Ajustar la presión de la cabina alivia la incomodidad de los pasajeros en pleno vuelo

Estudio halla que los parámetros actuales están calibrados para alturas muy elevadas

MIÉRCOLES 4 de julio (HealthDay News/Dr. Tango) -- Un estudio reciente halla que la incomodidad que sienten algunos pasajeros de avión podría deberse a los parámetros de presión en las cabinas.

La mayoría de las cabinas de las aeronaves se presurizan a 8,000 pies (2,438 m) sobre el nivel del mar, una altura que reduce la cantidad de oxígeno en la sangre en unos cuatro puntos porcentuales, según los expertos.

Esta reducción en la saturación de oxígeno no es suficiente para suscitar un mal de altura, pero presurizar la cabina a 6,000 pies (1,828 m) podría ayudar a algunos pasajeros a sentirse mejor al volar, según concluye un estudio de la edición del 5 de julio del New England Journal of Medicine.

"Hallamos que la altura no afectó la aparición del síndrome de mal de altura, pero sí fue incómoda", aseguró el Dr. J. Michael Muhm, autor líder del estudio y médico principal de ocupación de Boeing Commercial Airplanes de Seattle, que financió el estudio. "No hubo diferencia en la posibilidad de incomodidad al nivel del suelo y a los 6,000 pies, pero la probabilidad aumentó entre los 6,000 y los 8,000 pies".

Agregó que "concluimos que la comodidad de pasajeros y tripulación aumentaría" si la cabina se presurizara a 6,000 pies durante los vuelos de larga duración.

La mayoría de las aeronaves comerciales están presurizadas entre 6,000 a 8,000 pies, y no al nivel del mar.

"Para presurizar al nivel del suelo, tendríamos que aumentar el peso de la aeronave dramáticamente porque el material, tal como existe actualmente, no toleraría esa presión", explicó el Dr. Claude Thibeault, director médico de la Asociación de Transporte Aéreo Internacional de Montreal. "Tendríamos que aumentar la cantidad de combustible y reducir la cantidad de pasajeros". Es un asunto operativo".

Además, los 8,000 pies, el máximo permitido, también es fisiológicamente aceptable para las personas "normales", agregó.

"Cualquier persona que esté en buen estado de salud puede tolerar 8,000 pies sin consecuencias para su salud", aseguró Thibeault. Pero anotó que "no dijeron que fuera cómodo".

Los vuelos cortos generalmente se presurizan en 5,000 (1,524 m) a 6,000 pies, mientras que los largos se acercan a los 8,000, según Thibeault.

Pero el mal de altura, que puede consistir en dolor de cabeza, náuseas y vómitos, puede aparecer a alturas a partir de los 6,500 pies (1,981 m).

Los autores del estudio querían determinar entre otras cosas, si los pasajeros de los aviones eran propensos al mal de altura.

Para lograrlo, 502 adultos voluntarios participaron en un vuelo simulado de 20 horas para determinar el efecto de las presiones barométricas equivalentes a las alturas de 650 (198 m.), 4,000 (1,219 m), 6,000, 7,000 (2,134 m) y 8,000 pies por encima del nivel del mar en la saturación de oxígeno arterial y la aparición del mal de altura y la incomodidad.

La saturación media de oxígeno se redujo con el aumento en la altura y con el tiempo alcanzó una reducción máxima de 4.4 puntos porcentuales a los 8,000 pies.

El mal de altura afectó al 7.4 por ciento de los participantes, pero la incidencia no varió a diferentes alturas.

La incomodidad aumentó con el aumento de la altura y fue mayor entre 7,000 y 8,000 pies que a cualquiera de las demás alturas combinadas. La incomodidad se hizo aparente entre tres y nueve horas después del inicio del "vuelo".

Las personas de mayor edad (mayores de 60) fueron menos propensas a informar sobre incomodidad que las más jóvenes, mientras que los hombres parecieron resultar más afectados que las mujeres.

"No hubo efectos para la salud, pero la incomodidad estaba ahí", aseguró Thibeault. "Lo que estaban tratando de hacer en este estudio era aislar un factor, la altura, para no achacarle estos efectos a otros factores".

La próxima semana, Boeing planea lanzar su aeronave más reciente, el 787, cuyas cabinas están presurizadas a 6,000 pies.

"El 787 es uno de nuestros primeros aviones cuyo fuselaje está hecho de aleaciones en lugar de aluminio, una estructura que nos permite presurizar a 6,000 pies", aseguró Jeanne Yu, directora de desempeño ambiental de Boeing. "Los hallazgos de este estudio, al igual que el desarrollo de tecnología de materiales, nos permite volar el 787".

Sin embargo, agregó, cambiar la presión de la cabina en los aviones existentes no es tan simple por sus estructuras de aluminio.

"Los aviones están diseñados para soportar los ciclos continuos de presurización y despresurización que tienen lugar en los despegues y los aterrizajes durante su vida de servicio. Para reducir la altura máxima de crucero de la cabina, la diferencia de presión debe ser aumentada entre el interior y el exterior del avión. Este cambio fatigaría la estructura con mayor rapidez y afectaría la vida útil del avión de manera incierta, lo que quizá incluso comprometería la integridad del diseño de la nave", dijo.

Más información

Para más información sobre cómo mantenerse saludable al volar, diríjase a la Academy of Family Physicians.


Artículo por HealthDay, traducido por Dr. Tango
FUENTES: J. Michael Muhm, M.D., senior occupational physician, Boeing, Seattle; Jeanne Yu, director, environmental performance, Boeing, Seattle; Claude Thibeault, M.D., medical advisor, International Air Transport Association, Montreal; July 5, 2007, New England Journal of Medicine
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