Un cambio en el reloj biológico podría causar la fatiga relacionada con la enfermedad

Según los investigadores, dirigirse a ese cambio podría conducir a terapias nuevas

MARTES 17 de julio (HealthDay News/Dr. Tango) -- Como todo el que ha tenido gripe sabe, con frecuencia estar enfermo conlleva estar cansado.

Ahora, una investigación sugiere que la bioquímica relacionada con la enfermedad podría interferir con el "reloj biológico", y provocar los bajones de energía.

Sobre todo para los pacientes que batallan la fatiga crónica, los nuevos hallazgos "podrían preparar el camino para exploraciones futuras sobre la interacción entre el sistema inmunitario y el sistema circadiano, que con algo de suerte lleve a una mejor comprensión de cómo podría ser tratada la fatiga diurna", afirmó Thomas Birchler, investigador coprincipal del estudio, del Hospital universitario de Zurich, Suiza.

Su equipo publicó sus hallazgos en la edición en línea de esta semana de Proceedings of the National Academy of Sciences.

Una pérdida súbita y profunda de la energía diurna es uno de esos síntomas preocupantes que señalan el inicio de una enfermedad aguda, como los resfriados o la influenza. La fatiga de un tipo más crónico es también una de las características más comunes y debilitantes de una amplia variedad de trastornos, desde el cáncer hasta la enfermedad autoinmune o el síndrome de fatiga crónica.

Sin embargo, hasta ahora, los científicos sabían poco sobre por qué la fatiga acompaña a la enfermedad con tanta frecuencia.

En el nuevo estudio, el equipo de Birchler buscaba determinar cómo la TNF-alfa (una proteína inflamatoria del sistema inmunológico o "citoquina") podría reducir el cansancio diurno.

Un aumento en la actividad de la TNF-alfa "se encuentra en la mayoría de enfermedades infecciosas agudas y crónicas, y también forma parte de la respuesta inflamatoria en las enfermedades autoinmunes como la artritis reumatoide, la esclerosis múltiple y la enfermedad de Crohn", explicó Birchler.

La TNF-alfa ayuda a fomentar células inmunológicas de combate que buscan y destruyen el agente que causa la enfermedad.

Sin embargo, el trabajo del equipo suizo tanto con cultivos celulares como con ratones encontró que la TNF-alfa tiene otros efectos fisiológicos.

"Además de las funciones conocidas de la TNF-alfa para eliminar los agentes infecciosos, ofrecemos evidencia de que la TNF-alfa interfiere con la expresión genética del reloj", aseguró Birchler.

En otras palabras, la citoquina podría afectar genes que, a su vez, desequilibran los ritmos de sueño y vigilia normales del cuerpo, el "reloj biológico". Este reloj circadiano guía el ciclo diario de alerta y fatiga que las personas típicamente sienten cuando están sanas, pero la TNF-alfa parece contribuir a la desorganización de ese ciclo.

Según el estudio, la actividad de la TNF-alfa también "perjudica la actividad locomotora e induce un aumento en los periodos de descanso de los ratones", apuntó Birchler.

El experto suizo dijo que, desde un punto de vista evolutivo y de supervivencia, sentirse cansado y somnoliento durante una enfermedad a corto plazo probablemente no sea algo tan malo.

"Hay pruebas de que el sueño ayuda a combatir las infecciones y la falta de sueño lleva a una peor respuesta inmunitaria", explicó Birchler. "Desde un punto de vista evolutivo, la fatiga, al evitar que el individuo afectado se una a la vida social, podría por tanto impedir la diseminación del agente infeccioso en la población", añadió. "La fatiga en los animales podría ser un mecanismo que presiona al animal afectado a esconderse y por lo tanto a permanecer protegido de sus enemigos".

Desafortunadamente, muchos pacientes sufren de una forma de fatiga crónica e interminable, por lo general relacionada con las enfermedades a largo plazo. Ese tipo de cansancio no es útil, apuntó Birchler, y con frecuencia es la queja principal de los que se enfrentan a la enfermedad.

"Entonces, a corto plazo, la fatiga relacionada con la enfermedad es una adaptación ventajosa, pero no es necesariamente así a largo plazo", dijo Wilfred Pigeon, profesor asistente de psiquiatría de la Universidad de Rochester en Nueva York y director del Laboratorio de investigación del sueño y neurofisiología de la universidad.

Pigeon afirmó que los hallazgos suizos son interesantes y que "apuntan a algunos objetivos terapéuticos potenciales" para ayudar a los pacientes a aliviar la fatiga crónica. "Probablemente no sea deseable interferir con ésta en la gripe, por ejemplo, pero sí en las personas que tienen alguna enfermedad crónica o autoinmune", aseguró.

Además, esa "interferencia" quizá no siempre conlleve una pastilla, dijo Pigeon.

Pigeon señaló que en varios estudios, el ejercicio "ha aliviado con éxito los síntomas de fatiga". "Por supuesto, las personas que tienen síndrome de fatiga crónica o fatiga relacionada con el cáncer realmente no quieren ir al gimnasio pero, de hecho, cuando lo hacen, sí alivia sus síntomas [de fatiga]", añadió. Agregó que los motivos de ese efecto siguen sin ser claros, pero que "sería interesante evaluar el ejercicio y otras intervenciones conductuales para ver si en realidad podemos cambiar la función genética [del reloj]".

Más información

Para más información sobre el síndrome de fatiga crónica, visite los U.S. Centers for Disease Control and Prevention.


Artículo por HealthDay, traducido por Dr. Tango
FUENTES: Wilfred Pigeon, Ph.D., assistant professor, psychiatry and director, Sleep & Neurophysiology Research Laboratory, University of Rochester, N.Y.; Thomas Birchler, Ph.D., University Hospital Zurich, Switzerland; July 16-20, 2007, Proceedings of the National Academy of Sciences
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