¿Se gana la guerra contra las variantes de la COVID en la nariz?

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LUNES, 25 de julio de 2022 (HealthDay News) -- El mejor refuerzo de las vacunas contra la COVID quizá no sea otra inyección, sino un aerosol nasal, insinúa un estudio inicial.

Desde principios de la pandemia, algunos investigadores han especulado que la forma más efectiva de luchar contra la COVID es a través de vacunas que no solo provoquen una respuesta inmunitaria en la sangre, sino también en las membranas mucosas de la nariz y el resto del tracto respiratorio.

Este tipo de respuesta inmunitaria, conocida como inmunidad en las mucosas, se encuentra con el virus en su punto de entrada al cuerpo. En teoría, una vacuna en aerosol nasal podría ayudar al cuerpo a montar una defensa inicial más potente contra el SARS-CoV-2, y evitar que pase de la puerta, explicó Jie Sun, investigador principal del nuevo estudio.

Este tipo de vacuna, administrado como refuerzo tras una vacuna de ARNm, tendría el potencial de prevenir las infecciones y la transmisión "postvacunación" del virus, aseguró Sun, profesor de la Facultad de Medicina de la Universidad de Virginia.

"Nuestras vacunas de ARNm actuales son excelentes para proteger contra la COVID grave, lo que incluye a la hospitalización y la muerte", apuntó Sun.

Es decir, la respuesta inmunitaria provocada en la sangre (que incluye a múltiples tipos de células que luchan contra el virus) sigue funcionando bastante bien para contener la infección.

Pero a medida que el SARS-CoV-2 ha mutado y nuevas variantes se han vuelto dominantes, las vacunas de ARNm existentes se han vuelto menos efectivas en la prevención de unas enfermedades más leves y de la transmisión.

En el nuevo estudio, que se publicó en una edición reciente de la revista Science Immunology, Sun y sus colegas demostraron las limitaciones de la vacuna cuando se trata de la inmunidad de las mucosas.

Los investigadores reclutaron a 19 personas que se habían vacunado contra la COVID en los ocho meses anteriores (la mayoría con vacunas de ARNm), y a 10 que habían sido hospitalizadas con una COVID grave en los últimos dos o tres meses. Se tomaron muestras de sangre y de fluidos pulmonares de cada participante, para analizar sus respuestas inmunitarias a las variantes del SARS-CoV-2.

La buena noticia es que las personas vacunadas tenían unas potentes respuestas inmunitarias contra el virus en la sangre, lo que incluye unos niveles altos de anticuerpos, células B (que producen los anticuerpos) y células T (que ayudan a montar la respuesta inmunitaria y matan al virus directamente).

La noticia no tan buena es que sus fluidos pulmonares mostraron solo unos niveles bajos de anticuerpos neutralizantes contra las variantes delta y ómicron que el equipo de Sun evaluó. Al contrario, los fluidos pulmonares de los pacientes que habían sido hospitalizados con una COVID grave sí tenían anticuerpos, células B y células T específicas del SARS-CoV-2, aunque la respuesta ante la variante ómicron estaba debilitada.

Según Sun, todo esto apunta a una cosa: las vacunas estándar no provocan una respuesta fuerte en el sistema inmunitario de las mucosas.

Esto es algo que muchos investigadores han especulado, apuntó Sun, y ya se están desarrollando vacunas nasales para luchar contra la COVID.

En una segunda rama del estudio, el equipo de Sun encontró señales tempranas de que las vacunas nasales podrían servir como un buen refuerzo para las vacunas de ARNm, aunque esto se basó en ratones de laboratorio.

Los investigadores mostraron que los ratones que recibieron un refuerzo nasal tras una vacuna de ARNm tuvieron una "potente" respuesta de anticuerpos neutralizantes contra todas las variantes del SARS-CoV-2 que se evaluaron, tanto en la sangre como en los fluidos pulmonares.

Pero un experto en enfermedades infecciosas que no participó en el estudio advirtió que los hallazgos en ratones con frecuencia no dan resultado en los humanos.

"Para mí, necesitamos muchos más datos", planteó el Dr. Paul Goepfert, director de la Clínica de Investigación en Vacunas de Alabama de la Universidad de Alabama, en Birmingham.

Todavía hay que demostrar el valor de los refuerzos en forma de aerosol nasal en las personas, apuntó.

"Las vacunas que tenemos son increíblemente buenas para prevenir la enfermedad grave", aseguró Goepfert. Y esto, explicó, sugiere que las células inmunitarias que patrullan la sangre sí llegan a los pulmones con rapidez cuando una persona vacunada se infecta.

Es posible que una vacuna nasal pudiera prevenir las infecciones y la transmisión postvacunación, pero el "gran problema" es que podrían seguir surgiendo nuevas variantes del SARS-CoV-2, anotó Goepfert.

"No podemos saltar a conclusiones respecto a que [una vacuna nasal] sería efectiva contra las nuevas variantes", enfatizó.

La vacuna utilizada en estos experimentos con ratones contenía un adenovirus que sirvió como vehículo para administrar la proteína de "pico" del SARS-CoV-2. Los adenovirus son virus del resfriado común, y el que se usó en esta vacuna se modificó para que tuviera una replicación deficiente, lo que quiere decir que no puede reproducirse y propagarse en los cuerpos de los receptores de la vacuna.

Altimmune, una firma de biotecnología, había estado desarrollando una vacuna nasal que utiliza al mismo adenovirus. La compañía abandonó el proyecto el año pasado, después de que un ensayo inicial mostrara que el aerosol nasal no provocaba la respuesta inmunitaria prevista.

Aun así, se están estudiando al menos una docena de vacunas nasales, usando distintos métodos para provocar una respuesta inmunitaria de las mucosas al SARS-CoV-2, según un editorial que se publicó junto con el estudio.

En este, los doctores Eric Topal y Akiko Iwasaki piden que haya una inversión nacional en la investigación de una vacuna nasal, similar a la Operación Velocidad de la Luz que fomentó el desarrollo de las vacunas de ARNm.

"Ahora necesitamos con urgencia una iniciativa acelerada de este tipo para las vacunas nasales", escribieron.

Más información

La Organización Mundial de la Salud ofrece más información sobre las vacunas contra la COVID.

Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor.com

FUENTES: Jie Sun, PhD, professor, medicine, and associate director, Carter Immunology Center, University of Virginia School of Medicine, Charlottesville, Va.; Paul Goepfert, MD, professor, medicine, and director, Alabama Vaccine Research Clinic, University of Alabama at Birmingham; Science Immunology, July 19, 2022, online

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