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La música puede lograr que el corazón lata más rápido

O más lento, con posibles aplicaciones médicas, según sugiere una investigación

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Reportero de Healthday

LUNES, 22 de junio (HealthDay News/Dr. Tango) -- La música con el volumen alto hizo que el corazón latiera más rápido y que aumentara la presión arterial, mientras que la más suave redujo tanto el ritmo cardiaco como la presión arterial, según muestra un estudio reciente.

Se trata de lo último sobre cómo la música afecta al sistema cardiovascular, de investigadores de la Universidad de Pavía, en Italia. Estudios anteriores del mismo equipo encontraron que la música con un tempo más rápido hacía que la gente respirara más velozmente, y aumentaba el ritmo cardiaco y la presión arterial, mientras que un tempo más lento producía efectos opuestos.

Los hallazgos "aumentan nuestra comprensión sobre cómo se podría usar la música en la medicina de rehabilitación", aseguró en una declaración el autor del estudio, el Dr. Luciano Bernardi, profesor de medicina interna de Pavía. El informe aparece en la edición en línea del 22 de junio de la revista Circulation.

Se trata de una lección que ya se está aplicando en medicina, aseguró el Dr. Michael Miller, director del Centro de cardiología preventiva del Centro médico de la Universidad de Maryland, quien ha llevado a cabo su propia investigación para evaluar los efectos cardiovasculares de la música.

"El mensaje principal de este trabajo ya se emplea en muchos hospitales, incluso el nuestro", aseguró Miller. "En la unidad cardiovascular, tocamos música que es muy calmante y tranquila. A nivel subconsciente, produce una reducción en la presión arterial y el ritmo cardiaco".

Los estudios de Italia y Maryland difieren en aspectos importantes. Los investigadores de Pavía reprodujeron música clásica, que incluía selecciones de la Novena Sinfonía de Beethoven, una cantata de Bach y arias de óperas de Puccini y Verdi. También midieron los efectos sobre los sistemas cardiovasculares de dos docenas de voluntarios en su veintena, la mitad de los cuales eran cantantes entrenados, que escucharon con auriculares.

Las lecturas de los electrocardiogramas y seis monitores cutáneos mostraron que un crescendo, un aumento marcado en el volumen de la música, era estimulante, mientras que un decrescendo tenía efectos relajantes. Los efectos fueron modestos pero notables.

"En nuestros estudios, los voluntarios seleccionaban música que les hacía sentirse bien o mal", apuntó Miller. "Creemos que las reacciones cardiovasculares a la música se amplifican mediante respuestas emocionales. Nuestros resultados no contradijeron esos hallazgos".

Barry A. Franklyn, director de los laboratorios de rehabilitación cardiaca y ejercicio del Hospital William Beaumont en Michigan, y vocero de la American Heart Association, afirmó que los resultados del estudio italiano eran "fascinantes".

"Pudieron observar cambios modestos en todas las variables", apuntó Franklin. "Como profesional clínico, uno trabaja con pacientes de enfermedad cardiovascular, y me pregunto si podemos extrapolar o generalizar a las poblaciones clínicas. Veo algunas investigaciones y aplicaciones clínicas potencialmente muy emocionantes para las personas que sufren de discapacidades, en que cambios modestos podrían tener efectos muy significativos sobre la salud. Si escuchan música con auriculares mientras hacen ejercicio, ¿podemos obtener mejores cambios en medidas como el flujo de oxígeno y la presión arterial?".

Las personas con las que Franklin trabaja actualmente se ejercitan en caminadoras o bicicletas estacionarias, sin música. "Tal vez implemente un pequeño programa piloto con estos sujetos, no mientras descansan sino cuando hacen ejercicio", planteó. "¿Se alteran sus respuestas cuando escuchan música al mismo tiempo? Se trata de pacientes coronarios debilitados, en quienes cambios pequeños podrían resultar importantes".

"Nuestro próximo paso lógico sería fomentar la investigación interdisciplinaria con poblaciones clínicas relevantes que reciban intervenciones específicas de musicoterapia", apuntó Al Bumanis, vocero de la American Music Therapy Association. Señaló que, entre otros, los efectos de la musicoterapia se están evaluando en pacientes de rehabilitación cardiovascular, de lesiones cerebrales y en bebés prematuros.

Más información

Para más información sobre la investigación en musicoterapia, visite la American Music Therapy Association.


Artículo por HealthDay, traducido por Dr. Tango

FUENTES: Michael Miller, M.D., director, University of Maryland Center for Preventive Cardiology, Baltimore; Barry A. Franklin, Ph.D., director, cardiac rehabilitation and exercise laboratories, William Beaumont Hospital, Royal Oak, Mich.; Al Bumanis, spokesman, American Music Therapy Association, Silver Spring, Md.; June 22, 2009, Circulation, online

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