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Unas combinaciones de fármacos podrían ser un avance contra la insuficiencia cardiaca

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Por
Reportera de HealthDay

MIÉRCOLES, 27 de mayo de 2020 (HealthDay News) -- Muchos pacientes con insuficiencia cardiaca podrían vivir varios años más si tomaran una combinación de unos medicamentos más recientes, sugiere un estudio.

Los investigadores estiman que si ciertos pacientes con insuficiencia cardiaca recibieran una receta de un régimen de cuatro pastillas (que incluyen a tres terapias recién probadas) podrían vivir hasta seis años más, en comparación con el régimen que los pacientes usan comúnmente.

Los hallazgos, que se publicaron en una edición reciente en línea de la revista The Lancet, son pronósticos, no garantías.

Pero sí plantean un argumento firme a favor del coctel de medicamentos, aseguró el autor principal, el Dr. Muthiah Vaduganathan, cardiólogo del Hospital Brigham and Women's, en Boston.

"Se prevé que el uso combinado de estas cuatro pastillas mantenga a los pacientes fuera del hospital y vivos durante más años", señaló.

La insuficiencia cardiaca es una afección crónica en que el músculo cardiaco no puede bombear sangre con suficiente eficiencia para satisfacer las demandas del cuerpo, provocando síntomas como fatiga, falta de aliento e inflamación en las piernas.

El nuevo estudio se enfocó en pacientes que tenían insuficiencia cardiaca con una reducción en la fracción de eyección, que se refiere a la cantidad de sangre que sale del corazón con cada contracción. Alrededor de la mitad de los pacientes con insuficiencia cardiaca se ven afectados por una fracción de eyección reducida.

Durante mucho tiempo, el régimen farmacológico estándar para esos pacientes fue un betabloqueante más un inhibidor de la ECA o un bloqueador del receptor de la angiotensina (BRA) II. Los tres medicamentos reducen la presión arterial y alivian la carga de trabajo del corazón a través de mecanismos distintos.

Pero más recientemente, los ensayos clínicos han encontrado que otros tres tipos de fármacos pueden ayudar a los pacientes a vivir más tiempo, más allá de los medicamentos estándar por sí solos.

Uno es un fármaco llamado Entresto, que combina al BRA valsartán con otro fármaco, el sacubitril. Otro es un medicamento para la diabetes llamado dapagliflozina (Farxiga), que se mostró recientemente que beneficia a los pacientes que sufren de insuficiencia cardiaca, tengan diabetes o no.

La tercera clase de medicamentos en realidad es antigua: los antagonistas de los receptores mineralocorticoides, que incluyen a la espironolactona y a la eplerenona. Ayudan a controlar la presión arterial al bloquear a una hormona llamada aldosterona.

Pero a pesar de los hallazgos positivos, muchos médicos todavía no recetan esos fármacos para la insuficiencia cardiaca, apuntó Vaduganathan. Y hay pocas evidencias de lo que sucedería si los pacientes usaran los tres tipos de medicamentos.

"En realidad no se ha estudiado la combinación óptima", aclaró Vaduganathan.

Su equipo intentó estimar los beneficios de tomar las nuevas terapias, a la vez, a lo largo de varios años. Para hacerlo, revisaron los datos a más largo plazo de tres grandes ensayos clínicos que evaluaron a los medicamentos en comparación con el tratamiento estándar. Entonces, hicieron ciertos pronósticos. ¿Qué sucedería si los pacientes comenzaran un betabloqueante más las tres clases de medicamentos, en lugar de un inhibidor de la ECA o un BRA, y persistieran con el régimen a largo plazo?

Los investigadores estiman que, en una persona de 55 años, esto podría equivaler a seis años adicionales de vida, y a ocho años libre de hospitalización por la insuficiencia cardiaca.

Los beneficios serían más pequeños, pero aun así importantes, para una persona de 80 años: un año adicional de vida, en promedio, y casi tres años adicionales fuera del hospital.

En un "mundo ideal", todos los pacientes elegibles tomarían los medicamentos, aseguró la Dra. Mary Norine Walsh, expresidenta del Colegio Americano de Cardiología (American College of Cardiology).

"Pero hay un problema". "Dos de estos medicamentos [Entresto y Farxiga] no están disponibles en versión genérica".

Entonces, muchos pacientes quizá no puedan costear esos medicamentos caros, incluso con seguro. Treinta pastillas de Farxiga cuestan unos 500 dólares, mientras que 60 pastillas de Entresto cuestan unos 600 dólares, según una búsqueda en línea.

Más allá del costo, no todos los pacientes deben tomar los fármacos. Walsh, que no participó en el estudio, enfatizó que los hallazgos solo aplican a los pacientes con una fracción de eyección reducida, lo que descarta a más o menos la mitad de las personas con insuficiencia cardiaca.

Y cualquier paciente en particular, dijo, podría tener otros problemas de salud para los cuales cualquier fármaco dado pudiera estar contraindicado.

"Podría haber motivos para no tomar los medicamentos", señaló Walsh. "Pero eso no debería evitar que los pacientes hagan preguntas al médico".

En específico, planteó, los pacientes que todavía toman un inhibidor de la ECA o un BRA pueden preguntar al médico por qué no los han cambiado a Entresto, que las directrices indican como la opción preferida.

Farxiga, el medicamento para la diabetes, acaba de ser aprobado para el tratamiento de la insuficiencia cardiaca con fracción de eyección reducida, anotó Vaduganathan. Entonces, todavía no está incluido en las directrices.

El estudio no recibió financiación, pero los investigadores reportan conexiones con varias compañías farmacéuticas que fabrican medicamentos para la insuficiencia cardiaca.

Más información

La Asociación Americana del Corazón (American Heart Association) ofrece más información sobre el tratamiento de la insuficiencia cardiaca.


Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor.com

© Derechos de autor 2020, HealthDay

FUENTES: Muthiah Vaduganathan, M.D., M.P.H., instructor, Harvard Medical School, and cardiologist, Brigham and Women's Hospital, Boston; Mary Norine Walsh, M.D., medical director, heart failure and cardiac transplantation program, St. Vincent Heart Center, Indianapolis, and past president, American College of Cardiology, Washington, D.C.; The Lancet, May 21, 2020, online

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