Follow Our Live Coverage of COVID-19 Developments

Eliminar el hierro es la cura para un poco común trastorno sanguíneo

Los médicos aseguran que las sangrías son la mejor opción disponible para las personas que padecen hemocromatosis

Please note: This article was published more than one year ago. The facts and conclusions presented may have since changed and may no longer be accurate. And "More information" links may no longer work. Questions about personal health should always be referred to a physician or other health care professional.

In English

Por
Reportera de Healthday

LUNES, 25 de agosto (HealthDay News/Dr. Tango) -- Con frecuencia, las sangrías se consideran como una forma primitiva de medicina, en la cual los primeros médicos intentaban eliminar los malos humores del cuerpo extrayendo el fluido que da la vida.

Pero hay al menos una enfermedad en que la sangría aún es el medio preferido de tratamiento.

La hemocromatosis es una enfermedad hereditaria en la que el cuerpo se sobrecarga de hierro. Cuando esto ocurre, el hierro se acumula en órganos y tejidos, y causa un daño interior y lento que provoca diversos síntomas y enfermedades.

"Por lo general, la gente no sabe que la padece hasta que está muy enferma", apuntó Gerald Koenig, director del Instituto de trastornos del hierro. "Creemos que es la enfermedad más subdiagnosticada del país".

Koenig apuntó que alrededor de un millón de personas de los EE. UU. tienen una predisposición genética para padecer hemocromatosis. "Y unas 150,000 pueden esperar enfermarse, algunas enfermarse mucho", advirtió.

La hemocromatosis hereditaria es uno de los trastornos genéticos más comunes en los EE. UU., y afecta con mayor frecuencia a caucásicos de origen del norte de Europa, aunque otros grupos étnicos también están en riesgo, según los U.S. National Institutes of Health.

El hierro es un importante micronutriente para el cuerpo humano y se encuentra en muchos alimentos, sobre todo en la carne roja y los panes y cereales fortificados con hierro. En el organismo, el hierro forma parte de la hemoglobina, una molécula de la sangre que porta el oxígeno de los pulmones a todos los tejidos del organismo.

"La mayoría de la gente mantiene justo la cantidad correcta de hierro en sus organismos", dijo Koenig. "Varía en un gramo o dos entre la gente".

Pero la hemocromatosis hace que el cuerpo absorba demasiado hierro de los alimentos, por lo que el metal se acumula durante años en órganos como el corazón, el hígado y el páncreas. Los síntomas de hemocromatosis pueden variar mucho, dependiendo de cómo controle el organismo de cada persona el exceso de hierro.

Y esto hace que diagnosticar el trastorno verdadero de manera precisa sea muy difícil, apuntó Eugene Weinberg, profesor emérito de biología y microbiología e inmunología en la Facultad de medicina de la Universidad de Indiana en Indianápolis.

"Incluso para un médico astuto toma tiempo", dijo Weinberg. "Es interesante lo distinta que es la presentación de un paciente a otro. Es tan confuso que representa una carga para el médico general".

Las pruebas de sangre, junto con una historia familiar completa, se usan generalmente refinar el diagnóstico hasta llegar a la hemocromatosis.

Pero por lo general los niveles de hierro no se evalúan durante una prueba normal de sangre, señaló Weinberg. Los pacientes deben solicitar la prueba, aunque algunos expertos están trabajando para que forme parte de las evaluaciones médicas de rutina.

"Estamos tratando de que se incluya la prueba del hierro para poder obtener la carga de este mineral", apuntó.

Koenig dijo que la cirrosis hepática es una de las enfermedades más comunes causadas por la hemocromatosis. "El 90 por ciento del hierro absorbido va al hígado", apuntó, y añadió que el trastorno también puede causar agrandamiento del hígado, cáncer del hígado o insuficiencia hepática.

El dolor articular y la artritis grave en los dedos son otros síntomas muy comunes, dijo Weinberg. "Si llega un paciente que no puede abrir el puño, eso se conoce como 'puño de hierro'", apuntó.

La hemocromatosis, subdiagnosticada y sin tratamiento, aumenta el riesgo de enfermedades y afecciones como la diabetes, la arritmia o el ataque cardiaco, la artritis, la cirrosis hepática o el cáncer del hígado, la depresión, la impotencia, la infertilidad, el hipotiroidismo y algunos cánceres, según los NIH.

Los NIH mencionan otros síntomas y enfermedades comunes relacionadas con la hemocromatosis, entre ellas:

  • Fatiga o falta de energía.
  • Pérdida del impulso sexual o impotencia.
  • Menopausia precoz
  • Pigmentación anormal de la piel, haciendo que se vea gris o de color bronce.
  • Deficiencia tiroidea.
  • Daño en las glándulas adrenales.

Algunas personas no tienen ningún problema en absoluto. Weinberg señaló que hay un profesor jubilado de la facultad de cien años de edad, que él sabe que tiene una carga de hierro muy alta, pero que no presenta ningún efecto nocivo por ello.

"Esta es una persona que pudo almacenar el hierro sin que causara destrucción de los órganos", apuntó Weinberg. "Sin embargo, hay otras personas que no pueden manejarlo".

La mejor manera de tratar la hemocromatosis es la flebotomía, señaló Koenig, es decir, la sangría, una de las formas de tratamiento médico más antiguas y desacreditadas. Pero en este caso, la sangría obliga al cuerpo a procesar su exceso de hierro.

"Cuando se saca sangre del cuerpo, el hierro almacenado en los tejidos del organismo se usa para producir sangre nueva", explicó Koenig.

Algunas personas que sufren de hemocromatosis pueden donar sangre hasta dos veces por semana para permanecer sanos, con frecuencia a bancos de sangre. "A la mayoría de las personas sólo se les permite donar sangre una vez cada siete semanas", apuntó Koenig.

Se están evaluando medicamentos orales que permitirían al cuerpo deshacerse del hierro, pero por ahora, las sangrías son la manera más sencilla e indolora de ayudar a los pacientes a llevar vidas normales, afirmó.

Más información

Para obtener más información sobre la hemocromatosis, visite el Instituto de trastornos del hierro.


Artículo por HealthDay, traducido por Dr. Tango

FUENTES: Gerald Koenig, director, the Iron Disorders Institute, Greenville, S.C.; Eugene Weinberg, Ph.D., professor emeritus of biology and microbiology and immunology, Indiana University School of Medicine, Indianapolis; U.S. National Institutes of Health, Bethesda, Md.

Last Updated: