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Bombas de insulina pueden ser juego de niños

Son una forma eficaz para manejar la diabetes en niños

Lunes, 7 de octubre (HealthDayNews)-- Saber que un hijo tiene diabetes tipo I nunca es fácil para un padre, pero cuando este niño es un poco menor de 2 años puede ser devastador.

"No sólo fue descubrir que nuestro hijo tenía diabetes lo difícil, fue darnos cuenta de que teníamos que inyectarle varias veces insulina y tomar muestras de su sangre en varias horas del día. Y su reacción a esto, transformó la vida en una terrible experiencia para nosotros", dijo Sheri Z., una abogada de Nueva York cuyo hijo mayor, Sammy, fue diagnosticado con diabetes tipo I poco después de su tercer cumpleaños.

En la diabetes tipo I, las células del páncreas donde se produce la insulina mueren lentamente, así que el cuerpo virtualmente no tiene forma de transmitir azúcar a la sangre. Sin dosis diarias de insulina, los cargamentos de azúcar llegan a tal grado que podría provocar la muerte.

Debido a una alergia, Sammy requirió el uso de la insulina de corta ejecución, que tenía que ser administrada cada varias horas vía inyección. Esto, combinado con la necesidad de tomar sangre continuamente para pruebas, transformó un hogar pacífico en un sufrido campo de batalla.

"Cada vez que me veía venir con las agujas, sus pequeños ojos se empapaban de lágrimas y decía, '¿Por qué tú y papi me lastiman todo el tiempo?' Esto me desgarraba el corazón porque ¿cómo le explicas a un niño de 3 años que inyectarle una aguja luego de varias horas está salvándole la vida?", manifestó Sheri.

Hasta hace poco, la única manera para que Sammy y otros niños recibieron su suministro diario de insulina era mediante dolorosas inyecciones, en varios intervalos del día y la noche.

Sin embargo, esto está comenzado a cambiar, gracias a las bombas de insulina artefactos diminutos del tamaño de un localizador electrónico que infunden, sin dolor alguno, cantidades preprogramadas de insulina directamente al cuerpo mediante un catéter removible insertado justo bajo la piel.

Aunque ampliamente aclamado para el uso en adultos y niños mayores, pocos doctores creyeron que el uso de la bomba podría funcionar en niños de edad preescolar. Afortunadamente, la doctora de Sammy, la endocrinóloga pediátrica Holly Schacher, fue una de las que lo creyó. Ahora, a menos de un año de ser diagnosticado con la enfermedad, Sammy es parte de un pequeño pero creciente número de niños cuyas vidas han sido transformadas por una bomba de insulina.

"Ríe y juega; es como un niño normal ahora", sostuvo Sheri. "La paz ha retornado a nuestro hogar, es maravilloso".

Aunque el conocimiento convencional sostiene que "niños muy pequeños no pueden ajustarse a la bomba, que no pueden manejarla, que se la quitarán, esto ha demostrado no ser el caso", dijo Schacher.

"De hecho, si tomas un poco de tiempo para trabajar con el niño y ayudarlo a ajustarse, al parecer estos niños reflejan mejor desempeño con la bomba que los niños mayores", añadió Schacher, médico en el Centro de Diabetes Naomi Berrie en el Columbia Presbyterian Medical Center en la ciudad de Nueva York.

Estudios médicos están probando con rapidez que Schacher tiene razón. Un revisión de esta índole realizada por el doctor Michael Freemark y colegas de Duke University encontraron que con la supervisión apropiada, los niños pequeños con diabetes tipo I pueden cambiar a la bomba de manera segura y exitosa como su única fuente de insulina.

En el estudio, nueve niños entre las edades de 20 meses a 5 años se trataron con bombas de insulina durante entre siete y diecinueve meses. A través del estudio, se instruyó a los padres a monitorear los niveles de glucosa de los niños al menos cuatro veces al día.

El resultado del estudio: No sólo reflejaron las bombas ser eficaces en controlar los niveles de insulina, los padres estaban abrumadoramente felices con la forma en que trabajaban las bombas. Esto se evidenció en la necesidad de los padres en contactar los doctores, de una vez cada seis días antes de la bomba, a una vez cada 46 días para los seis meses del estudio.

"En conversaciones, los padres enfatizaron su nivel incrementado de comodidad con el manejo de la diabetes, su sentido de mejoría en la calidad de vida para los miembros familiares, y sus altos niveles de satisfacción con la terapia de la bomba", indicó Freemark en la reciente asamblea anual de Sociedades Académicas Pediátricas en Seattle.

La bomba también es una forma más médicamente sólida de controlar los niveles de azúcar en la sangre en niños, indicó Freemark, jefe de diabetes y endocrinología pediátrica en la Escuela de Medicina de Duke University.

Debido a que la dosis de insulina para los niños son tan mínimas, y debido a que los niveles de patrones alimentarios de los niños y actividad física puede ser tan erráticos, administrar continuamente los niveles de insulina correctos puede ser difícil, dijo Freemark.

Con la bomba, que puede ajustarse para infundir incluso pequeñas cantidades de insulina de forma habitual, los niños en el estudio experimentaron mucha mejoría en los niveles de azúcar en la sangre. También hubo una reducción en los episodios de hipoglucemia, una condición en la cual una sobrecarga de insulina causa un rápido y peligroso descenso en el azúcar en la sangre y posiblemente caer en estado de coma.

Tan prometedores como son estos resultados, tanto Freemark como Schacher concuerdan con que la bomba no es adecuada para cada niño; o padre.

"Requiere fuerte motivación de los padres y un buen entendimiento básico de la bomba y cómo trabaja", dijo Schacher. "Se tiene que monitorear continuamente al niño, y sus niveles de sangre. En resumen, es bastante trabajo de parte de los padres".

Para Sheri y su esposo, nada es más motivador que ver que la salud de su hijo prospera.

"El cambio en Sammy ha sido sorprendente, bien vale cada minuto que tomó ajustar la bomba para que trabajara adecuadamente para él", expresó Sheri.

Qué hacer

Para más información sobre las bombas de insulina y cómo trabajan, visita el Centro de Diabetes Naomi Berrie. Para aprender más acerca de la diabetes tipo I, visita la Fundación Internacional de Investigación de Diabetes Juvenil.

Fuentes: Holly Schacher, M.D., endocrinóloga pediátrica, Centro de Diabetes Naomi Berrie, Columbia Presbyterian Medical Center, ciudad de Nueva York; Michael Freemark, M.D., Escuela de Medicina de Duke University, Durham, N.C.; 6 de mayo de 2002, presentación, asamblea anual de Sociedades Pediátricas Americanas, Seattle
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