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¿Pasar tiempo en una sauna podría reducir el riesgo de ACV?

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In English

Por
Reportera de HealthDay

MIÉRCOLES, 2 de mayo de 2018 (HealthDay News) -- Las personas mayores a quienes les gusta disfrutar del calor de una sauna quizá tengan menos probabilidades de sufrir un accidente cerebrovascular (ACV), sugiere un estudio reciente.

El estudio de más de 1,600 adultos finlandeses encontró que los que iban a la sauna al menos cuatro veces por semana tenían más o menos un 60 por ciento menos de probabilidades de sufrir un ACV a lo largo de los 15 años siguientes, en comparación con las personas que solo hacían una sesión de sauna a la semana.

Finlandia es el país de origen de la sauna tradicional, que implica sentarse en una habitación llena de calor seco a temperaturas que superan los 160 ºF (71 ºC). Los baños de sauna son parte integral de la cultura finlandesa, y la mayoría de personas los toman al menos semanalmente, según los investigadores del nuevo estudio.

Así que no está claro si los resultados se extenderían a otros tipos de terapia con calor (desde las salas de vapor hasta los jacuzzis) que son más comunes en otros países, apuntó el investigador principal, Setor Kunutsor.

Pero los hallazgos sí amplían las evidencias de que las saunas tradicionales benefician a la salud cardiovascular de las personas, dijo Kunutsor, investigador en la Universidad de Bristol, en Inglaterra.

Estudios anteriores encontraron que los usuarios frecuentes de saunas tienen unas tasas más bajas de enfermedad cardiaca y demencia, en comparación con los usuarios infrecuentes. También hay evidencias de que las sesiones reducen la presión arterial de las personas, y hacen que los vasos sanguíneos estén menos rígidos y respondan mejor al flujo sanguíneo.

Según Kunutsor, esos efectos son los que podrían explicar el riesgo más bajo de ACV observado en este estudio.

Los hallazgos se basan en 1,628 adultos que tenían entre 53 y 74 años al inicio del estudio. Ninguno tenía antecedentes de accidente cerebrovascular.

A lo largo de los próximos 15 años, las personas del grupo sufrieron un total de 155 ACV. Pero la tasa más baja se observó entre los que usaban la sauna con la mayor frecuencia (de 4 a 7 veces por semana). En ese grupo, la tasa de ACV fue de poco menos de 3 por cada 1,000 personas cada año. Esto es en comparación con 8 por cada 1,000 entre las personas que solo usaban la sauna una vez por semana.

Por supuesto, podría haber muchas diferencias entre las personas que pasan la mayoría de los días en una sauna y las que no. Kunutsor dijo que su equipo tomó en cuenta muchas de esas diferencias, incluyendo la edad y los ingresos, los hábitos de tabaquismo y ejercicio, y factores de riesgo de ACV como la hipertensión y la diabetes.

Incluso así, los resultados fueron similares.

Kunutsor reconoció que de cualquier forma podría haber explicaciones alternativas.

Pero señaló que "nuestros hallazgos son muy convincentes, dado que la asociación permaneció muy firme a pesar de tomar en cuenta varios factores que podrían explicar los resultados".

Entonces, ¿debería todo el que tenga acceso a una sauna finlandesa tradicional aprovecharla?

No, dijo Kunutsor, dado que algunas personas deberían evitar las saunas, o al menos tener cuidado. Esto incluye a las personas que han sufrido un ataque cardiaco recientemente o que tienen angina inestable (un dolor de pecho que surge incluso en reposo), y las personas mayores propensas a la presión arterial baja.

En cuanto a otros tipos de calor que las personas utilizan para la terapia o la relajación, hay ciertas evidencias de que ofrecen algunos beneficios para la función cardiaca y de los vasos sanguíneos, dijo Kunutsor.

Pero, añadió, "se necesitan más evidencias".

El Dr. Philip Gorelick, vocero de la Asociación Americana de Accidentes Cerebrovasculares (American Stroke Association), dijo que el estudio fue bien realizado y que era "interesante".

Pero también hizo algunas advertencias. Una es que los hallazgos no prueban que usar la sauna, en sí, pueda ayudar a prevenir los ACV. Esto implicaría un ensayo clínico, en que las personas se asignen al azar a usar o no una sauna, lo que sería difícil desde el punto de vista logístico, anotó Gorelick, que también es director médico del Centro de Neurociencia Hauenstein en Grand Rapids, Michigan.

También apuntó que los finlandeses usan las saunas regularmente desde la niñez, de forma que sus cuerpos están condicionados a ellos.

Una persona mayor que sea novata en las saunas debería tener más cuidado. El supuesto efecto "relajante" del calor podría tener el efecto opuesto en alguien que no esté acostumbrado, señaló Gorelick.

Aconsejó que cualquier adulto mayor con afecciones médicas hable con el médico antes de utilizar una sauna, suponiendo que tenga acceso a una.

"El uso de la sauna es menos popular en EE. UU., en varias magnitudes", apuntó Gorelick.

Los hallazgos aparecen en la edición en línea del 2 de mayo de Neurology.

Más información

Para más información sobre cómo reducir el riesgo de ACV, visite la Asociación Americana de Accidentes Cerebrovasculares.


Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor.com

© Derechos de autor 2018, HealthDay

FUENTES: Setor Kunutsor, Ph.D., research fellow, University of Bristol, England; Philip Gorelick, M.D., M.P.H., medical director, Hauenstein Neuroscience Center, Saint Mary's Health Care, Grand Rapids, Mich.; May 2, 2018, Neurology, online

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