Otras enfermedades afectan el curso de los enfermos de cáncer

Sin embargo, no hay suficientes doctores que se concentran en este hecho, según un estudio

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Reportero de HealthDay

MARTES 25 de mayo (HealthDayNews/HispaniCare) -- Puede parecer obvio que el pronóstico para alguien con cáncer se verá influenciado por otros problemas médicos que el paciente tenga, pero un nuevo estudio afirma que la mayoría de doctores de cáncer no prestan atención a esta posibilidad.

"Tan simple y obvio como suena, un gran número de mis colegas nunca han escuchado del concepto de comorbilidad", afirmó el Dr. Jay F. Piccirillo, profesor asociado de otorrinolaringología y medicina en la Facultad de Medicina de la Universidad Washington en St. Louis.

Piccirillo es uno de los relativamente pocos investigadores que trabajan para que los doctores hagan evaluaciones rutinarias de comorbilidad, el término médico para una enfermedad que se encuentra en un paciente que ya ha sido diagnosticado con otra enfermedad.

El trabajo de Piccirillo se enfoca en los pacientes con cáncer.

Su último esfuerzo es un informe publicado en la edición del 2 de mayo del Journal of the American Medical Association, en el que él y algunos colegas muestran que la comorbilidad puede tener un efecto significativo en diferentes tipos de cáncer.

El estudio incluyó a más de 17,700 pacientes con una amplia variedad de tipos de cáncer, incluyendo tumores de próstata, mama, pulmón, cabeza, cuello y ginecológicos.

"Una comorbilidad severa influye en gran manera en la supervivencia en una forma dependiente de la dosis, y el impacto de la comorbilidad depende de la etapa del cáncer", afirmaba el estudio. Éste incluyó datos de 27 enfermedades serias, tales como fallos cardiacos, diabetes y enfermedad del riñón.

En general, el impacto de las otras enfermedades era mayor en "los cánceres menos letales", dijo Piccirillo. Por ejemplo, la comorbidad fue un pronosticador importante de las consecuencias entre hombres con cáncer de próstata, en los que la tasa de supervivencia es alta. Pero el cáncer de pulmón, en el que la supervivencia media es de seis meses, "es tan letal que la comorbidad no supone una diferencia", añadió.

Para algunos cánceres, la comorbilidad puede influir en el tratamiento, dijo Piccirillo. Por ejemplo, un doctor puede elegir terapia de radiación en vez de cirugía para un paciente que tenga una enfermedad grave, tal como falla cardiaca.

William A. Satariano, es profesor de epidemiología en la Universidad de California, Berkeley, en la Facultad de Salud Pública. "El reporte hace un caso convincente de que la información sobre comorbilidad debe recolectarse como parte de la vigilancia general en el cáncer", dijo.

Un problema es que diferentes enfermedades pueden afectar la salud de diferentes pacientes de diferentes maneras. "No hay ninguna opinión sobre la mejor manera de resumir la situación. Ciertamente necesitamos estandarizar esta área", dijo Satariano, que también es miembro de un grupo recientemente creado por el National Institute on Aging para examinar el asunto de la comorbilidad.

Se están dando pasos para que los especialistas de cáncer consideren la comorbilidad, tanto en los EE.UU. como en el extranjero. El British National Health Service ha comunicado a los doctores que deben considerar el asunto paciente por paciente. En los Estados Unidos, la Commission on Cancer, un consorcio de 40 organizaciones médicas organizado por el American College of Surgeons, ha mandado que la información sobre comorbilidad sea incluida en todas las hospitalizaciones.

Sin embargo, los libros de referencia estándar sobre el cáncer proyectan los tiempos de supervivencia basados sólo en el tamaño y la localización del tumor, sin referencia a la comorbilidad, dijo Piccirillo.

"Estamos trabajando en un programa de computadoras que incorpore la comorbilidad" en los regímenes de tratamiento, apuntó Piccirillo. Esperamos que el programa esté disponible para todos los médicos en nueve meses.

Más Información

Para más información sobre la comorbilidad y el cáncer, visite la Facultad de Medicina de la Universidad de Washington.

FUENTES: Jay F. Piccirillo, M.D., associate professor, otolaryngology and medicine, Washington University School of Medicine, St. Louis; William A. Satariano, Ph.D., M.P.H., professor, epidemiology, University of California, Berkeley, School of Public Health; May 26, 2004, Journal of the American Medical Association

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