¿Algunas personas que abusan de los opioides utilizan a sus mascotas para obtener los fármacos?

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Reportero de HealthDay

MARTES, 15 de enero de 2019 (HealthDay News) -- Para combatir la epidemia de opioides, los legisladores y los reguladores han restringido las prácticas de emisión de recetas de los médicos.

Pero según un nuevo estudio, parece que se pasó por alto un lugar dónde obtener recetas de opioides.

Los veterinarios están recetando grandes cantidades de opioides a las mascotas, lo que plantea la preocupación de que algunas personas estén utilizando a Fido o a Mimi para mantener su adicción.

Las recetas de opioides en la Facultad de Medicina de la Universidad de Pensilvania aumentaron en un 41 por ciento entre 2007 y 2017, aunque la cantidad de visitas anuales aumentó en solo un 13 por ciento, encontraron los investigadores.

Penn Vet administró 105 millones de tabletas de tramadol, 97,500 tabletas de hidrocodona (Hycodan), y casi 39,000 tabletas de codeína durante el periodo del estudio, muestran los resultados.

"Creo que las cantidades sorprenderían a cualquiera", señaló la autora sénior, la Dra. Jeanmarie Perrone, directora de toxicología médica en la Facultad de Medicina Perelman de la Universidad de Pensilvania.

No son solo para las mascotas

Es muy probable que al menos algunos de esos fármacos al final los usen los humanos, planteó Emily Feinstein, vicepresidenta ejecutiva del Centro sobre la Adicción.

"Estoy segura de que hay un pequeño porcentaje de las personas en estos datos que están utilizando a sus mascotas, y un encuentro con el veterinario, como medio de conseguir opioides para ellas mismas", dijo Feinstein.

La crisis de opioides de EE. UU. condujo a unas 50,000 muertes por sobredosis en 2017, según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de EE. UU.

Actualmente, es más probable que los estadounidenses mueran por una sobredosis de opioides que por un accidente de coche o de motocicleta, una caída, ahogados o atragantados con comida, concluyó un informe publicado el martes por el Consejo Nacional de Seguridad.

Perrone comenzó su estudio después de que sus compañeros de la facultad de veterinaria se quejaran de que estaban recibiendo muchas llamadas fuera de horario de pacientes para surtir recetas de opioides para sus mascotas Le pidieron su consejo sobre cómo gestionar esas solicitudes.

"Antes de hablar, les pedí que reunieran sus recetas de opioides para tener una idea de con qué frecuencia en realidad los recetaban", dijo Perrone. "Para sorpresa de todos, había unas 3,000 recetas al mes".

Perrone recordó cuando había esterilizado a su propio perro, y el veterinario le dio una bolsa de suministros para atender a su canino durante la recuperación. Buscó la bolsa.

"Encontré un frasco de tramadol que me dieron cuando esterilizaron a mi perro hace cuatro años. Seguía en el gabinete con todas las cosas del perro", dijo Perrone.

Unas tendencias generales

Tras observar las prácticas de emisión de recetas de Penn Vet, el equipo de Perrone obtuvo los datos estatales sobre las recetas que mantiene la Agencia de Control de Drogas de EE. UU. de todos los veterinarios de Pensilvania.

Entre 2014 y 2017, los veterinarios de Pensilvania suministraron 688,340 tabletas de hidrocodona (Hycodan), 14,100 tabletas de codeína, 23,110 parches de fentanilo, 171,100 tabletas de hidromorfona (Dilaudid), y 7,600 dosis de oxicodona (Oxycontin), mostraban los datos federales.

Los hallazgos se publicaron en la edición del 10 de enero de la revista JAMA Network Open.

La epidemia de opioides surge de un cambio en la filosofía médica, en que el rol del dolor como un síntoma a tratar se hizo más prominente, y los riesgos de la adicción a los opioides no se reconocieron del todo, dijo Feinstein.

"Los veterinarios viven en la misma sociedad que el resto de nosotros", apuntó. "No es sorprendente ver que suceden las mismas tendencias en la medicina veterinaria que en el resto de la medicina. La medicina en general estaba recetando una mayor cantidad de opioides y pensaba que eran seguros".

