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La dieta y el ejercicio superan a los medicamentos en la prevención de la diabetes

Dos estudios encuentran que los cambios en el estilo de vida son la opción mejor y más barata

VIERNES 25 de febrero (HealthDay News/HispaniCare) -- Prevenir la diabetes mediante la dieta y el ejercicio podría no tan sólo ser posible, especialmente en los que no fuman, sino también más rentable que los medicamentos.

Eso afirman dos estudios que aparecen en la edición del 1 de marzo de Annals of Internal Medicine.

Un estudio encontró que las modificaciones en la dieta y el ejercicio reducían el riesgo de desarrollar diabetes en los hombres no fumadores. El segundo estudio, una simulación por computadora, encontró que un programa de dieta y ejercicio era más barato que usar una pastilla cuando se trataba de la prevención de la diabetes.

El asunto de prevenir la diabetes tipo 2 se presenta como uno de los problemas de salud pública más urgentes del siglo 21, ya que dos tercios de los adultos de los EE.UU. tienen sobrepeso o son obesos actualmente. El número de personas diagnosticadas con diabetes tipo 2 está en aumento, al mismo tiempo en que la edad en la que se diagnostica disminuye.

El Programa de Prevención de la Diabetes (DPP, por sus siglas en inglés), un ensayo publicado en 2002, encontró que las intervenciones intensivas de estilo de vida tales como dieta o ejercicio eran más efectivas que la pastilla contra la diabetes metformin para prevenir el inicio de la diabetes tipo 2. El ensayo involucró a personas con tolerancia disminuida a la glucosa, muchas veces un precursor de la diabetes.

Desde entonces, la pregunta ha sido: ¿cómo hacer que tales programas de estilo de vida funcionen?

"Ha habido un debate sobre cómo implementar la intervención de estilo de vida", afirmó el autor del estudio, el Dr. William Herman, profesor de medicina interna de la Facultad de Medicina de la Universidad de Michigan. "Lo que se ha considerado es que no puede hacerse. Es demasiado caro". Herman apuntó que esa era su propia opinión.

Lo que lo hizo replanteárselo fue este estudio, el cual involucró una simulación de computadora usando datos del DPP. Los investigadores compararon la rentabilidad de los programas de dieta y ejercicio en la prevención de la diabetes versus el uso del medicamento metformin o el de un placebo.

Tanto el programa de estilo de vida como el programa de metformin redujeron el riesgo de reducir diabetes entre las personas con niveles anormales de azúcar en la sangre. Sin embargo, el programa de dieta y ejercicio le costó a la sociedad cerca de $8,800, mientras que tomar la pastilla costó alrededor de $29,000 por año de vida saludable que se salvara. A diferencia de la estrategia de estilo de vida, el programa de metformin no era rentable luego de los 65 años de edad, añadieron los investigadores.

La dieta y el ejercicio retrasaron el inicio de la diabetes tipo 2 en cerca de 11 años, mientras que metformin retrasó el inicio en cerca de tres años.

"El resultado final es que aunque se incluyó de todo, la intervención intensiva de estilo de vida es más rentable que una pastilla", señaló Herman. "Tenemos que encontrar mejores maneras de implementarlo en la práctica de salud pública clínica".

Una manera en que esto se podría hacer sería convencer a los programas de seguros públicos y privados de cubrir asuntos como las membresías de los clubes de salud, sugirió Herman.

Sin embargo, algunos no están convencidos con los hallazgos.

"Para mi, fue una píldora difícil de tragar", apuntó el Dr. Stuart Weiss, profesor asistente de medicina clínica de la Facultad de Medicina de la Universidad de Nueva York. "Tengo muy pocos pacientes que asistirían a una clase de asuntos de estilo de vida". Esto significa que Weiss tiene que pasar tiempo en discusiones personales con el paciente.

También, añadió, muchas clases no son efectivas y podrían incluso enseñar malos hábitos a los participantes.

El Dr. Nathaniel Clark, vicepresidente nacional de asuntos clínicos de la American Diabetes Association, dijo que los médicos tienen que concentrarse en pacientes individuales antes de pensar en la rentabilidad de los programas sanitarios completos, o en el sistema de atención sanitaria como un todo.

"Lo primero que tenemos que hacer es motivar al paciente a realizar el cambio de estilo de vida o este tipo de estudio no servirá para nada", señaló. "Uno esperaría que sería útil para animar ya sea el sistema de atención sanitaria o el plan de salud para que preguntaran '¿vale la pena que invierta en este tipo de servicios?'".

El segundo estudio participaron 11,827 hombres que tenían niveles normales de glucosa al inicio del ensayo. Se asignó a algunos de los hombres a un programa dirigido a modificar su dieta, ayudarlos a dejar de fumar y aumentar su actividad física, mientras que a los demás se les administró la "atención usual".

En general, casi el mismo porcentaje de personas en ambos grupos (cerca del 11 por ciento) desarrolló diabetes en un periodo de seis años. Sin embargo, los no fumadores en el programa de estilo de vida fueron menos propensos a desarrollar diabetes que los no fumadores en el grupo de atención usual.

"Este estudio da un tremendo apoyo al concepto de que no debemos solamente buscar a las personas que tienen niveles de glucosa en la sangre anormales y decirles 'tienen que perder peso y ser más activos'. En realidad, lo deberíamos hacer como sociedad", apuntó Clark. "Tratemos de movernos más y más hacia atrás en el tiempo, de manera que la meta final sea realmente que las personas nazcan saludables y permanezcan saludables todas sus vidas".

Ambos estudios parecen dar el mismo mensaje, que los programas de estilo de vida funcionan.

"Si los pacientes comieran apropiadamente e hicieran ejercicio apropiadamente, la diabetes definitivamente no sería un programa tan grande", subrayó Weiss. "Las pruebas se están acumulando y sólo necesitamos que las personas lo acepten y se alejen de la cocina".

Más información

El National Institute of Diabetes and Digestive and Kidney Diseases puede darle más información sobre la diabetes tipo 2.


Artículo por HealthDay, traducido por HispaniCare
FUENTES: William Herman, M.D., professor, internal medicine, University of Michigan School of Medicine, and professor, epidemiology, University of Michigan School of Public Health, both in Ann Arbor; Stuart Weiss, M.D., assistant professor, clinical medicine, New York University School of Medicine, New York City; Nathaniel Clark, M.D., national vice president, clinical affairs, American Diabetes Association; March 1, 2005, Annals of Internal Medicine
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