se descontinuó.

De tres a seis años más tarde, 13 por ciento de los 150 niños originales estaban libres de ataques, 14 por ciento vio disminuir la frecuencia de los mismos a entre 90 y 99 por ciento. Otro 17 por ciento tuvo sus ataques reducidos entre 50 y 99 por ciento, y el resto tuvo una disminución de ataques en menos de 50 por ciento.

De los 83 niños quienes permanecieron con la dieta por un año, 59 por ciento originalmente habían estado tomando dos o más medicamento y 27 por ciento habían estado tomando tres o más medicamentos. De tres a seis años más tarde, 34 por ciento de ese grupo no necesitaban más los medicamentos anticonvulsivos, 37 por ciento disminuyó a un medicamento, y sólo 30 por ciento estaban tomando dos o más medicamentos.

La investigación aparece en la edición de octubre de Pediatrics.

El investigador titular Dr. John Freeman, director del Centro de Epilepsia Pediátrica en el Hospital de Johns Hopkins, dijo que esta es la primera vez que alguien ha examinado el efecto de detener la dieta cetogénica.

Puede ser posible que aumentasen los ataque de los niños, dijo Freeman. "Pero si examinas la literatura, estos niños quienes estuvieron teniendo 400 ataques al mes cuando comenzaron [la dieta] y quienes habían fracasado en seis medicamentos, tuvieran un cambio de 10 por ciento de tener sus ataques repentinos bajo control con cualquier medicamento. Por lo tanto no se esperaría tener sus ataques bajo control, y mucho menos superar los ataques".

Pero Freeman simplemente no sabe por qué el efecto parece persistir. "Desafortunadamente, para empezar ni siquiera sabemos por qué existe el efecto", argumentó. Algunos estudios han sugerido que la dieta fuerza al cuerpo a generar compuestos llamados acetonas (de aquí el nombre de la dieta), que de alguna manera reduce la actividad convulsiva cuando se metabolizan en el cerebro.

En estos momentos, existen más preguntas que respuestas acerca de cómo funciona la dieta. Y, añadió, "nadie alguna vez ha comenzado a cuestionarse el por qué su efecto persiste luego de detener la dieta".

Freeman dijo que la dieta puede de alguna forma causar un cambio fundamental en el metabolismo o la fisiología del cerebro de la persona. "La dieta claramente trabaja de manera diferente que cualesquiera de los medicamentos anticonvulsivos, pero tampoco sabemos cuáles de ellos trabajan", indicó.

El Dr. James Wheless, el director del Programa de Epilepsia Integral de Tejas en el Centro de Ciencias de la Salud de Houston de la Universidad de Tejas, y un especialista en epilepsia pediátrica, concuerda que existe muy poca evidencia sólida de cómo funciona la dieta.

"Francamente, sabemos que funciona, y obviamente funciona en personas en las cuales no funcionan los medicamentos, y creemos que funciona de manera diferente", expresó Wheless, quien está familiarizado con el nuevo estudio. "Si está ayudando a la epilepsia en una manera totalmente diferente de cómo pensamos que nuestras medicinas ayudan, entonces hay otro sistema completo que no entendemos. Si comprendimos esto, eso podría impactar el tratamiento de epilepsia en general".

"El otro punto importante que tiene en cuenta es el asunto de la seguridad", indicó. "Desde el punto de vista de seguridad, refuerza lo que creíamos acerca de . . . la seguridad de la dieta".

Wheless dijo que el mayor dilema que enfrentan los doctores cuando incursionan los niños en una dieta cetogénica es si el consumo alto en grasa requerido coloca en riesgo cardiopatía futura o derrames. Sin embargo, dijo que los otros estudios sugieren que los niños queman la grasa para la nutrición, y que pese a la aparentemente poco saludable naturaleza de la dieta, los niveles de colesterol en los niños son sólo marginalmente más altos que los normales.

No hubo complicaciones cardiacas reportadas en los niños en este estudio.

Freeman dijo que, "Lo más sobresaliente acerca de estudio fue que tantos niños continuaran prosperando luego de haber detenido la dieta, luego de haber terminado con el medicamento. Eso es lo emocionante y significativo".

Qué hacer

Descubre más sobre la dieta cetogénica de la Fundación de Epilepsia o Stanford University.

Para una visión más abarcadora de la epilepsia, visita el portal del

FUENTES: Entrevistas con John M. Freeman, M.D., profesor de epilepsia pediátrica, y director, Centro de Epilepsia Pediátrica, Hospital de Johns Hopkins, Baltimore; James W. Wheless, M.D., profesor, Departamentos de Neurología y Pediatría, Universidad de Tejas, Centros de Ciencias de la Salud, Houston; Pediatrics, octubre 2001
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