La siguiente generación de endoprótesis vasculares responde a los problemas

Las nuevas versiones biodegradables liberadoras de fármacos se muestran prometedoras

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Reportera de Healthday

SÁBADO 24 de marzo (HealthDay News/HispaniCare) -- Una nueva generación de endoprótesis, creada principalmente para abordar problemas relacionados con los dispositivos actuales para abrir las arterias, hizo su debut durante la reunión del American College of Cardiology en Nueva Orleáns el sábado.

Estas nuevas endoprótesis intentan mantener a raya la reestenosis, es decir que se vuelva a cerrar el vaso implantado, y la trombosis, una coagulación peligrosa que se ha observado principalmente en endoprótesis liberadoras de fármacos. Las innovaciones variaron desde recubrir las endoprótesis con medicamentos nuevos y diferentes hasta la fabricación de endoprótesis biodegradables que se desintegran con el tiempo.

En un estudio los investigadores compararon la endoprótesis estándar liberadora de paclitaxel con otra llamada Xience V. El Dr. Gregg W. Stone, director de investigación cardiovascular y educación del Centro Médico de la Universidad de Columbia, y sus colegas asignaron aleatoriamente a 1,002 pacientes para que recibieran endoprótesis, bien fuera con Xience V o con la endoprótesis liberadora de fármacos estándar.

"Ésta es una endoprótesis liberadora de segunda generación", aseguró Stone. "El ensayo fue diseñado para obtener la aprobación de esta endoprótesis en los EE.UU.".

El equipo de Stone halló que, luego de nueve meses, los pacientes tratados con la endoprótesis más nuevas tenían índices similares de fracaso en el vaso sanguíneo tratado, aunque necesitaron menos procedimientos nuevos. Hubo menos eventos cardiacos mayores a los nueves meses entre los pacientes tratados con la XIENCE V, en comparación con la endoprótesis liberadora estándar (4.6 en comparación con 8.1 por ciento).

El grupo de Stone también informó que la nueva endoprótesis redujo la pérdida de vasos sanguíneos y tendía a disminuir la reobstrucción de arterias tratadas en relación con la endoprótesis liberadora estándar (4.7 frente a 8.9 por ciento).

"Esta endoprótesis al menos es segura y efectiva y, para muchos de los puntos finales importantes, es superior a la endoprótesis liberadora estándar", aseguró Stone.

Otros dos estudios presentados por equipos de investigadores holandeses en la reunión también estaban a la vanguardia del desarrollo de endoprótesis.

En el primero, el Dr. Marcel Beijk de la Universidad de Ámsterdam y sus colegas trataron a 152 pacientes con una endoprótesis recubierta con un anticuerpo que atrajo las células endoteliales que recubren los vasos sanguíneos y aceleró la cicatrización. Antes de que se implantaran las endoprótesis, los pacientes tuvieron dos semanas de terapia con estatinas para aumentar la cantidad de células endoteliales, explicó Beijk.

"Esta cicatrización acelerada podría reducir la reestenosis y prevenir la trombosis de las endoprótesis", agregó.

A lo largo de seis meses, hubo una muerte, un paciente tuvo un ataque cardiaco, tres pacientes necesitaron más procedimientos sobre la arteria implantada y otro necesitó la implantación de una endoprótesis en otra arteria.

"Aunque este estudio todavía está en sus fases iniciales, ofrece un panorama completamente nuevo sobre el uso de endoprótesis y el proceso de cicatrización del tejido dañado en todo el organismo", aseguró Beijk en una declaración preparada. "A medida que observamos nuevas combinaciones de tratamiento, consideramos que éste es un paso en la dirección correcta para ofrecer a los pacientes mejores índices de éxito a largo plazo.

En el otro estudio, el Dr. Patrick W. Serruys, profesor de cardiología de intervención de la Universidad Erasmus de Rótterdam, y sus colegas estudiaron una endoprótesis biodegradable que se desintegra con el tiempo.

"A través de la madre naturaleza, la columna vertebral de la endoprótesis resulta completamente degradada y metabolizada", explicó Serruys. "Se trata de una endoprótesis liberadora de fármacos en la que la estructura va a desaparecer con el tiempo".

La ventaja potencial de una endoprótesis así es que podría reducir la trombosis de endoprótesis y facilitar la realización de nuevos procedimientos de implantación de endoprótesis en el mismo vaso sanguíneo. Además, los investigadores anotaron que también podría facilitar la exploración por IRM o por TC del vaso implantado.

Los resultados preliminares fueron prometedores para los 30 pacientes que recibieron una endoprótesis biodegradable. Después de 30 días, la endoprótesis pareció ser segura y efectiva. "Estas endoprótesis se comportan de manera muy similar a una endoprótesis metálica", aseguró Serruys.

No hubo casos de trombosis o reestenosis de endoprótesis, agregó Serruys.

Serruys anotó que la cantidad de tiempo necesaria para que la endoprótesis se desintegrara aún no se conoce porque era la primera vez que se usaba en seres humanos.

"En animales, tarda unos 18 meses", aseguró.

Pasarán años antes de que una endoprótesis así se use en el tratamiento regular, agregó Serruys. Además, los problemas con la endoprótesis han hecho que los investigadores vuelvan a rediseñarlas.

En otro estudio, investigadores daneses demostraron que, en cuanto se suspende la terapia anticoagulante, la endoprótesis liberadoras de fármacos podrían estar relacionadas con un mayor riesgo de ataque cardiaco y trombosis de endoprótesis que las endoprótesis de metal solo.

En el ensayo, dirigido por el Dr. Michael Maeng, del departamento de cardiología del Hospital Universitario de Aarhus en Skejby, 12,395 pacientes recibieron endoprótesis recubiertas o las de solo metal.

"Los informes recientes han indicado un aumento potencial del riesgo de trombosis de endoprótesis, infarto del miocardio y muerte con el uso de endoprótesis liberadoras de fármacos", aseguró Maeng.

A lo largo de 12 meses, el grupo de Maeng halló que, aunque los índices de reestenosis fueron significativamente inferiores entre los pacientes que recibieron las endoprótesis liberadoras, los índices de ataque cardiaco y trombosis de endoprótesis fueron similares en ambos grupos.

Sin embargo, entre 12 y 15 meses, después de la interrupción de los anticoagulantes, hubo una ligera tendencia aunque significativa hacia un mayor riesgo de ataque cardiaco y trombosis de endoprótesis entre los pacientes que recibieron las endoprótesis liberadoras.

"El periodo de seguimiento de 15 meses podría ser insuficiente para cuantificar el riesgo con endoprótesis liberadoras", aseguró Maeng. "Las endoprótesis liberadoras de fármacos son tan seguras como las de solo metal, al menos hasta 15 meses después de la implantación".

Más información

Para más información sobre las endoprótesis, visite la American Heart Association.


Artículo por HealthDay, traducido por HispaniCare

FUENTES: Gregg W. Stone, M.D., director, Cardiovascular Research and Education, Columbia University Medical Center, New York City; Michael Maeng, M.D., department of cardiology, Aarhus University Hospital, Skejby, Denmark; Marcel Beijk, M.D., University of Amsterdam, the Netherlands; Patrick W. Serruys, M.D., professor of interventional cardiology, Erasmus University, Rotterdam, the Netherlands; March 24, 2007, presentations, American College of Cardiology meeting, New Orleans

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