Los opiáceos resistentes a la manipulación quizá no alivien la crisis de adicción, según un estudio

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Reportera de HealthDay

JUEVES, 11 de enero de 2018 (HealthDay News) -- Las pastillas de opiáceos resistentes a la manipulación, un intento por controlar el abuso de los analgésicos recetados, no están parando el uso excesivo y las sobredosis, al menos en Australia, muestra una investigación.

"Esta formulación se desarrolló con el objetivo específico de reducir la manipulación, y se dirige a conductas como las inyecciones o la aspiración", dijo la autora líder del estudio, Briony Larance.

Pero también se tenía la esperanza de que las formulaciones resistentes a la manipulación de oxicodona pudieran reducir los daños relacionados con los opiáceos, como las sobredosis, de forma más general, comentó. Larance es investigadora principal en el Centro Nacional de Investigación sobre las Drogas y el Alcohol de la Universidad de Nueva Gale del Sur, en Sídney.

"Hasta este estudio, no estaba claro si lo lograrían o no", dijo Larance.

Pero la oxicodona resistente a la manipulación sí redujo el uso y las inyecciones de oxicodona en personas que se inyectaban drogas, encontró el estudio.

Australia está en medio de una epidemia de opiáceos similar a la de Estados Unidos. De 1992 a 2012, la tasa de uso de opiáceos se multiplicó por 15 en Australia, según los investigadores. Un 70 por ciento de las muertes por sobredosis de opiáceos en Australia se vinculan con los opiáceos recetados, como la oxicodona (OxyContin) y la morfina.

En Estados Unidos, dos millones de personas eran dependientes de los opiáceos recetados en 2015. Y más de 33,000 estadounidenses sufrieron sobredosis de opiáceos en 2015, y casi la mitad de esas muertes se atribuyeron a los analgésicos recetados, reporta el Departamento de Salud y Servicios Humanos de EE. UU.

Una versión de liberación controlada de la oxicodona se introdujo en Estados Unidos. Las pastillas son duras, y parecidas al plástico. Si se aplastan, se rompen en trozos grandes en lugar de un polvo fino. Y si se añade agua a la pastilla, se forma una sustancia gelatinosa espesa, haciendo que el uso intravenoso o la aspiración por la nariz resulte difícil.

Pero como otros esfuerzos liderados por el gobierno para reducir el mal uso de los opiáceos se iniciaron al mismo tiempo, no es posible estudiar los efectos de la estrategia de liberación controlada en Estados Unidos.

Una forma de oxicodona resistente a la manipulación se introdujo en Australia en 2014. Los investigadores recolectaron datos de 17 fuentes de datos en ese país, que incluían datos sobre las ventas de opiáceos, datos sobre la salud, encuetas de personas que se inyectaban drogas, y un grupo de más de 600 personas que admitieron que manipulaban opiáceos farmacéuticos, dijo Larance.

"No encontramos ningún impacto en el uso, las sobredosis, la búsqueda de ayuda o el tratamiento por los opiáceos a nivel de la población", comentó.

"La gran mayoría de las personas expuestas a los opiáceos farmacéuticos en Australia reciben recetas y no se inyectan drogas. Esto parece limitar la efectividad de las formulaciones resistentes a la manipulación como estrategia para abordar problemas a nivel de la población, como las recetas excesivas, el uso excesivo y el daño de los opiáceos", explicó Larance.

El Dr. Daniel Cucco es psiquiatra en el Hospital de Winthrop de la NYU, en Mineola, Nueva York.

"Los medicamentos resistentes a la manipulación son solo una parte de una estrategia multifacética que necesitamos contra la epidemia de opiáceos", planteó. "Y cuando se observa cualquier intervención sola, quizá parezca poca cosa. No hay ninguna intervención milagrosa".

También puede ser difícil comparar a las personas que usan drogas en un país con las de otro. Hay grandes diferencias incluso entre una región y otra en Estados Unidos, añadió.

Entonces, si los medicamentos resistentes a la manipulación no son la respuesta a la epidemia de opiáceos, ¿qué se puede hacer?

El autor de un editorial publicado junto con el informe, Nabarun Dasgupta, dijo que "hay una gran necesidad de encontrar más soluciones creativas".

Dasgupta es científico principal en la Facultad de Salud Pública Global de la Universidad de Carolina del Norte, en Chapel Hill.

"En Estados Unidos, a medida que avanzamos a la tercera década de la epidemia de opiáceos, comenzamos a comprender algunas de las causas originarias", aseguró. Cosas como la pobreza y la falta de oportunidades de empleo pueden fomentar "el uso problemático de medicamentos y drogas", anotó Dasgupta.

Una solución de esa naturaleza, dijo, quizá se haya encontrado en Tennessee, un estado con una epidemia de sobredosis de opiáceos. Ese estado ha hecho que las escuelas vocacionales y las universidades comunitarias sean gratuitas para sus residentes. La efectividad de esa estrategia está por verse. Pero Dasgupta dijo que quizá sea más promisoria que otras soluciones que se han probado en el pasado.

El estudio de Australia aparece en la edición en línea del 11 de enero de la revista The Lancet Psychiatry.

Más información

Para más información sobre la epidemia de opiáceos, visite el Departamento de Salud y Servicios Humanos de EE. UU.


Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor.com

© Derechos de autor 2018, HealthDay

FUENTES: Briony Larance, Ph.D., senior research fellow, National Drug and Alcohol Research Centre at the University of New South Wales, Sydney, Australia; Daniel Cucco, M.D., psychiatrist, NYU Winthrop Hospital, Mineola, N.Y.; Nabarun Dasgupta, Ph.D., senior scientist, University of North Carolina at Chapel Hill, Gillings School of Global Public Health; Jan. 11, 2018, The Lancet Psychiatry, online

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