Las mujeres son menos propensas a recibir desfibriladores cardiacos

Estudios hallan que los negros son menos propensos a recibir estos dispositivos que salvan vidas

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Reportera de Healthday

MARTES 2 de octubre (HealthDay News/Dr. Tango) -- Las mujeres son menos propensas que los hombres a recibir desfibriladores implantables, y los pacientes negros son menos propensos que los blancos a recibir estos dispositivos cardiacos que salvan vidas.

Dos estudios que documentan estos hallazgos se hacen eco de una investigación previa, y confirman el poco avance que se ha hecho en esta área de desigualdad.

"A mediados de los años 90, el Instituto de medicina observó que las nuevas tecnologías y terapias innovadoras eran más propensas a ser usadas de manera consistente en los hombres que en las mujeres, y más en los blancos que en los negros, y recomendó que el sistema de atención de salud necesitaba determinar cómo podía ofrecer nuevas terapias de un modo más eficaz y equitativo", dijo el Dr. Adrian Hernandez, autor de ambos estudios que aparecen en la edición del 3 de octubre del Journal of the American Medical Association.

"Este caso es un ejemplo más de que aún no lo hemos logrado", agregó Hernandez, profesor asistente de medicina en el Instituto de investigación clínica de la Duke en Durham, Carolina del Norte.

"Esto reconfirma los hallazgos de otros ensayos clínicos, de que el problema aún persiste", dijo el Dr. Wojciech Zareba, profesor de medicina de la unidad de cardiología del Centro médico de la Universidad de Rochester, Nueva York. "Desconocemos a qué se debe esa discrepancia, pero, desde mi punto de vista, una razón predominante es que se necesitan más esfuerzos educativos entre los médicos para convencerlos. La gente no tiene mucho conocimiento al respecto, por lo que deberíamos colocar más avisos publicitarios en los telediarios vespertinos con el fin de informar sobre la muerte cardiaca súbita en lugar de los medicamentos contra el asma o el cáncer de mama".

Unas 350,000 personas en los Estados Unidos mueren cada año como resultado de la muerte cardiaca súbita, lo que la convierte en una de las principales causas de muerte. Aunque el riesgo es inicialmente más alto en los hombres que en las mujeres, esa discrepancia desaparece a partir de los 85 años.

El desfibrilador cardioversor implantable (DCI) , introducido hace apenas dos décadas, monitoriza continuamente los ritmos cardiacos y genera impulsos eléctricos para ayudar a controlar las arritmias. Se ha demostrado que estos dispositivos reducen la mortalidad en individuos que tienen un riesgo elevado de muerte cardiaca súbita. Gracias a ensayos cruciales, Medicare amplió su cobertura para los DCI en 2004.

Un ensayo halló también que sólo una pequeña proporción de mujeres eran elegibles para recibir un DCI. Pero ese, y otros, ensayos fueron realizados antes de que Medicare ampliara su cobertura.

Para el primero de los estudios recientes, los investigadores analizaron los expedientes médicos de más de 236,000 pacientes de Medicare entre 1999 y 2005. El estudio constaba de dos partes, una que evaluaba la prevención primaria (los que estaban en riesgo de muerte cardiaca súbita y de paro cardiaco) y uno que estudiaba la prevención secundaria (los que ya habían sufrido un paro cardiaco o episodio de muerte cardiaca súbita).

Entre los pacientes de la prevención primaria, los hombres eran 3.2 veces más propensos que las mujeres a recibir un DCI. En el segundo ensayo de prevención secundaria, los hombres eran 2.4 veces más propensos a recibir un DCI.

Los hombres blancos eran más propensos que los negros a recibir el DCI, y las mujeres blancas más propensas que las negras.

La diferencia de sexo no pareció estrecharse con el tiempo.

Para el segundo estudio, los investigadores analizaron a 13,034 pacientes de insuficiencia cardiaca y fracción de eyección ventricular izquierda de 30 por ciento o menos (una medida que indica qué tan bien bombea el corazón y el riesgo de muerte cardiaca súbita) entre enero de 2005 y junio de 2007. Los pacientes habían sido ingresados a uno de los 217 hospitales que participaron en el programa "Get With the Guidelines" (Cumpliendo directrices) de la American Heart Association. Este estudio analizó solamente la prevención primaria.

En general, apenas el 35.4 por ciento de los pacientes elegibles para la terapia de DCI recibieron el dispositivo al momento del alta hospitalaria, pero la cifra variaba por grupo: el 28.2 por ciento de las mujeres negras elegibles recibieron la terapia, junto con el 29.8 por ciento de las blancas, el 33.4 por ciento de los hombres negros y el 43.6 por ciento de los blancos.

Las probabilidades de usar el DCI eran 27 por ciento más bajas para los hombres de raza negra, 38 por ciento más bajas para las mujeres blancas, y 44 por ciento más bajas para las mujeres negras.

Los autores del estudio señalaron que no estaban seguros por qué existían esas discrepancias.

"No sabemos con certeza si estas diferencias tienen que ver con las preferencias de los pacientes", apuntó Hernandez. "Uno puede imaginar que es posible que los hombres soliciten los desfibriladores con más frecuencia que las mujeres o que pidan recibir terapias más agresivas que las mujeres. Por otro lado, cuando se ofrecen estas terapias, las mujeres podrían rechazarlas con mayor frecuencia. No lo sabemos".

También es posible que los médicos se sientan más cómodos al recetar los dispositivos a los hombres en vista de que los ensayos clínicos se han hecho en la mayoría de los casos en hombres, o tal vean a hombres que tienen otros factores de riesgo para la muerte cardiaca súbita con más frecuencia que mujeres. Es probable también que existan desigualdades hospitalarias o en todo el sistema de atención de la salud debido a que las mujeres tienen menos cobertura total de seguro para los DCI.

En cualquier caso, una solución parece clara.

"Necesitamos aumentar el nivel de conciencia respecto al uso de los desfibriladores, debemos determinar cuáles son las barreras para su uso, y sobre todo, cuáles son los barreras para su uso en mujeres y grupos minoritarios, a fin de averiguar cómo podemos derribar estas barreras", señaló Hernandez.

Más información

La Heart Rhythm Society tiene más información sobre los DCI.


Artículo por HealthDay, traducido por Dr. Tango

FUENTES: Adrian F. Hernandez, M.D., assistant professor, medicine, Duke Clinical Research Institute, Durham, N.C.; Wojciech Zareba, M.D., Ph.D., professor, medicine, cardiology unit, University of Rochester Medical Center, Rochester, N.Y.; Oct. 3, 2007, Journal of the American Medical Association

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