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Un estricto control del azúcar en la sangre reduce el riesgo para el corazón de la diabetes

Estudio halló que las probabilidades de ataque cardiaco y accidente cerebrovascular se redujeron en más de la mitad en los pacientes tipo 1

MIÉRCOLES 21 de diciembre (HealthDay News/HispaniCare) -- Un estudio de veinte años en pacientes con diabetes tipo 1 muestra que un estricto control de los niveles de azúcar en la sangre reduce su riesgo de enfermedad cardiaca en más de la mitad.

La nueva investigación, publicada en la edición del 22 de diciembre del New England Journal of Medicine, es "un estudio que constituye un hito", según el Dr. William T. Cefalu, jefe de la división de nutrición y enfermedades crónicas del Centro de investigación biomédica Pennington de la Universidad del Estado de Luisiana, quien también escribió un editorial acompañante.

"Es sumamente difícil mantener un nivel apropiado de glucosa", aseguró. "Este estudio demuestra que es importante hacer ese esfuerzo".

Este estudio "es una pieza importante del rompecabezas del control y las complicaciones de la diabetes", aseguró el investigador líder, Dr. David Nathan, director del Centro de diabetes del Hospital General de Massachusetts de Boston.

El Diabetes Control and Complications Trial (ensayo de control y complicaciones de la diabetes), que comenzó en 1983, inicialmente estaba dirigido a demostrar que un "control estricto de los niveles de azúcar en la sangre puede afectar significativamente la enfermedad renal, ocular y nerviosa", explicó Nathan. "Luego se dirigió a si un control estrito de la glucosa podría ser beneficioso para la enfermedad cardiovascular, uno de las principales causas de muerte de los diabéticos".

La respuesta fue un contundente sí. Al hacerle seguimiento a más de 1,400 pacientes de diabetes tipo 1 durante dos décadas, su equipo halló que aquéllos que utilizaron métodos agresivos para mantener su nivel de azúcar en la sangre cercano al 7 por ciento tenían un riesgo 57 por ciento inferior de ataque cardiaco, accidente cerebrovascular o muerte causada por enfermedad cardiovascular.

Durante seis años, este subconjunto de diabéticos fue el objetivo de los líderes del estudio. Se les controlaron atentamente sus niveles de azúcar en la sangre y recibieron al menos tres inyecciones de insulina diaria o usaron una bomba de insulina con el fin de obtener un control más estricto del usual.

Luego fueron remitidos a sus propios médicos, quienes usaron métodos convencionales para controlar el azúcar en la sangre. Aunque pudo haber habido algo de relajación en la supervisión, "continuamos viendo efectos a largo plazo de la intervención original", aseguró Nathan.

La diabetes tipo 1 es la forma menos común de la enfermedad. Generalmente comienza al principio de la vida y es causada por la incapacidad del cuerpo para producir insulina. Cerca de un millón de estadounidenses tienen diabetes tipo 1, mientras que se calcula que 17 millones tienen la de tipo 2, que muchas veces se relaciona con la obesidad y comienza en la edad adulta a medida que el cuerpo deja de producir insulina.

Nathan aseguró que muchas veces le preguntan si el mayor control del azúcar en la sangre tendría beneficios cardiovasculares similares en la diabetes tipo 2.

"No lo sabemos", dijo. "Hay diferencias en las poblaciones de pacientes. Los pacientes de diabetes tipo 2 generalmente también son hipertensos, tienen altos niveles de lípidos en la sangre y exceso de peso". No hay ninguna razón por la que el control estricto podría no funcionar, pero por el momento no lo sabemos".

La respuesta debería provenir de dos estudios importantes financiados por los U.S. National Institutes of Health, sostuvo Nathan.

Lograr los resultados del estudio en la vida real para pacientes de diabetes tipo 1 podría no ser fácil, agregó. Aún con los esfuerzos tan estrictos que se hicieron en el estudio, los investigadores no lograron su objetivo completamente. Su objetivo fue el 6 por ciento, pero tuvieron que conformarse con el 7 por ciento de glucosa en la sangre.

"Esto es bastante difícil para los pacientes", aseguró Nathan. "Les mostramos el camino a su salvación. El problema es que no es más que un mapa. Al final, son ellos los que deben seguir el camino. Y ese camino no es fácil".

También es un trabajo difícil para los médicos y el sistema sanitario estadounidense no está preparado, advirtió Cefalu.

"Requiere mucho esfuerzo, no solamente del médico sino del equipo, del nutricionista, de la enfermera", dijo. "Toma tiempo educar al paciente. El problema es que a los médicos no se les paga por el tiempo que emplean educando. Esa debería ser nuestra prioridad".

Más información

Para más información sobre el manejo de la diabetes, diríjase a la American Heart Association.


Artículo por HealthDay, traducido por HispaniCare
FUENTES: David Nathan, M.D., director, Diabetes Center, Massachusetts General Hospital; William T. Cefalu, M.D., chief, division of nutrition and chronic diseases, Pennington Biomedical Research Center, Baton Rouge, La.; Dec. 22, 2005, New England Journal of Medicine
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