El ejercicio no ayuda a todos los con el corazón

Las personas que ya están tomando medicamentos para bajar el colesterol no obtienen beneficios, según un estudio

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Reportera de HealthDay

LUNES 14 de junio (HealthDayNews/HispaniCare) -- Durante mucho tiempo, se ha prescrito el ejercicio para bajar el riesgo de enfermedad cardiaca, pero un estudio internacional encontró que no ayuda a todo el mundo.

El progreso de la arterosclerosis, un engrosamiento de las paredes de las arterias, no se hace más lento con el ejercicio en las personas que ya están tomando medicamentos para bajar el colesterol.

Pero el estudio, que aparece en la edición del 15 de junio del Annals of Internal Medicine, no debería desanimar a las personas de hacer ejercicio, según los autores y otros expertos.

Investigadores de la Universidad de Kuopio de Finlandia, la Universidad de Freiburg en Alemania, y la Universidad Estatal de Luisiana en los Estados Unidos asignaron a 140 hombres blancos de edad madura que viven en Finlandia a un grupo de ejercicio o a un "grupo de actividades habituales".

Al grupo de ejercicio se le pidió que se ejercitasen por 45 a 60 minutos cinco días por semana, y que llevaran un diario de ejercicios. Al grupo de actividades habituales no se les pidió que cambiaran sus patrones de ejercicio y no llevaron diarios.

Al inicio del estudio, los hombres de ambos grupos tenían niveles de bienestar físico similares, y una anchura similar de las paredes de sus arterias carótidas (del cuello). Durante el estudio de seis años, tomaron una prueba de ejercicio en bicicleta anualmente para medir su condición respiratoria y ultrasonidos anualmente para medir la anchura de las paredes de las venas carótidas.

El ejercicio no disminuyó la progresión de la arterosclerosis, excepto en un subgrupo de hombres que no tomaban medicamentos para bajar el colesterol, encontraron los investigadores.

Aunque a primera vista los resultados pueden parecer decepcionantes, no deberían desanimar a las personas de hacer ejercicio, dijo el Dr. Rainer Rauramaa, autor principal del estudio y profesor de medicina del ejercicio en la Universidad de Kuopio en Finlandia.

"Estoy de acuerdo en que, a primera vista, los datos parecen decepcionantes", dijo Rauramaa. "Sin embargo, si se observan los resultados cuidadosamente, uno se da cuenta de que el ejercicio regular conllevó una reducción significativa en la progresión de la arterosclerosis en hombres clínicamente saludables y sin síntomas que NO estaban tomando [medicamentos para bajar el colesterol]". También añadió que hay más personas que no usan estos medicamentos que los que los usan.

El efecto real del ejercicio también pudo haber sido diluido, añadió, porque algunos de los hombres en el grupo de actividades habituales también realizaban ejercicios y no todos los hombres del grupo de ejercicios llevaron a cabo la cantidad de ejercicio recomendada.

En el estudio, los hombres que se ejercitaron hicieron una serie de actividades, incluyendo caminar, correr, esquiar a campo abierto, nadar y montar bicicleta.

El mensaje, dijo Rauramaa, es no dejar el ejercicio.

"A los que ya se ejercitan: continúen haciéndolo", dijo. "A los que no hacen ejercicio regularmente: cambien sus malos hábitos".

Otro experto estuvo de acuerdo que el mensaje final es no dejar de ejercitarse. El Dr. Ravi Dave, cardiólogo del Santa Monica UCLA Medical Center, anotó que el estudio tenía una muestra pequeña.

"No debería llevar el mensaje 'ejercitarse es inútil'", afirmó Dave.

El ejercicio puede ayudar a mantener el peso bajo control, lo que puede reducir el riesgo de alta presión sanguínea, dijo Dave, y por ende reducir el riesgo de enfermedad cardiaca.

En otro estudio sobre el mismo tema, investigadores de la Universidad de Washington evaluaron a 300 estadounidenses de ascendencia japonesa y encontraron que la grasa dentro del abdomen predice quién desarrollará alta presión sanguínea.

Los que tenían la mayor cantidad de grasa abdominal tenían cuatro veces más probabilidades de tener alta presión sanguínea, durante un periodo de seguimiento de 11 años.

Los resultados no sorprendieron a Dave. "Sabemos que la obesidad causa hipertensión", apuntó. "Existe la obesidad generalizada, y la obesidad abdominal, que se concentra más en el área del estómago. Generalmente, los asiáticos tienen obesidad abdominal, el segundo tipo, la cual es peor".

Dave dijo que podía usar los resultados del estudio para aconsejar a sus pacientes que "si pierden dos pulgadas (unos cinco centímetros) de su cintura [reduciendo así la grasa abdominal] podrían mejorar su hipertensión".

Más información

Para obtener más información sobre cómo permanecer activo con cualquier peso, visite el National Institute of Diabetes & Digestive & Kidney Diseases.

FUENTES: Rainer Rauramaa, M.D., Ph.D., M.Sc, professor of exercise and medicine, Kuopio Research Institute of Exercise Medicine and University of Kuopio, Finland; Ravi Dave, M.D., cardiologist, Santa Monica UCLA Medical Center, Santa Monica, and assistant professor of cardiology, UCLA David Geffen School of Medicine, Los Angeles; June 15, 2004, Annals of Internal Medicine

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