Las lecturas de la presión en el tobillo pronostican dificultades para caminar

El nivel de presión puede predecir la presencia de arterías obstruidas sin síntomas aparentes

MARTES 27 de julio (HealthDayNews/ HispaniCare) -- Una prueba que verifica la presión arterial en el tobillo así como en el brazo puede advertir sobre una posible pérdida de la movilidad como consecuencia de una obstrucción de las arterias en las piernas, incluso si esa obstrucción no está causando problemas aparentes.

La prueba mide el índice tobillo-braquial (ABI, por sus siglas en inglés), la presión sanguínea en el tobillo dividida por la presión sanguínea en el brazo. Un índice ABI normal se encuentra entre 1.0 y 1.1, las lecturas inferiores indican una reducción del flujo sanguíneo a causa de un estrechamiento de las arterías.

El estudio, realizado entre aproximadamente 700 personas a partir de los 55 años edad, reveló que aquellas personas con lecturas del índice ABI inferiores al nivel normal tenían disminuciones significativas en su facultad de resistencia para caminar en el transcurso de dos años en comparación con aquellos que tenían una lectura normal, incluso si la obstrucción arterial no presentaba síntomas aparentes. El estudio, publicado por un grupo de investigadores de la Facultad Feinberg de Medicina de la Northwestern University, aparece en la edición del 28 de julio del Journal of the American Medical Association.

El estudio también reveló que los participantes con índices ABI por debajo de 0.5 fueron 13 veces más propensos a tener dificultades para caminar durante un lapso de 6 minutos que aquellos con lecturas normales.

El hallazgo más significativo fue que la pérdida de movilidad aparecía en personas que no experimentaban una claudicación intermitente, es decir, el dolor de pierna que es un síntoma clásico de lo que se conoce como enfermedad vascular periférica (PAD, por sus siglas en inglés), afirmó la Dra. Mary McGrae McDermott, profesora asociada de medicina de Northwestern.

Tal como se esperaba, las personas que padecían la enfermedad vascular periférica (PAD) que suelen sufrir de dolor de piernas después de caminar durante un rato, tenían una mayor reducción en su facultad de resistencia para caminar que las personas sin PAD. Sin embargo, el estudio encontró que los pacientes que padecían de enfermedad vascular periférica (PAD) pero que no tenían síntomas aparentes "sufrían reducciones mucho más significativas durante una caminata de seis minutos que los pacientes sin PAD"

Estos hallazgos sugieren la necesidad de examinar a todas las personas a partir de los 70 años con el fin de diagnosticar la enfermedad vascular periférica (PAD), en cambio, las pruebas en fumadores y diabéticos se deben realizar a partir de los 59 años, especialmente en aquellos que tienen riesgo de obstrucción arterial en la pierna, apuntó McDermott. La razón es que una detección y tratamiento tempranos pueden ayudar a que las personas puedan sostenerse en pie durante mucho más tiempo.

McDermott indicó que el tratamiento básico es muy simple: caminar, preferiblemente en una situación controlada.

"Las rutinas de caminatas supervisadas parecen ser la mejor opción, con la presencia de una enfermera o un fisiólogo, durante 30 minutos tres veces a la semana", además considera que "incluso caminar dentro de la casa resulta beneficioso".

Se cree que las personas que no tienen síntomas de la enfermedad PAD no sufren ningún deterioro en su facultad para caminar, dijo McDermott. Sin embargo, ahora parece que esas personas no estaban reportando ningún problema debido, simplemente, a que su condición les inducía a caminar menos.

El tratamiento de la enfermedad vascular periférica (PAD), incluso sin síntomas aparentes, puede ser útil para muchas otras cosas además de caminar, afirmó McDermott. La condición está asociada con el aumento del riesgo de ataques cardíacos, apoplejías y otros problemas cardiovasculares, señaló.

Más Información

Lea más acerca de la enfermedad vascular periférica en la American Heart Association.


Artículo por HealthDay, traducido por HispaniCare
FUENTES: Mary McGrae McDermott, M.D., associate professor, medicine, Northwestern University Feinberg School of Medicine, Chicago; Richard A. Stein, M.D., associate chair of medicine, Beth Israel Medical Center, New York; July 28, 2004, Journal of the American Medical Association
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