El aire contaminado durante el embarazo podría aumentar el riesgo de hipertensión de los niños

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Reportero de HealthDay

LUNES, 14 de mayo de 2018 (HealthDay News) -- Respirar aire contaminado no es buena idea para nadie, pero las mujeres embarazadas podrían pagar un precio particularmente indeseable.

"Los hallazgos de nuestro estudio son otra evidencia de que la contaminación del aire puede afectar a la salud, y de que podría afectar también a la salud de su bebe", comentó el autor principal del estudio, Noel Mueller.

El equipo de Mueller encontró que los niños expuestos a los niveles más altos de "contaminación atmosférica con partículas finas" a finales del embarazo tenían un 61 por ciento más de probabilidades de sufrir de hipertensión que los expuestos a los niveles más bajos.

Advirtió que este estudio no puede probar que el aire contaminado sea responsable de la presión arterial más alta en la niñez, sino solo que ambas cosas están asociadas.

"Pero las mujeres embarazadas deben pensar en evitar las áreas con tráfico pesado como una forma de evitar más exposiciones a la contaminación atmosférica", planteó Mueller, profesor asistente de epidemiología en la Facultad de Salud Pública Bloomberg de la Universidad de Johns Hopkins, en Baltimore.

La combustión de los coches, el petróleo, el carbón o la leña puede crear unas partículas minúsculas (de 2.5 micrones o menos), llamadas PM2.5. Solo pueden verse con un microscopio. Cuando se inhalan, esas partículas pueden entrar al sistema circulatorio y provocar problemas de salud, señalaron los investigadores en las notas de respaldo.

En estudios anteriores, la exposición directa a la PM2.5 se ha vinculado con hipertensión en menores y adultos. Este tipo de contaminación atmosférica también contribuye a enfermedades y muertes prematuras en todo el mundo, dijo Mueller.

Los nuevos hallazgos respaldan el mantenimiento, o incluso el fortalecimiento, de los estándares de contaminación atmosférica fijados mediante la Ley del Aire Limpio (Clean Air Act) de EE. UU., enfatizó.

"Necesitamos regulaciones para mantener nuestro aire limpio, no solo para la salud de nuestro planeta, sino también para la salud de nuestros hijos", planteó Mueller.

El informe aparece en la edición en línea del 14 de mayo de la revista Hypertension.

Basándose en los hallazgos, una experta de la Universidad de Harvard también dijo que unas normas estrictas sobre la contaminación atmosférica son esenciales.

"Si las exposiciones maternas y a principios de la vida aumentan el riesgo a largo plazo de hipertensión, entonces reducir la exposición a principios de la vida mediante la regulación y los esfuerzos locales y regionales podría ayudar a proteger a los niños de sufrir hipertensión en la niñez", afirmó la Dra. Diane Gold, pulmonóloga y profesora de medicina.

Esto podría entonces "mejorar la salud cardiovascular y cerebrovascular a largo plazo", añadió, haciendo referencia al vínculo entre la hipertensión y el accidente cerebrovascular (ACV).

Con frecuencia, la hipertensión no tiene síntomas en los niños ni en los adultos. El diagnóstico y el tratamiento tempranos son clave, según la Asociación Americana del Corazón (American Heart Association). En general se recomiendan cambios en el estilo de vida, como una dieta saludable, la gestión del peso y el ejercicio. También se pueden recetar fármacos.

Gold, coautora de un editorial publicado junto con el estudio, dijo que los peligros de la contaminación atmosférica podrían ser peores entre las personas pobres.

"Las exposiciones a la contaminación podrían ser más altas en las comunidades marginadas, y quizá en última instancia contribuyan a las desigualdades en la salud", dijo.

Incluso unos niveles de contaminación por debajo de los Estándares Nacionales de Calidad del Aire Ambiental de la Agencia de Protección Ambiental (EPA) de EE. UU. podrían afectar a la salud de los adultos, aumentando el riesgo de ACV, advirtió Gold.

En el estudio, Mueller y sus colaboradores recolectaron datos sobre casi 1,300 parejas de madres e hijos que participaron en el tercer estudio de Cohorte de nacimiento de Boston.

Se midió la presión arterial de los niños en las visitas de rutina cuando tenían 3 y 9 años.

La presión arterial sistólica (la cifra superior en una lectura de la presión arterial) en el 10 por ciento más alto se consideró elevada.

Para medir la exposición al aire contaminado, el grupo de Mueller emparejó la dirección residencial de cada mujer con datos de la EPA.

En específico, observaron las concentraciones de PM2.5.

La exposición a unos niveles altos de materia particulada fina en el tercer trimestre se asoció con un aumento marcado en las probabilidades de hipertensión en la niñez, según el estudio.

Los investigadores dijeron que tomaron en cuenta otros factores que influyen en la presión arterial en la niñez, como el peso al nacer y si la madre fumaba.

También determinaron que la exposición de las mujeres a la PM2.5 antes del embarazo no se asociaba con la presión arterial de sus hijos. Esto es una evidencia de que la exposición en el útero se vincula con la presión arterial en la niñez, dijo Mueller.

Más información

Para más información sobre la hipertensión en los niños, visite la Asociación Americana del Corazón.


Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor.com

© Derechos de autor 2018, HealthDay

FUENTES: Noel Mueller, Ph.D., M.P.H., assistant professor, epidemiology, Johns Hopkins University Bloomberg School of Public Health, Baltimore; Diane Gold, M.D., M.P.H., professor, medicine, Harvard Medical School, Boston; May 14, 2018, Hypertension, online

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