Más allá del riesgo de que las personas vayan de un veterinario a otro buscando medicamentos, Feinstein apuntó que las cifras sugieren que hay gabinetes para mascotas en todo el país que podrían contener opioides listos para un mal uso.

"Si hay alguien con un problema de uso de opioides en su círculo, esas pastillas sobrantes pueden convertirse en una tentación si no las guarda bajo llave de forma segura", advirtió.

El Dr. John de Jong, presidente de la Asociación Americana de Medicina Veterinaria (American Veterinary Medical Association), aseguró que no ha visto ningún dato que sugiera que lo que se encontró en Pensilvania esté ocurriendo en otros lugares.

"En primer lugar, esta es una encuesta en un hospital veterinario académico al que se remiten casos complejos para los cuales con frecuencia se necesita una gestión más extensiva del dolor", comentó de Jong. "Es inadecuado extrapolar resultados de una práctica como esa a los consultorios de atención primaria del país".

En segundo lugar, la gestión del dolor es un campo que está emergiendo rápidamente en la medicina veterinaria, dijo de Jong.

"El periodo de este estudio se solapa con un periodo de crecimiento significativo en la comprensión del dolor y su impacto en los pacientes veterinarios", afirmó. "Es razonable prever que a medida que ese conocimiento aumenta, lo mismo sucederá con los esfuerzos para abordar las preocupaciones relacionadas. Es muy posible que este estudio no refleje unas recetas en exceso, sino que refleje unas recetas adecuadas que representen una mejor gestión del dolor en los pacientes veterinarios".

Una mejor monitorización

Al mismo tiempo, los veterinarios deben comenzar a vigilar más de cerca sus recetas de opioides, añadió de Jong.

"Parece haber algunos casos confirmados de dueños que lesionan a sus mascotas de forma deliberada para obtener opioides", lamentó. "Escuchamos a más veterinarios que comparten que sospechan que algunos propietarios de mascotas podrían estar usando los medicamentos de sus mascotas y pidiendo que los renueven por adelantado para cuando sean necesarios, o que afirman que han perdido o derramado los fármacos, pero es algo anecdótico".

Estos resultados sugieren que hay que instar a los veterinarios con tanto ahínco como a otros médicos a que receten los opioides con cuidado, planteó el Dr. Harshal Kirane, director de servicios de la adicción en el Hospital de la Universidad de Staten Island, en Nueva York.

"Nuestra respuesta nacional a la epidemia de opioides no debe escatimar esfuerzos", enfatizó Kirane. "Este trabajo resalta que la medicina veterinaria contemporánea utiliza un volumen significativo de fármacos opioides, pero que carece de un marco sistemático para unas prácticas seguras de emisión de recetas de opioides. Aunque la escala aparente de gestión de medicamentos opioides en los animales es drásticamente más pequeña en comparación con los humanos, aun así representa una potente oportunidad para mejorar la práctica".

Mientras tanto, los propietarios de mascotas deben guardar de forma segura cualquier opioide que les hayan recetado a sus animales, y desechar los fármacos de forma segura cuando ya no los necesiten, apuntó el Dr. Scott Krakower, jefe asistente de la unidad de psiquiatría del Hospital de Zucker Hillside en Glen Oaks, Nueva York.

"Creo que a veces uno ni se da cuenta. Podría olvidar que el medicamento está en el gabinete", dijo Krakower. "A veces no está marcado tan claramente como un medicamento para humanos".

Más información

La Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) de EE. UU. tiene más información sobre cómo deshacerse de los medicamentos no utilizados de forma segura.


Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor.com

© Derechos de autor 2019, HealthDay

FUENTES: Jeanmarie Perrone, M.D., professor, emergency medicine, and director, medical toxicology, University of Pennsylvania Perelman School of Medicine, Philadelphia; Emily Feinstein, J.D., executive vice president, Center on Addiction; John de Jong, D.V.M., president, American Veterinary Medical Association; Harshal Kirane, M.D., director, addiction services, Staten Island University Hospital, New York; Scott Krakower, D.O., assistant unit chief, psychiatry, Zucker Hillside Hospital, Glen Oaks, N.Y.; Jan, 11, 2019, JAMA Network Open

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