La hipertensión es mucho más letal para los pobres

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Reportero de HealthDay

MIÉRCOLES, 31 de julio de 2019 (HealthDay News) -- La hipertensión provoca mucho más estragos entre las personas pobres que entre los estadounidenses pudientes, encuentra un nuevo estudio nacional.

Los datos del ensayo clínico, que se diseñó para tratar la hipertensión (presión arterial alta), mostraron que los pobres tenían la mitad de las probabilidades de que su presión arterial se controlara a lo largo de seis años. También era más probable que murieran, y que murieran de una enfermedad cardiaca durante el periodo del estudio.

"Sabemos que en este país existen disparidades raciales, y otras investigaciones de nuestro grupo muestran que están empeorando", advirtió la investigadora principal, la Dra. Erica Spatz, profesora asociada de medicina en la Facultad de Medicina de la Universidad de Yale, en New Haven, Connecticut.

En un ensayo clínico con protocolos estandarizados, se podrían prever los mismos resultados en todos los grupos, explicó, "pero no fue así. Hubo diferencias sistémicas según la región socioeconómica".

Las personas que vivían en la pobreza quizá tengan más factores estresantes o conductas malsanas de estilo de vida, que pueden aumentar la presión arterial y contrarrestar los efectos de los medicamentos, anotó Spatz.

"Era menos probable que esos participantes asistieran a todas las visitas del estudio, de forma que quizá haya habido menos oportunidades de ajustar sus medicamentos o fomentar otras estrategias de prevención cardiovascular", añadió.

De hecho, las personas que vivían en áreas pobres tenían un riesgo un 25 por ciento más alto de fallecer, y un riesgo un 25 por ciento más alto de ser hospitalizadas por y de fallecer de insuficiencia cardiaca que las de áreas más ricas.

Las personas pobres también tenían unas probabilidades un 86 por ciento más altas de desarrollar enfermedad renal terminal, así como un 30 por ciento menos de probabilidades de someterse a procedimientos para abrir los vasos sanguíneos bloqueados después de un ataque cardiaco o un dolor grave en el pecho, mostraron los hallazgos.

El informe se publicó en la edición en línea del 31 de julio de la revista Journal of the American Heart Association.

El Dr. D. Edmund Anstey es miembro de cardiología en el Centro Médico de la Universidad de Columbia, en la ciudad de Nueva York. Comentó que "la calidad de la atención implica mucho más que solo el protocolo de presión arterial al que se asigna a una persona".

Las disparidades observadas en el control de la presión arterial quizá no sean un factor del medicamento, dijo Anstey, coautor de un editorial publicado con el estudio. En vez de eso, podría ser el resultado de factores complejos que afectan a las personas que viven en la pobreza, como la dieta, el ejercicio y el control del peso.

"También incluye la relación con el médico, cualquier barrera de idioma y cultura, todo lo que se relaciona con la calidad de la atención aparte del protocolo de tratamiento", explicó Anstey.

En el estudio, Spatz y sus colaboradores observaron a un ensayo de gran tamaño que comparó la efectividad de tres antihipertensivos para mantener la presión arterial en menos de 140/90 mm Hg.

De todos los pacientes en el ensayo, el equipo de Spatz solo observó a los 13,000 residentes de EE. UU. que participaron. De ellos, un 8 por ciento vivían en los lugares con los ingresos más bajos, y un 38 por ciento vivían en las áreas con los mayores ingresos.

Los participantes de las áreas pobres eran más propensos a ser mujeres, negros o hispanos, a tener unos niveles educativos más bajos y a vivir en el Sur.

Las personas más pobres tendían a ver al médico con menos frecuencia que las más ricas, posiblemente debido a una falta de transporte y otros factores que podrían haber afectado a los resultados del estudio, anotaron los investigadores.

Spatz planteó que "debemos capturar los factores de la comunidad que podrían subyacer a las diferencias en la respuesta a las intervenciones cardiovasculares, y en específico a la terapia para reducir la presión arterial".

Kim Stitzel, vicepresidenta sénior del Centro de Medidas y Evaluación de la Salud de la Asociación Americana del Corazón (American Heart Association), dijo que este estudio muestra la importancia de tomar en cuenta los factores socioeconómicos al evaluar un ensayo clínico.

"Aunque los pacientes tenían el mismo acceso, en teoría, a recursos como los medicamentos, los proveedores de atención de la salud y otros recursos, en la práctica quizá los pacientes no accedan a esos recursos de forma igualitaria", indicó.

Stitzel cree que los ensayos deben evaluar otros factores que afectan a las conductas.

"Esos factores más amplios se aglomeran alrededor de los determinantes sociales de la salud, como la estabilidad económica, los entornos del vecindario y edificados, la educación, y el contexto social y comunitario", añadió Stitzel.

Más información

Para más información sobre la presión arterial, visite la Asociación Americana del Corazón.


Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor.com

© Derechos de autor 2019, HealthDay

FUENTES: Erica Spatz, M.D., M.H.S., associate professor, medicine, Yale School of Medicine, New Haven, Conn.; Kim Stitzel, M.S., R.D., senior vice president, Center for Health Metrics and Evaluation, American Heart Association; D. Edmund Anstey, M.D., M.P.H., fellow, cardiology, Columbia University Medical Center, New York City; July 31, 2019, Journal of the American Heart Association, online

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