Avandia eleva el riesgo de insuficiencia cardiaca más que Actos

Un estudio halla que el medicamento para la diabetes no se debe usar si existe una alternativa más segura

MARTES, 18 de agosto (HealthDay News/Dr. Tango) -- Avandia (rosiglitazona), el medicamento para la diabetes tipo 2, eleva el riesgo de insuficiencia cardiaca y muerte más que otro medicamento de la misma clase, Actos (pioglitazona), según plantea una nueva investigación canadiense.

Avandia ha generado controversia desde 2007, cuando se asoció con un mayor riesgo de ataque cardiaco y muerte, aunque tales reclamos han sido eclipsados por otros estudios que han descartado tal riesgo, hasta cierto punto. Pero tomando todo en cuenta, muchos creen que el medicamento no se debería usar, sobre todo dado que parece existir una opción más segura.

"Es difícil justificar el uso de rosiglitazona en cualquier persona, porque tenemos otra alternativa", señaló el investigador principal, el Dr. David Juurlink, director de la división de farmacología clínica y toxicología del Centro de Ciencias de la Salud Sunnybrook, en Toronto.

En 2007, el Dr. Steven Nissen, jefe del Departamento de medicina cardiovascular de la Clínica Cleveland, publicó un estudio que encontró que Avandia representaba un riesgo 43 por ciento más alto de ataque cardiaco entre pacientes diabéticos, y sigue convencido de que este medicamento no debería utilizarse.

"Estoy de acuerdo con las conclusiones de los autores", aseguró Nissen. "La rosiglitazona no se debería usar en pacientes diabéticos. La pioglitazona es una alternativa más segura".

Cada vez se tienen más prueba de que Actos es mucho más seguro que Avandia, apuntó Juurlink. "Ningún estudio ha sugerido que la pioglitazona sea menos segura que la rosiglitazona", destacó. "Y la rosiglitazona no ofrece ni una sola ventaja, ni siquiera una teórica".

Tanto Avandia como Actos pertenecen a una clase de medicamento llamada tiazolidinedionas, que se utiliza ampliamente para reducir el nivel de azúcar en sangre en personas que tienen diabetes tipo 2. Además de un mayor riesgo de insuficiencia cardiaca, ambos medicamentos pueden causar efectos secundarios tales como aumento de peso y retención de líquidos. Ambos medicamentos portan una etiqueta de advertencia de la Administración de Drogas y Alimentos (FDA) de EE. UU. que alerta sobre el riesgo de insuficiencia y ataque cardiaco.

El último informe sobre seguridad de estos medicamentos aparece en la edición en línea del 19 de agosto de BMJ.

Para el estudio, el equipo de Juurlink recopiló los datos de 39,736 pacientes tratados con Avandia o Actos entre abril de 2002 y marzo de 2008. Los investigadores compararon esos datos con los registros de insuficiencia cardiaca, ataque cardiaco y muerte de los hospitales.

Los investigadores encontraron que los pacientes que tomaban Avandia tenían un mayor riesgo de insuficiencia cardiaca y muerte que los que tomaban Actos. No hubo diferencia significativa entre los medicamentos para el riesgo de ataque cardiaco, apuntó el grupo de Juurlink.

Por cada 93 pacientes tratados con Avandia en lugar de Actos, hubo un evento cardiovascular adicional o muerte al año, calcularon los investigadores.

"Como médico, no puedo imaginar un caso en el que pueda recomendar la rosiglitazona", destacó Juurlink.

Sin embargo, Corinne de Vries, profesora de farmacoepidemiología en el departamento de farmacia y farmacología de la Universidad de Bath, Inglaterra, y coautora de un editorial acompañante, no no está convencida de que Avandia sea menos seguro que Actos.

"Nadie debería dejar de tomar su medicación sin consultar primero con su médico, porque no creo que la rosiglitazona puede acabar con la vida de una persona", dijo de Vries.

De Vries dijo que las conclusiones del estudio no están respaldadas por los datos del grupo de Juurlink. Las personas que tomaban Avandia estaban más enfermas que las que tomaban Actos, así que estos pacientes eran más propensos a desarrollar insuficiencia cardiaca, apuntó.

"Los datos presentados por Juurlink no apoyan la recomendación de que se debe favorecer un medicamento más que otro", declaró de Vries. "No hay razón para creer que existe una diferencia".

Las personas que tienen una afección cardiaca preexistente no deberían empezar a tomar ninguno de estos medicamentos, enfatizó de Vries. Los pacientes que desarrollan insuficiencia cardiaca deben descontinuar el medicamento, ya que por lo general la afección se puede revertir, agregó.

Otro experto, el Dr. Carl J. Lavie, director médico de reanimación cardiaca y director de prevención del Laboratorio de prueba de esfuerzo del Instituto Cardiovascular Ochsner en Nueva Orleáns, cree que el estudio da más razones para no usar Avandia.

"Creo que la mayoría de los médicos han dejado de usar Avandia, algunos recomendarán Actos o se inclinarán por otra clase", dijo Lavie.

Lavie apuntó que un estudio en curso que evalúa Avandia y Actos en una comparación cara cara ofrecerá sin duda más respuestas sobre estos medicamentos.

"Hasta ahora, este estudio ofrece más razones contra el uso de Avandia o al menos para usar primero a Actos, lo que está en la misma línea que las directrices actuales europeas y de la American Diabetes Association", apuntó Lavie. "La mayoría evitará, como debe ser, cualquiera de estos medicamentos en pacientes de insuficiencia cardiaca o alto riesgo de la misma".

"Ambos medicamentos tienen un lugar en el tratamiento de la diabetes, si la persona no tiene una afección cardiaca preexistente", concluyó de Vries.

Más información

Para más información sobre la diabetes, visite el Instituto Nacional de la Diabetes y las Enfermedades Digestivas y del Riñón.


Artículo por HealthDay, traducido por Dr. Tango
FUENTES: David Juurlink, M.D., Ph.D., Division Head, Clinical Pharmacology and Toxicology, Sunnybrook Health Sciences Centre, Toronto; Steven E. Nissen, M.D., chairman, Department of Cardiovascular Medicine, Cleveland Clinic, Ohio; Corinne de Vries, Ph.D., professor, pharmacoepidemiology, Department of Pharmacy and Pharmacology, University of Bath, England; Carl J. Lavie, M.D., medical director, cardiac rehabilitation, and prevention director, Stress Testing Laboratory, Ochsner Heart and Vascular Institute, New Orleans; Aug. 19, 2009, BMJ, online
Consumer News in Spanish