Bypass supera a los dilatadores en cirugía cardiaca

Sin embargo, el nuevo hallazgo rebate estudios anteriores

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Reportero de HealthDay

MIÉRCOLES 25 de mayo (HealthDay News/HispaniCare) -- Un importante estudio a largo plazo de pacientes tratados para la enfermedad de la arteria coronaria halló que aquéllos que recibieron una cirugía de bypass obtuvieron mejores resultados que los que se sometieron a un procedimiento de apertura de la arteria con un dilatador, un tubo de malla metálica utilizado para abrir las arterias obstruidas.

El estudio de más de 37,000 personas tratadas para la enfermedad de la arteria coronaria en el estado de Nueva York entre 1997 y 2000 halló que el índice de mortalidad de los pacientes con obstrucciones en tres arterias cardiacas era un tercio más bajo para los que se sometieron a una cirugía de bypass en comparación con los que recibieron dilatadores.

El índice de mortalidad para las personas con dos arterias obstruidas fue un 24 por ciento más bajo con cirugía de bypass, agregaron los investigadores. Y notaron que el 7.8 por ciento de las arterias que recibieron dilatadores se cerraron de nuevo a los tres años, en comparación con el 0.3 por ciento de las arterias operadas en pacientes de bypass.

Los resultados del estudio aparecen publicados en la edición del 26 de mayo del New England Journal of Medicine.

Los hallazgos cuestionan los resultados de ensayos aleatorios cuidadosamente controlados, que siempre han sido catalogados como el estándar por excelencia en esta área de investigación, dijo el investigador principal Edward L. Hannan, presidente del departamento de gestión de política de salud y conductual de la Universidad de Albany en Nueva York.

"Los resultados son esencialmente diferentes a los de los ensayos controlados", aclaró Hannan. "En su mayoría, los ensayos aleatorios no han encontrado diferencias significativas en cuanto a los resultados entre los dos procedimientos".

Varias razones podrían explicar la diferencia entre los resultados mostrados en el nuevo estudio y aquéllos de ensayos anteriores, explicó Hannan.

"Primero, los ensayos [originales] están basados en un número muy pequeño de pacientes, así que tiene que haber muchas discrepancias para arribar a diferencias significativas estadísticamente", manifestó. Por otra parte, agregó Hannan , el estudio de su equipo involucró números muy grandes. En segundo lugar, los ensayos aleatorios son muy restrictivos, excluyen a una gran cantidad de pacientes por una variedad de razones, así que lo que se reporta en los ensayos no refleja lo que sucede en la realidad.

"Además, a los pacientes en los ensayos se les hace un seguimiento meticuloso. Si los cardiólogos hallan dolor de pecho, al paciente se le administra un tratamiento inmediatamente para prevenir problemas. En la vida real, no tenemos personas que hagan un seguimiento de ese tipo", agregó.

De acuerdo con Hannan, estas diferencias fundamentales revelan una "desventaja en los ensayos clínicos que muchas personas no admiten".

Pero el Dr. Bernard J. Gersh, autor de un editorial acompañante en la publicación y profesor de medicina en el Colegio de Medicina de la Clínica Mayo, defendió enérgicamente el valor de los ensayos controlados.

Por su naturaleza, reconoció Gersh, los ensayos controlados son diferentes a la práctica en la vida real. "Cualquier ensayo de tal naturaleza incluye sólo pacientes que son adecuados para ambos procedimientos", afirmó. "De lo contrario no se podría realizar el ensayo por motivos éticos. Siempre hemos sabido que los pacientes de ensayos aleatorios que están demasiado enfermos [para implantes de dilatadores] van directamente a cirugía".

Y eso es lo que pasa en el mundo real, apuntó Gersh, cuando los cardiólogos usan su juicio clínico para seleccionar el mejor tratamiento, en base a la condición del paciente.

"Lo que hallamos en este estudio de la vida real es que los pacientes más enfermos parecen beneficiarse de la cirugía, mientras que el grupo menos enfermo obtiene buenos resultados tanto con PCI [dilatadores para abrir la arteria] como con cirugía", explicó Gersh.

El estudio actual muestra que la evidencia de ensayos controlados "va de la mano con el criterio clínico", reseñó. En otras palabras, "[Cada] médico necesita tomar esta evidencia y aplicarla a cada paciente individual".

Más información

El National Heart, Lung, and Blood Institute informa sobre los tratamientos para la enfermedad de la arteria coronaria, empezando por cambios en el estilo de vida.


Artículo por HealthDay, traducido por HispaniCare

FUENTES: Edward L. Hannan, Ph.D, chair, department of health policy management and behavior, University of Albany, N.Y.: Bernard J. Gersh, professor of medicine, Mayo Clinic College of Medicine, Rochester, Minn.; May 26, 2005, New England Journal of Medicine

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