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La obesidad materna aumenta el riesgo de defectos congénitos

Un estudio halla que los problemas varían desde defectos cardiacos hasta miembros faltantes

MARTES 7 de agosto (HealthDay News/Dr. Tango) -- Un estudio reciente encontró que las mujeres que eran obesas antes de quedar embarazadas tenían un riesgo superior de tener bebés con ciertos defectos congénitos, tales como miembros faltantes, corazones malformados y columnas vertebrales subdesarrolladas.

Pero los investigadores advirtieron que las mujeres con sobrepeso que planean quedar embarazadas deberían tratar de perder peso de manera sensata y cuidadosa.

"Aconsejamos a las mujeres que son obesas que traten de mantener un peso saludable, hacer ejercicio moderado y seguir una dieta saludable", dijo la autora principal Kim Waller, profesora asociada de epidemiología en la Facultad de salud pública de la Universidad de Texas en Houston. "Tomar multivitamínicos antes y después de quedar embarazada es muy importante".

En particular, se aconseja a las mujeres tomar 400 microgramos de ácido fólico todos los días antes y durante el embarazo. Un multivitamínico por lo general podrá satisfacer esta recomendación.

Y las mujeres deberían tratar de no seguir dietas de moda.

"No queremos que las mujeres que estén pensando en quedar embarazadas o que ya estén embarazadas se precipiten y sigan una dieta drástica", advirtió Waller. "Si queda embarazada, entonces, trate quizá de perder algo de peso, pero hágalo con mucho cuidado y siga una dieta saludable mientras lo intente".

"Tiene que estar en un peso saludable, no sólo por usted misma sino también para que tenga un embarazo saludable", agregó la Dra. Jennifer Wu, ginecoobstetra del Hospital Lenox Hill de la ciudad de Nueva York. "Lo preferible es que se llegue a un peso saludable antes de quedar embarazada. El embarazo no es el momento adecuado para empezar una dieta drástica a fin de bajar de peso".

En 2003 y 2004, el 51 por ciento de las mujeres estadounidenses entre 20 y 39 años tenían sobrepeso o eran obesas, lo que las ponía en mayor riesgo de enfermedades crónicas, infertilidad, menstruación irregular y complicaciones del embarazo, de acuerdo con la información de fondo del estudio.

Las investigaciones previas habían mostrado una fuerte asociación entre el índice de masa corporal (IMC, una razón del peso en función de la altura) antes del embarazo y el riesgo de ciertos defectos congénitos, sobre todo de anencefalia, un defecto en el cierre del tubo neural, que forma el cerebro y la columna vertebral del embrión, y de espina bífida.

La relación entre el sobrepeso, la obesidad y otros defectos congénitos ha sido menos clara.

De acuerdo con la U.S. Agency for Healthcare Research and Quality, hasta uno de cada 33 bebés nacidos en Estados Unidos tiene un defecto congénito.

Para el nuevo estudio, el mayor de su tipo, Waller y sus colegas entrevistaron a 10,249 mujeres de ocho estados cuyos bebés habían nacido con defectos congénitos entre 1997 y 2002. La información de las mujeres provino del Estudio nacional de prevención de defectos de nacimiento.

Estas mujeres luego fueron comparadas con otras 4,065 que habían dado a luz a bebés sin defectos congénitos durante el mismo periodo de tiempo.

Se estudiaron dieciséis defectos congénitos. De esos, las madres de los bebés que tenían los siguientes siete defectos congénitos eran más propensas a haber estado obesas que las madres de los niños que no tenían esos defectos:

  • Espina bífida, o el desarrollo incompleto del cerebro, columna vertebral y/o meninges (la pared protectora que recubre el cerebro y la columna vertebral). Éste es el defecto del tubo neural más común en los Estados Unidos y afecta hasta 2,000 de los más de 4 millones de bebés que nacen cada año, de acuerdo con los National Institutes of Health.
  • Defectos cardiacos.
  • La atresia anorrectal, o la mala formación de la abertura anal.
  • Hipospadias, o una ubicación anormal de la abertura uretral en los hombres, en la parte de abajo en lugar de la punta del pene.
  • Los defectos por reducción de miembros. como dedos de los pies o de la mano, brazos o piernas pequeños o faltantes.
  • Hernia diafragmática, una abertura en el diafragma que permite que los órganos abdominales asciendan a la cavidad torácica. Esto puede hacer también que los pulmones no se desarrollen del todo.
  • Onfalocele, cuando se presenta una protrusión de los intestinos u otros órganos abdominales a través del ombligo.

Los autores del estudio anotaron que el riesgo total de tener un niño con un defecto congénito relacionado con la obesidad es bastante bajo. Y las madres de bebés nacidos con gastroquisis (cuando los órganos sobresalen a través de un defecto en la pared abdominal en lugar del ombligo) eran menos propensas a ser obesas que las madres de bebés sin defectos congénitos.

Los hallazgos aparecen en la edición de agosto de Archives of Pediatrics and Adolescent Medicine.

No está claro por qué existe la asociación entre la obesidad antes del embarazo y los defectos congénitos.

"Sabemos que las mujeres obesas tienen un riesgo más alto de defectos congénitos, pero no sabemos si la obesidad es la causa directa", dijo Waller. "Podrían haber otras explicaciones, tales como tipos diferentes de dietas, formas distintas de hacer dieta. No pudimos excluir a las mujeres con diabetes, y ese es un factor de riesgo bastante fuerte para los defectos congénitos, así que creemos que pueden haber casos de diabetes sin diagnosticar que quedaron en el estudio".

Investigaciones futuras analizarán las técnicas de hacer dieta y el riesgo de defectos congénitos, así como cualquier otra relación entre los diuréticos de venta libre y los supresores del apetito y los defectos congénitos.

Más información

Más información sobre el embarazo saludable en los U.S. Centers for Disease Control and Prevention.


Artículo por HealthDay, traducido por Dr. Tango
FUENTES: Kim Waller, Ph.D., associate professor of epidemiology, School of Public Health, University of Texas, Houston; Jennifer Wu, M.D., obstetrician/gynecologist, Lenox Hill Hospital, New York City; August 2007, Archives of Pediatrics & Adolescent Medicine
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