Vapear podría plantear un importante riesgo de tabaquismo en jóvenes que por lo demás no tienen un riesgo alto

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Reportero de HealthDay

VIERNES, 1 de febrero de 2019 (HealthDay News) -- El tipo de adolescente menos interesado en fumar parecer ser el tipo más propenso a probar un cigarrillo tras experimentar con el vapeo, indica un estudio reciente.

En general, los adolescentes tienen cuatro veces más probabilidades de probar los cigarrillos tradicionales si han usado un cigarrillo electrónico en algún momento, señalaron los investigadores.

Pero los adolescentes de "bajo riesgo" son casi nueve veces más propensos a probar fumar después de vapear, según los hallazgos, que aparecen en la edición en línea del 1 de febrero de la revista JAMA Network Open.

Esos adolescentes de bajo riesgo no beben ni usan drogas, muestran poca afinidad con las cosas terroríficas o emocionantes, no tienen mucho interés en las modas, no sienten curiosidad sobre los cigarrillos y rechazarían un cigarrillo si un amigo se lo ofreciera, comentó el investigador sénior, Andrew Stokes, profesor asistente de salud global en la Facultad de Salud Pública de la Universidad de Boston.

A pesar de todo esto, hay algo en los cigarrillos electrónicos o en la experiencia del vapeo que parece abrir esa puerta en estos jóvenes en particular, haciéndolos más propensos a fumar en el futuro, advirtió Stokes.

"Realmente aislamos a un grupo de jóvenes con un riesgo muy bajo, y dentro de ese grupo la experimentación con cigarrillos electrónicos tuvo un efecto pronunciado en la adopción posterior del cigarrillo", dijo Stokes. "Creemos que los cigarrillos electrónicos tienen algo único, y se están adoptando sin un conocimiento del alcance de sus consecuencias".

Ningún otro producto ha mostrado nunca tanto potencial de ser una vía al tabaquismo, concluyeron los investigadores.

La enorme popularidad reciente de los cigarrillos electrónicos Juul entre los adolescentes probablemente haya hecho que la influencia del vapeo sea incluso más potente entre los adolescentes en bajo riesgo, añadió Stokes.

El periodo del estudio precedió a la popularidad del Juul, que es "un producto más fuerte", dijo. "Da una dosis más fuerte y tiene potencialmente más nicotina que los productos de la generación anterior. Las asociaciones que encontramos aquí podrían hacerse más pronunciadas con el Juul. Si acaso, quizá hayamos subestimado la gravedad del problema en relación con la situación actual".

En este estudio, Stokes y sus colaboradores analizaron datos del Estudio de evaluación poblacional del tabaco y la salud, una serie en curso de encuestas sobre el uso del tabaco patrocinada conjuntamente por la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) de EE. UU. y los Institutos Nacionales de la Salud.

Los datos registraban el uso de los cigarrillos y de los cigarrillos electrónicos a lo largo de dos años entre poco más de 6,100 adolescentes de 12 a 15 años de edad.

Ninguno de los jóvenes había probado ningún producto de tabaco cuando se les encuestó por primera vez en 2013-2014, pero los adolescentes sí respondieron a una batería de preguntas diseñadas para ver qué tan probable era que probaran fumar en el futuro.

Una segunda encuesta en 2015-2016 evaluó cuántos de los adolescentes habían probado vapear o fumar en el tiempo transcurrido.

Los que habían vapeado tenían cuatro veces más probabilidades de experimentar con los cigarrillos, y tres veces más probabilidades de ser fumadores actuales, mostraron los hallazgos.

Los autores del estudio estimaron que más de 43,000 fumadores jóvenes actuales comenzaron a usar tabaco tras experimentar con cigarrillos electrónicos durante el periodo de dos años del estudio.

Los resultados fueron más sorprendentes cuando los investigadores compararon a los jóvenes con un riesgo bajo con los que tenían más probabilidades de comenzar a fumar.

Los que ya mostraban inclinación a fumar tenían 3.5 veces más probabilidades de adoptar los cigarrillos tras probar un cigarrillo electrónico.

Pero los adolescentes que no estaban muy interesados en los cigarrillos tenían 8.5 veces más probabilidades de probar los cigarrillos después de experimentar con el vapeo, encontraron los investigadores.

La adicción a la nicotina es una explicación potencial de este efecto, apuntó la Dra. Christy Sadreameli, pulmonóloga pediátrica en el Hospital de Johns Hopkins, en Baltimore, y vocera voluntaria de la Asociación Americana del Pulmón (American Lung Association).

Estudios anteriores han mostrado que muchos adolescentes no saben que el vapor de los cigarrillos electrónicos contiene la misma sustancia adictiva que se encuentra en el tabaco, indicó Sadreameli.

"Este es un recordatorio de que los cigarrillos electrónicos son muy adictivos, y es uno de los muchos motivos por los cuales estamos preocupados de que los adolescentes los usen", dijo Sadreameli.

Aunque la nicotina tiene un rol, Stokes cree que la influencia del vapeo es "más compleja que solo la nicotina".

Los adolescentes con un riesgo bajo que prueban el vapeo y tienen una experiencia agradable podrían estar menos opuestos a probar otros productos de tabaco, dijo Stokes.

"Otra posibilidad es que reduzca la inhibición", continuó Stokes. "Una vez lo han probado y han traspasado esa frontera, quizá estén más abiertos a una experimentación futura".

Vapear también podría llevar a eso jóvenes a nuevos grupos sociales que tengan una actitud más casual respecto al uso de sustancias.

"Es más probable que les ofrezcan un cigarrillo, y podrían estar más expuestos al mercadeo de la industria tabacalera", planteó Stokes.

El nuevo estudio es "otra evidencia que subraya que necesitamos urgentemente que la FDA tome acciones significativas para prevenir el uso de los cigarrillos electrónicos y del tabaco entre nuestros adolescentes más vulnerables", comentó Sadreameli.

Más información

Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de EE. UU. tienen más información sobre los cigarrillos electrónicos y los adolescentes.


Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor.com

© Derechos de autor 2019, HealthDay

FUENTES: Andrew Stokes, Ph.D., assistant professor, global health, Boston University School of Public Health; Christy Sadreameli, M.D., MHS, pediatric pulmonologist, Johns Hopkins Hospital, Baltimore, and volunteer spokeswoman, American Lung Association; Feb. 1, 2019, JAMA Network Open, online

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