El virus de la mononucleosis puede predecir la reaparición del cáncer

Un estudio asocia la cantidad de Epstein-Barr en la sangre con la supervivencia

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Reportera de HealthDay

MIÉRCOLES 9 de junio (HealthDayNews/HispaniCare) -- Medir la presencia del ADN de un virus común en personas con un tipo de cáncer de cabeza y cuello podría ayudar a predecir su supervivencia, según sugiere una nueva investigación.

Prácticamente todos los tumores nasofaríngeos, que se originan en un área detrás de la nariz hacia la base del cráneo, contienen el virus de Epstein-Barrs (EBV), aunque los científicos aún no saben por qué. La mayoría de las personas son infectadas con el virus en algún momento de sus vidas, usualmente sin ningún efecto negativo. Sin embargo, en algunas personas el EBV puede causar mononucleosis.

El cáncer nasofaríngeo es más común entre poblaciones que hablan cantonés y, generalmente, no se puede tratar quirúrgicamente. Se trata con radiación, quimioterapia o una combinación de ambas.

Los investigadores de Taiwán querían ver si la carga de ADN de EBV se correlacionaba con la manera en que el paciente respondía al tratamiento, la probabilidad de recurrencia y la supervivencia. Este estudio aparece en la edición del 10 de junio del New England Journal of Medicine.

En las personas con cáncer nasofaríngeo, las células cancerígenas mueren y liberan su ADN, incluyendo el ADN del virus de Epstein-Barr, en el torrente sanguíneo, donde puede ser detectado. Estas no son partículas del virus, tales como las que se miden en los pacientes de SIDA, sino realmente ADN. "En este caso, no están midiendo partículas en lo absoluto. Están midiendo el ADN al desnudo, el que estaba presente en el ADN de la célula del tumor", dijo el Dr. Richard Ambinder, profesor de oncología en el Johns Hopkins de Singapur, quien estudia el virus de Epstein-Barr, particularmente su relación con la enfermedad de Hodgkin.

"El plasma es en realidad la carretera por la cual la basura de las células muertas del tumor están siendo transportadas", explicó Ambinder. Si esta "basura" está presente de alguna manera, usualmente significa que hay células tumorales vivas en algún otro lugar. Esto tendría sentido si la persona acabara de someterse a quimioterapia para matar las células del tumor, pero de otra manera señalaría la presencia de células tumorales vivas.

La población del estudio consistió de 99 pacientes con cáncer nasofaríngeo en etapa III o IV, etapas avanzadas, pero sin evidencia de que el cáncer se hubiera ramificado en el momento del estudio. Los participantes recibieron quimioterapia semanalmente por 10 semanas, seguida de radiación. Durante este periodo, su sangre se analizó para buscar la presencia de ADN de Epstein-Barr. Estos pacientes se compararon con un grupo de control formado por personas sanas y pacientes completamente recuperados.

Se encontró ADN en 94 de los 99 pacientes, pero no se encontró en ninguno de los individuos curados o sanos.

En general, los pacientes con la enfermedad más avanzada tenían más ADN. También, los pacientes que habían tenido una recaída tenían concentraciones mayores de ADN antes del tratamiento que los que no habían sufrido recaídas.

"Hay una sugerencia de que se tiene un mejor pronóstico con un menor contenido de ADN viral que si tenía un contenido alto y, también, la recurrencia se asoció con un aumento en el ADN", dijo el Dr. John A. Ridge, jefe de la sección de cirugía de la cabeza y el cuello en el Fox Chase Cancer Center en Filadelfia.

"En general, la supervivencia y la supervivencia libre de recaídas fueron significativamente más bajas entre los pacientes con concentraciones de plasma [más altas] antes del tratamiento", añadió el Dr. Ralph Vance, presidente nacional de la American Cancer Society.

Sin embargo, los expertos se encontraban divididos sobre si estos resultados se traducirían en beneficios inmediatos para los pacientes.

"Es un estudio muy interesante, pero es también un estudio muy pequeño", dijo Vance. "Si funciona luego de estudiar a 500 pacientes, como médicos, luego de administrar quimioterapia, radioterapia y tal vez cirugía, podríamos entonces obtener una carga viral de cero. Entonces podría uno sentirse bastante seguro de que tuvo una respuesta completa". Con el cáncer de cabeza y cuello, puede ser difícil decir con una IRM o una TC si alguien tiene una recurrencia, debido al tejido de cicatriz. Esta prueba podría eliminar esa incertidumbre.

"Sería bueno si tuviéramos una prueba muy efectiva que indicara quién tiene probabilidades de que le vaya bien y podría probablemente beneficiarse de un tratamiento menos agresivo", añadió Ridge. "Pero todavía nos falta mucho para llegar ahí".

Otros piensan que el beneficio podría ser más inmediato.

Sin embargo, en algunas partes de Asia los procedimientos parecen ya estar implementados. "Ya se está llevando a cabo en Hong Kong de manera seria y por lo visto también en Taiwán", Ambinder dijo. "Pienso que en los lugares en que el carcinoma nasofaríngeo es común y en los que la medicina está relativamente avanzada, se ha convertido en estándar".

Más Información

Para más información sobre el cáncer nasofaríngeo, visite la American Cancer Society.

FUENTES: John A. Ridge, M.D., Ph.D., chief, head and neck surgery section, Fox Chase Cancer Center, Philadelphia; Richard Ambinder, M.D., Ph.D., professor, oncology, Johns Hopkins Singapore; Ralph Vance, M.D., national volunteer president, American Cancer Society, Atlanta; June 10, 2004, New England Journal of Medicine

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