El 'desgaste' podría aumentar las probabilidades de FA

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MARTES, 14 de enero de 2020 (HealthDay News) -- ¿Se siente agotado, con demasiado pocas horas en el día para hacer lo que hay que hacer?

Tenga cuidado con el desgaste, sobre ahora que un nuevo estudio encuentra que puede aumentar el riesgo de un latido cardiaco irregular y peligroso llamado fibrilación auricular (FA).

La FA, que hace mucho que se ha vinculado con el ataque cardiaco y el accidente cerebrovascular (ACV), es la forma más común de arritmia cardiaca. Se estima que 10 millones de personas de Estados Unidos tendrán la afección el próximo año.

El nuevo estudio encontró que el desgaste podría ayudar a desencadenar a la FA.

"El agotamiento vital se asocia con una mayor inflamación y con una mayor activación de la respuesta fisiológica al estrés del cuerpo", explicó el autor del estudio, Parveen Garg, de la Universidad del Sur de California, en Los Ángeles.

"Cuando esas dos cosas se activan crónicamente, pueden tener efectos graves y nocivos en el tejido del corazón, lo que podría al final conducir al desarrollo de esta arritmia", expuso.

En el estudio, el grupo de Garg encuestó a más de 11,000 personas sobre si tenían o no síntomas de desgaste, y entonces les dieron un seguimiento a lo largo de casi 25 años.

El desgaste "es provocado en general por un estrés prolongado y profundo en el trabajo o en el hogar", señaló Garg. Su equipo publicó sus hallazgos el 13 de enero en la revista European Journal of Preventive Cardiology.

El desgaste "es distinto que la depresión, que se caracteriza por un estado de ánimo bajo, culpabilidad y una mala autoestima", comentó Garg en un comunicado de prensa de la revista.

Aunque el nuevo estudio no pudo probar causalidad, encontró que las personas con los niveles más altos de desgaste tenían unas probabilidades un 20 por ciento mayores de desarrollar FA durante el periodo de seguimiento, en comparación con las que tenían poco desgaste o no lo tenían.

El estudio no encontró ningún vínculo entre la FA y una variedad de problemas psicológicos adicionales, como la ira, el uso de antidepresivos o una falta de respaldo social.

"Los hallazgos sobre la ira y el respaldo social con consistentes con investigaciones anteriores, pero dos estudios anteriores sí encontraron una asociación significativa entre el uso de antidepresivos y un riesgo más elevado de fibrilación auricular", anotó Garg. "Claramente, todavía hay que realizar más trabajos".

Pero cuando se trata del impacto del desgaste en la salud del corazón, los hallazgos "establecen con una mayor firmeza que puede ser provocado en las personas que sufren de un agotamiento que no se resuelve", añadió.

Dos especialistas cardiacos que no participaron en el estudio se mostraron de acuerdo.

"Hay una firme relación entre la mente y el corazón", aseguró la Dra. Suzanne Steinbaum, cardióloga del Hospital Lenox Hill, en la ciudad de Nueva York. "Cuando la mente está estresada, el corazón responderá, ya sea con un ritmo cardiaco adecuado o uno anómalo, es decir, la fibrilación auricular".

El Dr. Marcin Kowalski es director de electrofisiología cardiaca del Hospital de la Universidad de Staten Island, también en la ciudad de Nueva York. Cree que "los médicos y los pacientes deben ser más conscientes del estrés como factor contribuyente a las arritmias cardiacas", y enfatizó que se debe aconsejar a los pacientes para que eviten el desgaste.

"Con algo de suerte, estudios futuros puedan mostrar que la reducción en el estrés puede conducir a una reducción en las arritmias cardiacas", planteó Kowalski.

Más información

El Instituto Nacional del Corazón, los Pulmones y la Sangre de EE. UU. ofrece más información sobre la fibrilación auricular.


Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor.com

© Derechos de autor 2020, HealthDay

FUENTES: Satjit Bhusri, M.D., cardiologist, Lenox Hill Hospital, New York City; Marcin Kowalski, M.D., director, cardiac electrophysiology, and associate director, cardiology fellowship program, Staten Island University Hospital, New York City; Jan. 13, 2020, European Journal of Preventive Cardiology

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