Los órganos de las víctimas de sobredosis de opioides están salvando vidas, según un estudio

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Reportero de HealthDay

MARTES, 17 de abril de 2018 (HealthDay News) -- Las donaciones de órganos de estadounidenses que han fallecido por sobredosis de opioides han aumentado de forma dramática en las dos últimas décadas, revela una nueva investigación.

Y los investigadores afirman que esos trasplantes tienen el mismo nivel de éxito y seguridad que los que implican a órganos obtenidos de víctimas de traumatismos o individuos que fallecieron de causas naturales.

"Este es un fenómeno o relativamente reciente, que ha ocurrido como resultado de la trágica epidemia de opioides a la que se enfrenta actualmente Estados Unidos", señaló la autora del estudio, la Dra. Christine Durand.

"En 2000", añadió, "apenas uno de cada 100 donantes fallecidos había muerto por una sobredosis de sustancias. Hoy en día, esa cifra es de más de uno de cada 10 donantes de órganos fallecidos".

Esto equivale a un aumento de 24 veces en los últimos 18 años.

Y tras rastrear casi 20,000 trasplantes que en los que se usaron órganos recibidos de pacientes que sufrieron sobredosis entre 2000 y 2017, Durand dijo que su equipo encontró que "los pacientes que recibieron trasplantes de esos donantes tuvieron resultados excelentes, la supervivencia del paciente y el funcionamiento del órgano fueron similares a los de los casos en que los donantes murieron debido a traumatismos, y similares o mejores que en los casos en que el donante falleció debido a causas médicas como un ataque cardiaco o un accidente cerebrovascular".

Durand es profesora asistente en la Facultad de Medicina de la Universidad de Johns Hopkins, en Baltimore, y trabaja como médica de enfermedades infecciosas en los trasplantes en el hospital de la universidad.

Los órganos escasean. En 2017, había más de 120,000 pacientes en las listas de espera nacionales de donación de órganos. Apenas unos 10,000 en realidad recibieron un órgano, señalaron los investigadores.

Y al mismo tiempo, las 52,000 muertes que resultaron de una sobredosis de sustancias en 2015 fueron un aumento del triple respecto a 2000. Y aunque solo más o menos un 1 por ciento de todas las donaciones de órganos se atribuyeron a muertes por sobredosis en 2000, esa cifra había aumentado a más de un 13 por ciento en 2017, encontraron los investigadores.

El nuevo análisis revisó los datos de un registro de trasplantes de unos 10,000 riñones, 5,700 hígados, 2,500 corazones y 1,400 pulmones de víctimas de sobredosis. Esos donantes eran más propensos a ser blancos, del oeste medio y el noroeste, y a tener entre 21 y 40 años de edad.

Los donantes con sobredosis también eran más propensos a haber tenido hepatitis C, y a portar la etiqueta de "riesgo más alto de infección". En específico, un 18 por ciento y un 56 por ciento tenían hepatitis C o la etiqueta de riesgo, respectivamente, a lo largo del periodo del estudio.

Esto es en comparación con un 3 y un 14 por ciento de los donantes que fallecieron por traumatismos, respectivamente, y un 4 y un 9 por ciento de los que fallecieron por causas naturales, respectivamente, mostraron los hallazgos. Pero Durand anotó que la hepatitis C parece ser cada vez más común entre los donantes que fallecen por sobredosis, al aumentar de apenas un 8 por ciento en 2000 a un 30 por ciento hoy en día.

Los hallazgos aparecen en la edición en línea del 16 de abril de la revista Annals of Internal Medicine.

Durand dijo que "no hay restricciones formales respecto al uso de órganos de donantes fallecidos por sobredosis de sustancias". Aun así, entre 2000 y 2017 se descartaron unos 2,300 órganos de víctimas de sobredosis. Esto se debió en gran medida a una infección confirmada con hepatitis C o miedos sobre la exposición al VIH y al hepatitis debido a conductas riesgosas, como el consumo de sustancias inyectadas.

En última instancia, los investigadores encontraron que "en todas las comparaciones de tipos de órgano y de tipos de donante, los trasplantes que utilizaron a donantes fallecidos por sobredosis no fueron inferiores", enfatizó Durand.

"Esto significa que los pacientes y sus médicos que estén pensando en aceptar un órgano de alguien que falleció de una sobredosis pueden esperar buenos resultados", añadió.

De hecho, dada la escasez de órganos, "creemos que la cantidad de órganos descartados de donantes que fallecieron por sobredosis debería ser más baja", y anotó que el "riesgo real" de infectarse por los "donantes en riesgo de infección" es de menos de uno por cada 1,000 en el caso de la hepatitis C, y de uno por cada 10,000 en el caso del VIH.

"La epidemia actual de muertes por sobredosis es una tragedia", reconoció Durand. "También sería trágico descartar órganos que salvan vidas donados para un trasplante. Tenemos la obligación de optimizar el uso de todos los órganos donados. Los donantes, las familias y los pacientes que están esperando se merecen nuestro mejor esfuerzo por utilizar cada 'don de vida' que podamos".

La Dra. Camille Nelson Kotton es directora clínica de trasplantes y enfermedades infecciosas en anfitriones inmunocomprometidos en la división de enfermedades infecciosas de la Facultad de Medicina de la Universidad de Harvard, en Boston.

Se mostró de acuerdo en que los hallazgos "confirmaron lo que esperábamos que fuera verdad, que el hecho de usar a estos donantes no aumentó el riesgo del trasplante de órganos". Kotton escribió un editorial que acompañó al estudio.

"Sí creo que los recipientes potenciales de trasplante deben sentirse confiados de que es probable que este tipo de donación sea beneficioso para ellos", añadió Kotton. "Me sentiría cómoda aceptando un órgano de un donante fallecido por una sobredosis, para mí o para un ser querido".

Más información

Para más información sobre las donaciones de órganos, visite el Departamento de Salud y Servicios Humanos de EE. UU.


Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor.com

© Derechos de autor 2018, HealthDay

FUENTES: Christine Durand, M.D., transplant infectious diseases physician, Johns Hopkins OR, and assistant professor, Johns Hopkins University School of Medicine, Baltimore; Camille Nelson Kotton, M.D., clinical director, transplant and immunocompromised host infectious diseases, infectious diseases division, and Harvard Medical School, Boston; April 16, 2018, Annals of Internal Medicine, online

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