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A pesar de los avances médicos, las personas con VIH todavía tienen unas vidas más cortas y enferman más

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Por
Reportero de HealthDay

JUEVES, 18 de junio de 2020 (HealthDay News) -- El VIH quizá ya no sea la sentencia de muerte que era hace 20 o 30 años, pero las personas VIH positivas todavía se enfrentan a unas vidas mucho más cortas que otros adultos, aunque se traten con los medicamentos que hacen que el virus sea indetectable.

Un nuevo estudio informa que las personas que eran VIH positivas a los 21 años tenían una esperanza promedio de vida de 56 años, nueve años menos que sus pares libres del virus.

El motivo probable es un sistema inmunitario más débil y un mayor riesgo de otros problemas crónicos de la salud, aunque el VIH se mantenga bajo control.

"Nuestros hallazgos sugieren que las personas con VIH que inician el tratamiento pronto se acercan a la misma esperanza de vida que las personas sin VIH, pero que debemos prestar más atención a la prevención de las comorbilidades [otras enfermedades crónicas] entre las personas con VIH", señaló la autora principal, la Dra. Julia Marcus, profesora asistente de la Facultad de Medicina de la Universidad de Harvard, en Boston.

Cuando la terapia antirretroviral (o TARGA) se introdujo para el tratamiento del VIH en 1996, fue un punto de inflexión.

Cuando se toman a diario, los fármacos pueden suprimir al virus hasta niveles indetectables, mantienen sanos a los pacientes y eliminan el riesgo de transmisión sexual. El Departamento de Salud y Servicios Humanos de EE. UU. recomienda iniciar la TARGA de inmediato tras un diagnóstico de VIH.

Marcus y su equipo deseaban averiguar si todavía había una diferencia en la esperanza de vida entre las personas con y sin VIH.

Para averiguarlo, revisaron los historiales de enfermedad y muerte de los expedientes de Kaiser Permanente de casi 430,000 personas entre 2000 y 2016. Unas 39,000 eran VIH positivos, y casi nueve de cada 10 de esos pacientes eran varones (con una edad promedio de 41 años).

Los investigadores se enfocaron en dos periodos: de 2000 a 2003, y de 2014 a 2016.

En el primer periodo, la esperanza de vida de una persona de 21 años con VIH era de 38 años, en comparación con 60 en sus pares no infectados.

En 2014, esa diferencia se había estrechado de forma significativa. Una persona de 21 años con VIH podía prever que viviría hasta los 56 años, en comparación con los 65 años entre los adultos no infectados, según el informe.

Pero persistía una diferencia de nueve años, y los investigadores anotaron que solo se reducía ligeramente cuando observaban a las personas de 21 años VIH positivas que tomaban TARGA entre 2011 y 2016. Entonces, el equipo revisó las probabilidades de seis enfermedades crónicas: la diabetes, el cáncer, y la enfermedad hepática, renal, pulmonar o cardiaca.

Los hallazgos fueron significativos. Entre 2000 y 2003, una persona de 21 años con VIH tenía pocas probabilidades de desarrollar esas enfermedades hasta los 32 años, en comparación con los 47 años entre los adultos no infectados. Entre 2014 y 2016, los pacientes VIH positivos eran propensos a estar libres de esas enfermedades hasta los 36 años, 16 años antes que el grupo no infectado.

Pero cuando el equipo se enfocó en los pacientes VIH positivos que tomaban TARGA entre 2011 y 2016, la diferencia se redujo a nueve años.

"Nuestros hallazgos sugieren que las personas con VIH que inician el tratamiento pronto se acercan a la misma esperanza de vida que las personas sin VIH, pero que debemos prestar más atención a la prevención de las comorbilidades entre las personas con VIH", comentó Marcos.

Cuando se le preguntó el motivo, dijo que los pacientes VIH positivos son más propensos a realizar conductas de riesgo, como fumar y el uso de drogas ilícitas. Pero, señaló, es probable que el motivo principal sea "la activación inmunitaria o la inflamación por tener una infección viral crónica".

La TARGA reduce ambas cosas, añadió, "lo que quizá sea el motivo de que el tratamiento temprano se asocie tanto con una vida más larga como con más años sanos".

Si bien la TARGA salva y alarga las vidas, Marcus dijo que el estudio indica que los pacientes y los médicos deben mantenerse atentos a la prevención, el diagnóstico y la gestión de otras enfermedades crónicas entre los pacientes VIH positivos.

La Dra. Wendy Armstrong, coautora de un editorial publicado con los hallazgos, se hizo eco de esa opinión.

Armstrong es profesora de la división de enfermedades infecciosas de la Facultad de Medicina de la Universidad de Emory, en Atlanta.

"Es una diferencia realmente llamativa en la esperanza de vida", afirmó. "Y creo que significa que para de verdad cuidar bien a las personas que viven con el VIH, de verdad debemos pensar con más cuidado sobre cómo las monitorizamos y prevenimos otras enfermedades crónicas de forma más intensiva".

Los hallazgos se publicaron en la edición en línea del 15 de junio de la revista JAMA Network Open.

Más información

Para más información sobre el tratamiento del VIH, visite los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de EE. UU.


Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor.com

© Derechos de autor 2020, HealthDay

FUENTES: Julia Marcus, PhD, MPH, assistant professor of population medicine, Harvard Medical School and Harvard Pilgrim Health Care Institute, Boston, and adjunct faculty member, The Fenway Institute, Boston; Wendy Armstrong, MD, professor, Emory University School of Medicine, Atlanta; JAMA Network Open, June 15, 2020, online

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