Los corazones saludables son corazones agradecidos

Unos diminutos dispositivos implantables mantienen con vida a una familia de Texas

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Reportera de HealthDay

JUEVES 23 de noviembre (HealthDay News/HispaniCare) -- Este Día de Acción de Gracias, Donna Whitelock y su familia esperan sentarse a la mesa para agradecer por la más básica de todas las bendiciones, la vida.

No todas las festividades han sido así de alegres para la familia Whitelock.

Apenas había empezado a nevar en San Luís el 25 de diciembre de 1975, cuando la madre de Donna, Anita, se desplomo en su habitación. La familia llamó a una ambulancia y el esposo de Anita y sus cuatro hijos salieron detrás en el automóvil de la familia.

"Corrí a la sala de emergencias con la plena esperanza de que nos dijeran que todo estaba bajo control, que ella estaría bien. Lo que dijeron fue que lo sentían. 'Su madre no resistió'", recuerda Donna, que en esa época era estudiante universitaria.

Su madre acababa de cumplir 46 y estaba bien de salud. "La autopsia mostró un sistema cardiovascular saludable, por lo que la muerte se atribuyó a algún tipo de arritmia", cuenta Donna, que ahora tiene 49. Las arritmias cardiacas son latidos anormales del corazón.

Ahora, avancemos 20 años en el tiempo hasta el día después de la navidad de 2004, cuando el hermano de Donna, Tom, se desplomó mientras conducía y su esposa y sus hijos iban con él. Tenía 48 años.

"Mi hermano murió. Lo perdimos", dice Donna. "De nuevo, era un hombre saludable sin ninguna indicación de problemas más que un par de casi desmayos (presíncope). Su médico no logró encontrarle nada".

Algunos meses después, en abril de 2005, la misma Donna estaba trotando y simplemente "me caí como un muro de ladrillo", recuerda. "Fue como si me hubieran apagado la luz". Las luces se volvieron a encender, sin embargo, y Donna se fue a casa y no al hospital.

Luego tuvo un par de casi desmayos, pero nada tan extremo como el primer episodio.

Lo extraño es que fue el ginecólogo de Donna el que comenzó a atar cabos y la remitió a un cardiólogo. La remisión probablemente le salvó la vida y la de muchos más de su familia.

Luego de analizar el EKG de Donna, el cardiólogo diagnóstico síndrome de Brugada, sin lugar a dudas el mismo problema que había segado las vidas de su madre y su hermano, quizá también de su abuela y otros parientes.

La afección es genética y afecta a cerca de una de cada 5,000 personas, explicó el Dr. Richard Stein, vocero de la American Heart Association y cardiólogo del Centro médico Beth Israel de la ciudad de Nueva York.

"Hasta hace unos diez años, era algo que sonaba chistoso, pero ahora forma parte del vocabulario de todo cardiólogo", aseguró Stein. "Piensan en eso cuando les hablan de desmayos".

Los pacientes de síndrome de Brugada tienen una arritmia hereditaria que hace que las cámaras inferiores del corazón latan con tanta rapidez que la sangre no puede circular de manera eficiente. Cuando esto sucede, lo que se llama fibrilación ventricular, el paciente se desmaya y sufre muerte cardiaca súbita si el corazón no "se reinicia".

"La fibrilación ventricular es básicamente la muerte", explicó Stein. "A menos que podamos aplicarle choques para reactivarlo, no hay nada que hacer".

El electrofisiólogo de Donna Whitelock le dijo que era una de esas pocas personas muy afortunadas cuyos corazones pueden volver al ritmo habitual por sí mismos. "Literalmente, volví de las garras de la muerte", comentó. "Es un porcentaje extraordinariamente bajo".

No existe un medicamento para los pacientes del síndrome de Brugada, pero un desfibrilador cardiaco implantable puede salvar sus vidas. Si el corazón tiene problemas, este dispositivo que no alcanza el tamaño de una moneda grande, suministrará un choque eléctrico para "reiniciarlo".

"Estos dispositivos son sorprendentemente buenos", aseguró Stein.

Donna Whitelock se hizo implantar uno de ellos, fabricado por Medtronic, poco después del diagnóstico. Le llama su "angelito de la guarda".

El resto de la familia se ha sometido a exámenes médicos y ahora la hermana menor de Donna, su hijo (que alguna vez fue un nadador de talla nacional) y su hija tienen dispositivos de Medtronic implantados. Su sobrina recibirá uno pronto.

La cirugía, según Donna, fue "un juego de niños" y el dispositivo no afecta el estilo de vida activo de la familia. Donna trota unas 10 millas (16 km.) cada semana y su hijo, Aaron, recorre unas 7 (11 km.) diarias. Al igual que su madre, Aaron estuvo una vez cerca de la muerte.

El Día de Acción de Gracias, Donna planea celebrar con su hijo y su hija y otros miembros de la familia en la casa de su otra hija en Austin, Texas. La hermana menor de Donna no va a poder ir, pero la familia va a dar las gracias antes de la cena por teléfono.

"Es algo extraordinario por lo que agradecer. Todos vivíamos a la espera de que algún miembro de la familia muriera de repente", aseguró Donna. "Nunca más vamos a volver a recibir esas horrorosas llamadas para informarnos que murió un hermano o la madre. Es absolutamente maravilloso que haya terminado".

Más información

Visite la Ramón Brugada Senior Foundation para más información sobre esta enfermedad.


Artículo por HealthDay, traducido por HispaniCare

FUENTES: Donna Whitelock, Austin, Texas; Richard Stein, M.D., cardiologist, Beth Israel Medical Center, New York City, and national spokesman, American Heart Association; photo contributed

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