¿El Alzheimer se puede transmitir? Un estudio con ratones indica que es posible

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Reportero de HealthDay

JUEVES, 13 de diciembre de 2018 (HealthDay News) -- Una proteína cerebral vinculada con la enfermedad de Alzheimer podría potencialmente transmitirse a las personas durante los procedimientos neurológicos, sugiere un nuevo estudio preliminar.

Unos ratones de laboratorio modificados genéticamente desarrollaron depósitos de beta amiloide en el cerebro después de que les inyectaran muestras de hormona del crecimiento humana que contenía amiloide, extraída de cadáveres humanos de décadas de antigüedad, encontraron los investigadores.

"Hemos provisto evidencias experimentales que respaldan nuestra hipótesis de que la patología de la beta amiloide se puede transmitir a las personas mediante materiales contaminados", comentó el investigador sénior, el Dr. John Collinge, director del departamento de enfermedades neurodegenerativas del Colegio Universitario de Londres.

Las aglomeraciones de beta amiloide en el cerebro son una característica de la enfermedad de Alzheimer, aunque los investigadores aún no comprenden la relación entre esas aglomeraciones y la enfermedad degenerativas del cerebro.

Collinge enfatizó que este estudio no significa que alguien se pueda contagiar del Alzheimer de otra persona. Y los hallazgos con animales con frecuencia no se replican en los humanos.

"Aunque estamos generando evidencias de que la patología del Alzheimer podría ser transmisible, no hay absolutamente ninguna sugerencia de que la enfermedad de Alzheimer en sí sea una enfermedad contagiosa", señaló.

Rebecca Edelmayer, directora de implicación científica de la Asociación del Alzheimer (Alzheimer's Association) fue incluso más allá, y anotó que el estudio no observó la enfermedad de Alzheimer en lo absoluto.

"Observan una acumulación de amiloide en el cerebro, que no es lo mismo que el Alzheimer", dijo Edelmayer.

"Es una investigación extremadamente preliminar", añadió. "Es muy interesante, pero preliminar".

El estudio con ratones es el capítulo más reciente en una saga de décadas de duración en que está implicada la hormona del crecimiento humano derivada de los cadáveres (HCH-c).

Entre 1958 y 1985, unos 30,000 niños con deficiencias del crecimiento fueron tratados con hormona del crecimiento humano extraída de las glándulas pituitarias de cadáveres, explicaron los científicos en un editorial publicado junto al estudio.

En 1985, tres de eso niños fueron diagnosticados con la enfermedad de Creutzfeldt-Jakob (ECJ), una afección letal que provoca un daño cerebral progresivo e irreversible.

El uso de HCH derivada de los cadáveres se abandonó posteriormente. Ahora, los médicos recetan una forma sintética de la hormona del crecimiento humano.

En total, más de 200 personas tratadas con HCH-c en todo el mundo han fallecido de ECJ, apuntaron los investigadores.

En 2015, Collinge y sus colaboradores reportaron que esas inyecciones de HCH-c parecían haber "plantado" beta amiloide en los cerebros de al menos algunos de los pacientes.

Se encontraron depósitos de beta amiloide en seis de ocho cerebros de personas que fallecieron de ECJ tras recibir inyecciones de HCH-c y que fueron sometidos a autopsias, anotaron los investigadores.

En el estudio más reciente, su equipo deseaba asegurarse de que la HCH-c era la culpable real de los depósitos de beta amiloide. Rastrearon algunos de los lotes originales con que se había tratado a los pacientes, y los evaluaron. Los investigadores encontraron que algunas de las muestras sí contenían niveles significativos de proteína beta amiloide.

Entonces, los científicos inyectaron la HCH-c contaminada en ratones de laboratorio que se habían modificado genéticamente para que procesaran la proteína de la misma forma que los humanos.

"Me sorprendió bastante que pudiéramos plantar este material con tanta facilitad, ya que había estado a temperatura ambiente y seco como un polvo durante 30 o 40 años", comentó Collinge. "Mostró la resistencia de estas semillas ante la degradación".

Los hallazgos aparecen en la edición del 13 de diciembre de la revista Nature.

Collinge dijo que su principal preocupación por estos hallazgos es el potencial de que unos instrumentos quirúrgicos contaminados puedan transferir la beta amiloide entre las personas.

"Creo que es probable que cualquier riesgo sea bajo. Definitivamente no quiero desanimar a nadie de someterse a una neurocirugía", dijo Collinge. "Debemos desarrollar nuevas formas de eliminar esas semillas de los instrumentos, de forma que se elimine cualquier pequeño riesgo, y que prevengamos cualquier transmisión a través de esa ruta".

También se debe reexaminar el riesgo potencial de transmisión de beta amiloide a través de una transfusión de sangre, planteó, aunque no es causa de alarma.

"Las personas lo han observado antes, y no han encontrado ninguna asociación entre la transfusión de sangre y la enfermedad de Alzheimer, pero creo que no sería poco razonable hacer más estudios al respecto", dijo Collinge.

"La transfusión no me preocupa mucho", continuó. "No puedo descartarlo del todo, pero creo que no es probable que sea un gran problema. Me preocupan más los instrumentos para las neurocirugías, y asegurarnos de limpiarlos por completo".

Más información

Los Centros para el Control y la Prevención de las Enfermedades de EE. UU. ofrecen más información sobre la enfermedad de Creutzfeldt-Jakob.


Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor.com

© Derechos de autor 2018, HealthDay

FUENTES: John Collinge, M.D., head, department of neurodegenerative disease, University College London; Rebecca Edelmayer, Ph.D.; director, scientific engagement, Alzheimer's Association; Dec. 13, 2018, Nature

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