¿Los paramédicos desestiman a las mujeres con problemas cardiacos?

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Reportera de HealthDay

LUNES, 17 de diciembre de 2018 (HealthDay News) -- Las mujeres que llaman al 911 por un posible ataque cardiaco quizá obtengan un tratamiento distinto de los paramédicos que los hombres, sugiere un estudio de EE. UU.

Los investigadores encontraron que el personal de las ambulancias era menos propenso a administrar los tratamientos recomendados, como la aspirina, a las mujeres con un dolor en el pecho. Los paramédicos también eran menos propensos a encender las sirenas mientras transportaban a las pacientes de sexo femenino al hospital.

Los motivos de esas disparidades no están claros, según los autores del estudio.

Pero una posibilidad es que los paramédicos sean menos propensos a atribuir el dolor de pecho de las mujeres a un ataque cardiaco, señaló la investigadora sénior, Melissa McCarthy.

"Sin duda podría ser un factor", dijo McCarthy, profesora de política de la salud y medicina de emergencias en la Universidad de George Washington, en Washington, D.C.

Los hallazgos concuerdan con lo que estudios anteriores han mostrado acerca de la atención para el ataque cardiaco. Las mujeres tienen menos probabilidades que los hombres de recibir ciertos tratamientos recomendados en el hospital, y tras ser dadas de alta.

De hecho, surgen diferencias incluso antes de que los profesionales médicos se impliquen. Un estudio publicado esta semana encontró que las mujeres con síntomas de un ataque cardiaco con frecuencia retrasan la llamada para pedir ayuda, y esperan más de media hora más que los hombres, en promedio.

Pero se sabía mucho menos sobre qué sucede justo tras la llamada al 911, cuando llegan los paramédicos, según McCarthy.

Esto se debe en parte a que en Estados Unidos hay tantos sistemas independientes de servicios médicos de emergencias (SME), explicó.

En el nuevo estudio, el equipo de McCarthy recurrió a una base de datos nacional relativamente nueva que ha estado reuniendo datos de esos sistemas de SME. Los investigadores se enfocaron en las respuestas a 2.4 millones de llamadas al 911 por un dolor en el pecho entre 2010 y 2013.

En general, los paramédicos administraron las terapias y procedimientos recomendados menos de la mitad de las veces, mostraron los hallazgos. Y las mujeres fueron incluso menos propensas que los hombres a recibirlos.

La aspirina fue un ejemplo. El medicamento puede ayudar a minimizar la coagulación en las arterias durante un posible ataque cardiaco. Pero por cada 100 respuestas de los SME a mujeres que sufrían un dolor en el pecho, 2.8 menos recibieron aspirina, en comparación con los hombres.

Los paramédicos tienen razones legítimas para no administrar aspirina, según McCarthy.

"Algunas personas quizá ya hayan tomado aspirina por su cuenta", dijo. "Algunas podrían tomar aspirina a diario. Algunas podrían ser alérgicas".

Pero no está claro por qué el uso de la aspirina sería más bajo en las mujeres, según McCarthy. El estudio también detectó otra discrepancia desconcertante. Un tercio de los hombres fueron llevados al hospital con las luces y las sirenas encendidas, en comparación con menos de un 29 por ciento de las mujeres.

La Dr. Suzanne Steinbaum, vocera de la Asociación Americana del Corazón (American Heart Association, AHA), enfatizó que el dolor en el pecho de las mujeres se debe tomar tan en serio como el de los hombres.

La enfermedad cardiovascular es la principal causa de muerte de las mujeres de EE. UU., según la AHA, y explica una de cada tres muertes.

Pero los estudios muestran que hay un mito persistente de que la enfermedad cardiaca es más una "enfermedad de hombres".

Steinbaum recomendó que las mujeres y sus familiares sean directos con los SME.

"Use el lenguaje. Diga 'me duele el pecho. Me falta el aire. Temo que sea mi corazón'", aconsejó Steinbaum, que también es directora de prevención cardiovascular, salud y bienestar de las mujeres en el Hospital Mount Sinai, en la ciudad de Nueva York.

Además, recomendó aprender los síntomas "atípicos" de un ataque cardiaco, que son más comunes en las mujeres que en los hombres. Éstos incluyen dolor en la espalda, el cuello, la mandíbula o el estómago; dificultades para respirar; y náuseas, mareo o un sudor frío.

Steinbaum también sugirió tener aspirina a mano. Si surgen síntomas posibles de un ataque cardiaco, dijo, mastique una aspirina mientras alguien llama el 911.

El equipo de McCarthy también observó las respuestas de los SME al paro cardiaco, en que el corazón deja de repente de latir de forma normal. El paro cardiaco es distinto que un ataque cardiaco, y resulta letal en cuestión de minutos sin una ayuda de emergencia.

En casi todas las respuestas al paro cardiaco, los paramédicos intentaron algún tipo de reanimación.

Pero menos mujeres recibieron la desfibrilación, en que se utiliza un dispositivo portátil para intentar "chocar" al corazón y que vuelva a tener un ritmo normal. Alrededor del 23 por ciento de las mujeres recibieron desfibrilación, frente al 32 por ciento de los hombres.

Pero McCarthy citó una "salvedad importante" sobre ese hallazgo: solo ciertas perturbaciones del ritmo cardiaco son "chocables", y los estudios han mostrado que son menos comunes en las mujeres que en los hombres.

Los hallazgos aparecen en la edición del 11 de diciembre de la revista Women's Health Issues.

Más información

La campaña Go Red For Women de la Asociación Americana del Corazón ofrece más información sobre las mujeres y la enfermedad cardiaca.


Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor.com

© Derechos de autor 2018, HealthDay

FUENTES: Melissa McCarthy, Sc.D., professor, health policy and emergency medicine, George Washington University, Washington, D.C.; Suzanne Steinbaum, D.O., director, women's cardiovascular prevention, health and wellness, Mount Sinai Hospital, New York City; Dec. 11, 2018, Women's Health Issues, online

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