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Una mala circulación de la sangre en el cerebro podría estimular a los 'ovillos' del Alzheimer

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Por
Reportero de HealthDay

JUEVES, 15 de octubre de 2020 (HealthDay News) -- Una nueva investigación ofrece información fresca sobre las raíces profundas de la demencia: encontró que una disminución del flujo sanguíneo en el cerebro se vincula con la acumulación de una proteína que se asocia hace mucho con la enfermedad de Alzheimer.

La proteína se conoce como "tau", y unos niveles altos son "una de las patologías características que definen a la enfermedad de Alzheimer en el cerebro", explicó la autora del estudio, Judy Pa, profesora asociada de neurología del Instituto de Neuroimágenes e Informática Mark y Mary Stevens y del Centro de Investigación sobre la Enfermedad de Alzheimer de la Universidad del Sur de California.

"Los ovillos de tau se corresponden muy de cerca con la progresión de la enfermedad de Alzheimer, de forma que cuando el número de ovillos de tau en el cerebro aumenta, los problemas de memoria y pensamiento también aumentan", anotó Pa.

Y la nueva investigación indica que "una reducción en el flujo sanguíneo [se] asocia con un aumento de la tau en áreas del cerebro que son importantes para la enfermedad de Alzheimer", añadió Pa.

Según el Instituto Nacional Sobre el Envejecimiento (NIA) de EE. UU., los miles de millones de neuronas del cerebro trabajan sin descanso para garantizar una comunicación adecuada en el sistema nervioso y una función sana del cuerpo.

Pero esa misión se ve gravemente afectada cuando unos ovillos anómalos de proteína tau se instalan dentro de las neuronas. Pero tanto los expertos del NIA como Pa apuntan que hace mucho que una mala función vascular, que con frecuencia se manifiesta como una reducción en el flujo sanguíneo cerebral, se vincula con el riesgo de Alzheimer.

"Se sabe que algunos factores de riesgo de la enfermedad de Alzheimer se asocian con la salud vascular", anotó Pa, y que el riesgo aumenta entre los pacientes con hipertensión, los que fuman o los que son físicamente inactivos.

Pero, ¿los ovillos de tau y una mala circulación sanguínea van de la mano? El equipo de Pa decidió averiguarlo.

Entre 2016 y 2019, se realizaron escáneres cerebrales en un grupo de 68 hombres y mujeres de 46 a 80 años. El grupo incluyó a una variedad de pacientes, desde algunos que estaban mentalmente sanos a otros que tenían un deterioro cognitivo leve.

Los escáneres revelaron que las áreas del cerebro con un mayor número de ovillos de tau también presentaban una reducción en el flujo sanguíneo. Esto fue cierto en particular en un área del cerebro, conocida como "giro temporal inferior", que se cree que está entre las primeras regiones del cerebro donde se observa una acumulación de la tau en los cerebros de los pacientes con Alzheimer, incluso antes de que se hagan evidentes unas señales obvias de deterioro en el pensamiento.

Entonces, el equipo escudriñó datos de escáneres cerebrales recolectados entre 2017 y 2019 de un grupo distinto de 138 pacientes inscritos en la "Iniciativa de neuroimágenes de la enfermedad de Alzheimer". Los pacientes incluyeron a hombres y mujeres con diagnósticos que abarcaban desde el deterioro cognitivo leve hasta una demencia de Alzheimer en toda regla.

Una vez más, el equipo encontró que una reducción en el flujo sanguíneo cerebral se solapaba con un aumento en los ovillos en el cerebro.

"Entonces, encontramos que esta asociación era más firme entre los que tenían una peor cognición y entre los que tenían un nivel más alto de patología amiloide [placas]", comentó Pa. Esto sugiere que la "relación entre el flujo sanguíneo y la tau es importante y significativa", y que "mantener la salud vascular es muy importante a medida que uno envejece".

Los hallazgos se publicaron en la edición del 12 de octubre de la revista Journal of Neuroscience.

"Al final del día, queremos prevenir la enfermedad de Alzheimer antes de que suceda", planteó Pa. "Y la investigación actual sugiere que gestionar los factores de riesgo, incluyendo los que son de naturaleza vascular, podría ayudar a prevenir o reducir el riesgo de Alzheimer".

Como tema práctico, esto significaría intentar controlar mejor los factores de riesgo que son modificables, dijo Rebecca Edelmayer, directora de implicación científica de la Asociación del Alzheimer (Alzheimer's Association).

"La edad es sin duda el mayor factor de riesgo del Alzheimer", anotó. "Y la genética y el historial familiar también impulsan al riesgo. Pero estamos realizando mucha investigación en estos días sobre las distintas formas en que podemos influir en los factores de riesgo modificables, con el objetivo de respaldar nuestra salud cardiovascular, porque hacerlo podría al final no solo respaldar a nuestra salud cardiaca, sino también a la estructura vascular del cerebro".

Esto, afirmó Edelmayer, podría significar comer mejor y hacer más ejercicio, o frenar la hipertensión a través de una combinación de medicamentos y cambios en el estilo de vida.

Pero, ¿qué sucede primero, la mala salud vascular o la acumulación de tau? Edelmayer advirtió que la respuesta "sigue sin estar clara".

"Esta investigación es emocionante", afirmó Edelmayer. "Pero hasta que podamos comprender mejor la secuencia de eventos que conduce al Alzheimer, de verdad no podemos decir que sabemos cuáles son los factores causales". Esto requerirá más investigación "que no pase nada por alto", añadió.

Más información

Aprenda más sobre los factores de riesgo del Alzheimer en la Asociación del Alzheimer.


Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor.com

© Derechos de autor 2020, HealthDay

FUENTES: Judy Pa, Ph.D., associate professor, neurology, Mark and Mary Stevens Neuroimaging and Informatics Institute and Alzheimer's Disease Research Center, University of Southern California, Los Angeles; Rebecca Edelmayer, Ph.D., director, scientific engagement, Alzheimer's Association, Chicago; Journal of Neuroscience, Oct. 12, 2020

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