Hay evidencias de que el ejercicio podría ralentizar el Alzheimer en las personas con un riesgo alto

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JUEVES, 19 de septiembre de 2019 (HealthDay News) -- Hacer ejercicio un par de veces por semana podría al menos ralentizar el inicio del Alzheimer en las personas que tienen un riesgo alto de la enfermedad, sugiere una nueva investigación.

El ejercicio regular a lo largo de un año desaceleró la degeneración en la parte del cerebro vinculada con la memoria entre las personas que presentaban una acumulación de proteína beta amiloide en el cerebro. Esas "placas" de proteína son una característica del Alzheimer, anotaron los investigadores del Centro Médico de la Universidad del Suroeste de Texas, en Dallas.

El ejercicio aeróbico no impidió que las placas se propagaran, pero podría ralentizar los efectos de la amiloide en el cerebro, sobre todo si se inicia en una etapa temprana, sugirió el equipo de la investigación.

"¿Qué se supone que hagamos si la amiloide se está aglomerando en el cerebro de alguien? Ahora mismo los médicos no pueden recetar nada", lamentó en un comunicado de prensa de la universidad el líder de la investigación, el Dr. Rong Zhang.

Pero "si estos hallazgos se pueden replicar en un ensayo de mayor tamaño, quizá algún día los médicos dirán a los pacientes con un riesgo alto que comiencen un plan de ejercicio", planteó. "De hecho, hacerlo ahora no hace daño".

Una experta que no participó en el estudio se mostró de acuerdo con ese consejo.

"El ejercicio es una forma excelente tanto para prevenir el Alzheimer como para ayudar a los pacientes con enfermedad de Alzheimer a mantenerse estables durante unos periodos más largos", aseguró la Dra. Gayatri Devi, una neuróloga que se especializa en los trastornos de la memoria en el Hospital Lenox Hill, en la ciudad de Nueva York.

"Se ha mostrado que el ejercicio aeróbico, de tres a cuatro veces por semana, ayuda al cerebro a desarrollar células en la parte del cerebro llamada hipocampo, el área clave tanto para la creación de nuevos recuerdos como para la recuperación de los antiguos", explicó.

En el nuevo estudio, Zhang y sus colaboradores asignaron al azar a 70 personas de a partir de 55 años a sesiones de media hora de ejercicio aeróbico de cuatro a cinco veces por semana, o a un entrenamiento menos arduo en flexibilidad.

Todos los pacientes tenían cierta acumulación de placa amiloide en el cerebro al inicio del estudio, y se determinó que sufrían de "deterioro cognitivo leve", que con frecuencia es un precursor del Alzheimer.

Al darles seguimiento un año más tarde, las personas de ambos grupos mantenían unas capacidades mentales similares respecto a la memoria y a la resolución de problemas, anotaron los investigadores. Pero las del grupo de ejercicio aeróbico mostraban menos encogimiento del hipocampo del cerebro, según se observó en escáneres. El hipocampo es un área del cerebro que es importante para la memoria, y que usualmente es una de las primeras áreas afectadas por el Alzheimer, explicó el grupo de Zhang.

"Es interesante que los cerebros de los participantes con amiloide respondieran más al ejercicio aeróbico que los demás", dijo Zhang. "Aunque las intervenciones no impidieron que el hipocampo se encogiera, incluso desacelerar la tasa de atrofia mediante el ejercicio podría ser una revelación emocionante".

Para evaluar a mayor profundidad el efecto del ejercicio, Zhang está dirigiendo un ensayo de cinco años que incluye a más de 600 adultos mayores, de 60 a 85 años, que tienen un riesgo de Alzheimer.

"Comprender los fundamentos moleculares de la enfermedad de Alzheimer es importante", aseguró Zhang. "Pero la cuestión candente en mi campo es si podemos traducir nuestro creciente conocimiento de la biología molecular en un tratamiento efectivo. Debemos seguir buscando respuestas".

El Dr. Jeremy Koppel es profesor asociado de psiquiatría y medicina molecular en el Centro de la Enfermedad de Alzheimer y los Trastornos de la Memoria Litwin-Zucker de los Institutos de Investigación Médica Feinstein en Manhasset, Nueva York. Al leer los nuevos hallazgos, dijo que, en conjunto, el estudio fue "decepcionante", porque el ejercicio "no tuvo ningún efecto específico en las pruebas de memoria, flexibilidad mental o deposición amiloide en los pacientes con deterioro cognitivo leve".

Aunque el hallazgo sobre el tamaño del hipocampo fue interesante, "no era la medida primaria de resultados en el estudio", anotó Kopel. Entonces, "quizá lo mejor sea dirigir las intervenciones de ejercicio aeróbico a las personas que todavía no sufren de deterioro cognitivo", añadió.

El informe aparece en la edición del 17 de septiembre de la revista Journal of Alzheimer's Disease.

Más información

Para más información sobre la enfermedad de Alzheimer, visite la Asociación del Alzheimer (Alzheimer's Association).


Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor.com

© Derechos de autor 2019, HealthDay

FUENTES: Gayatri Devi, M.D., neurologist, Lenox Hill Hospital, New York City; Jeremy Koppel, M.D., associate professor, psychiatry and molecular medicine, Litwin-Zucker Center for Alzheimer's Disease & Memory Disorders, Feinstein Institutes for Medical Research, Manhasset, N.Y.; University of Texas Southwestern Medical Center, news release, Sept. 17, 2019

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