¿Un 'chaleco' desfibrilador protegerá a los pacientes con un ataque cardiaco reciente?

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Reportero de HealthDay

JUEVES, 27 de septiembre de 2018 (HealthDay News) -- Los desfibriladores ponibles no reducen las probabilidades de muerte de un paro cardiaco súbito entre los pacientes en riesgo alto que acaban de sufrir un ataque cardiaco, concluye una nueva investigación.

Usados externamente en forma de chaleco, esos desfibriladores son una alternativa no invasiva a los desfibriladores implantados mediante cirugía. Ambos están diseñados para administrar un choque eléctrico correctivo al corazón si el ritmo de los latidos cardiacos se descontrola.

Aunque se sabe que los desfibriladores implantados salvan vidas en los meses y años tras un ataque cardiaco, "los ensayos clínicos anteriores han encontrado que los desfibriladores cardioversores implantables no conducían a un beneficio en la supervivencia en los primeros 40 a 90 días" tras un ataque cardiaco, apuntó el Dr. Gregg Fonarow, cardiólogo.

Entonces, las directrices prohíben la implantación en los primeros 40 días tras un ataque cardiaco, o en los primeros 90 días entre los pacientes que se han sometido a una cirugía de derivación o a la implantación de un dilatador, explicó Fonarow, director del Centro de Cardiomiopatía Ahmanson-UCLA y codirector del Programa de Cardiología Preventiva de la UCLA, en Los Ángeles, quien no participó en el nuevo estudio.

Según Fonarow, a pesar de una falta de pruebas sólidas, muchos cardiólogos han trabajado bajo la suposición de que los desfibriladores ponibles podrían salvar vidas en esos primeros días tras un ataque cardiaco.

¿Por qué? Por un lado, el paro cardiaco es un gran problema de salud pública. El paro cardiaco, que no es lo mismo que un ataque cardiaco, es provocado cuando el sistema eléctrico del corazón funciona mal y el corazón deja de latir de forma adecuada. La Asociación Americana del Corazón (American Heart Association) estima que afecta a más de 350,000 estadounidenses no hospitalizados cada año.

Además, Fonarow enfatizó que el riesgo de paro cardiaco es "relativamente alto" inmediatamente después de un ataque cardiaco, sobre todo entre las personas diagnosticadas con una "fracción de eyección" (FE) baja. En esos pacientes, el ventrículo izquierdo del corazón bombea una cantidad relativamente baja de sangre con cada latido cardiaco.

En el nuevo estudio, todos los 2,300 pacientes tenían una FE de un 35 por ciento o menos en un plazo de una semana tras ser dados de alta del hospital tras un ataque cardiaco. (Una FE normal ronda entre un 50 y un 65 por ciento).

Se entrenó a alrededor de dos tercios de los pacientes del estudio para que usaran un "LifeVest", una combinación de arnés/chaleco que se utiliza debajo de la ropa. Un tercio recibió la atención usual.

En promedio, el grupo del chaleco usó el dispositivo 14 horas al día durante hasta tres meses. Pero el uso se redujo de forma constante, de 18 horas al día en promedio a 12 horas al día, y al final del estudio la mitad de los pacientes habían dejado de usarlo del todo.

Quizá eso fue parte del motivo de que el equipo del estudio al final no encontrara ninguna evidencia de que el chaleco ayude a reducir el riesgo de muerte cardiaca súbita.

Fonarow describió el estudio como "bien realizado", y sugirió que es un buen ejemplo del hecho de que "muchas estrategias terapéuticas que parecen plausibles en realidad no funcionan según lo previsto cuando se someten a un ensayo clínico riguroso".

El Dr. Richard Page, coautor de un editorial publicado junto con el estudio, sugirió que los hallazgos distan de estar del todo claros.

Por ejemplo, Page anotó que el equipo del estudio también encontró que los que usaron el chaleco experimentaron una reducción en el riesgo general de muerte por cualquier causa de un 35 por ciento.

El motivo no está claro. Y Page reconoció que aunque le "gustaría decir que el dispositivo tuvo algo que ver, no podemos, porque no es el parámetro que el estudio se diseñó para evaluar".

Pero Page apuntó que de cualquier forma recetaría el chaleco "a un paciente que creo que tiene un riesgo alto y que tiene una motivación alta para usar el dispositivo".

"Este estudio fue un esfuerzo heroico. Pero no hay duda de que esos tipos de pacientes tienen un riesgo alto de paro cardiaco súbito y muerte", dijo Page, electrofisiólogo cardiaco clínico y presidente del departamento de medicina en la Facultad de Medicina y Salud Pública de la Universidad de Wisconsin.

"Y durante ese periodo tras un ataque cardiaco, no son elegibles para un dispositivo implantable", continuó.

"Pero es probable que este dispositivo ponible, si uno de verdad se lo pone, ofrezca unas buenas probabilidades, y casi las únicas probabilidades, de salvarle la vida si sufre un paro cardiaco", añadió Page.

El estudio fue dirigido por el Dr. Jeffrey Olgin, jefe de la división de cardiología del Centro para la Prevención de la Muerte Súbita de la Universidad de California, en San Francisco.

Olgin y sus colaboradores publicaron sus hallazgos en la edición del 27 de septiembre de la revista New England Journal of Medicine. La investigación fue financiada por los Institutos Nacionales de la Salud de EE. UU. y el fabricante del LifeVest, Zoll Medical Corp.

Más información

Para más información sobre el paro cardiaco súbito, visite la Asociación Americana del Corazón.


Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor.com

© Derechos de autor 2018, HealthDay

FUENTES: Richard Page, M.D., clinical cardiac electrophysiologist, and chair, department of medicine, University of Wisconsin's School of Medicine and Public Health, Madison, Wisc.; Gregg Fonarow, M.D., director, Ahmanson-UCLA Cardiomyopathy Center, and co-director, UCLA Preventative Cardiology Program; Sept. 27, 2018, New England Journal of Medicine

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