Los opioides no son la mejor opción para el dolor de espalda y la artritis, según un estudio

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Reportero de HealthDay

MARTES, 6 de marzo de 2018 (HealthDay News) -- Los peligrosos opioides no son mejores para controlar el dolor crónico de espalda o de la artritis que los medicamentos que no son opioides, incluyendo el Tylenol o el Motrin, según una nueva investigación.

Con el aumento de las muertes por sobredosis de opiáceos en Estados Unidos, los hallazgos sugieren que los medicamentos adictivos como la oxicodona (OxyContin) o la morfina no tienen que ser la primera opción para el dolor incapacitante de artritis o de espalda crónico.

"Encontramos que los opioides no presentaban ninguna ventaja con respecto a los medicamentos no opioides para el dolor, el funcionamiento o la calidad de vida de los pacientes con un dolor lumbar y un dolor de osteoartritis", dijo la autora principal del estudio, el Dr. Erin Krebs.

"Se trata de información importante que los médicos pueden dar a los pacientes que están pensando en tomar opioides", añadió Krebs, investigadora en el Centro de Asuntos de Veteranos (VA, por sus siglas en inglés) de Investigación de Resultados de Enfermedades Crónicas de Minneapolis.

El estudio, no solo sugiere que tomar opioides probablemente no sea útil, sino que Krebs dijo que los analgésicos recetados probablemente provocarán efectos secundarios desagradables.

"En lugar de eso, deberían pensar en probar otros medicamentos no opioides o tratamientos no farmacológicos", sugirió Krebs.

El dolor de espalda de larga duración afecta a 26 millones de estadounidenses de 20 a 64 años de edad, según la Academia Americana de Medicina del Dolor (American Academy of Pain Medicine). Y aproximadamente 30 millones de adultos sufren dolor de osteoartritis, que es la forma de la enfermedad provocada por un desgaste gradual, según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de EE. UU.

En general, los pacientes con un dolor crónico de espalda o de artritis deberían buscar alivio primero mediante el ejercicio y las terapias de rehabilitación, dijo Krebs, que también es profesora asociada de medicina en la Universidad de Minnesota.

Eso se debe a que los medicamentos opioides, aunque prometen un control del dolor significativo, conllevan unos riesgos sustanciales.

"Los mayores daños son la muerte accidental, la adicción y la dependencia física", explicó Krebs. "Todo el mundo que toma opioides (incluso los que no hacen un mal uso de ellos) está en riesgo de estos daños graves".

A fin de comparar la efectividad de los distintos medios para aliviar el dolor, la nueva investigación contó con 240 adultos, con un promedio de edad de 58 años, de junio de 2013 a 2015. Todos recibían tratamiento para un dolor crónico de espalda severo o un dolor de artritis de cadera o de rodilla.

Ninguno de los participantes del estudio había tomado opioides a largo plazo, indicaron los investigadores.

Después de inscribirse en el estudio, la mitad fueron asignados aleatoriamente a recibir un tratamiento de opioides durante un año. Dependiendo de un "ensayo y error cuidadoso", dijo Krebs, su incluyó de forma variada la morfina, la hidrocodona/el acetaminofén (Vicodin), la oxicodona y parches de fentanilo. Las dosis diarias se restringieron a 100 miligramos equivalentes a morfina.

El grupo que no tomó opioides recibió otros analgésicos, incluyendo el acetaminofén (Tylenol) y antiinflamatorios no esteroides, como el ibuprofeno (Advil, Motrin) y el naproxeno (Aleve).

Con el tiempo, a algunos pacientes del grupo en el que no se tomaron opioides también se les ofreció medicamentos recetados, como la amitriptilina o la gabapentina, o analgésicos tópicos, como la lidocaína. En los casos en que nada funcionó, se les recetó de forma adicional medicamentos para el dolor nervioso, como la duloxetina (Cymbalta) o la pregabalina (Lyrica), o el narcótico tramadol (Ultram).

Un año después, los investigadores determinaron que las personas de los dos grupos difirieron muy poco con respecto a su capacidad de caminar, trabajar o dormir sin dolor.

A las personas del grupo sin los opioides les fue "significativamente mejor" en cuanto a la intensidad del dolor en comparación con las del grupo de los opioides, y experimentaron "menos efectos secundarios molestos", señaló Krebs.

El Dr. David Katz, director del Centro de Investigación sobre la Prevención de la Universidad de Yale, dijo que para tratar a largo plazo el dolor musculoesquelético, "el uso de opioides es infectivo y desacertado".

"Cualquier persona que se haya sometido a una cirugía (y yo lo he hecho varias veces) ciertamente conoce el valor de la analgesia con opioides. Cuando el dolor es agudo y realmente abrumador, los narcóticos potentes funcionan y esencialmente nada más funciona", dijo.

"Pero el valor de los opioides decae rápidamente a lo largo del tiempo, y los problemas aumentan", explicó Katz. "Así que un método informado tendería a usar los opioides muy a corto plazo, cuando el dolor es más intenso, con una planificación temprana y explícita de una transición a otras alternativas".

Katz se mostró de acuerdo con Krebs en que los "métodos holísticos no médicos para la gestión del dolor, que con frecuencia implican la atención de un equipo de profesionales, tienden a ser los mejores" para el control del dolor crónico.

"Hay muchos modos de tratar el dolor que no conllevan medicamentos en absoluto", añadió Katz.

El informe aparece en la edición del 6 de marzo de la revista Journal of the American Medical Association.

Más información

Dispone de más información sobre el dolor crónico en el Instituto Nacional de Trastornos Neurológicos y Accidentes Cerebrovasculares de EE. UU.


Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor.com

© Derechos de autor 2018, HealthDay

FUENTES: Erin E. Krebs, M.D., M.P.H., medical director, women's health, Minneapolis VA Health Care System, and core investigator, Minneapolis VA Center for Chronic Disease Outcomes Research, and associate professor, medicine, University of Minnesota, Minneapolis; David Katz, M.D., MPH, director, Yale University Prevention Research Center, New Haven, Conn.; March 6, 2018, Journal of the American Medical Association

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